Lo anterior es la transcripción de un curioso opúsculo que tengo en mi biblioteca. No he escaneado las dos ilustraciones que trae porque la calidad del original no es muy buena, y además está en blanco y negro, aunque en el original se ve bastante bien. La foto que he puesto es lo mejor que he encontrado en internet. Da la impresión de que hay una pupila tras el parche, aunque no se ve tanto como sería de desear. Y soy consciente de que recientemente un oftalmólogo llegó incluso a diagnosticar la afección ocular que habría padecido la princesa. Pero evidentemente dicho oftalmólogo no pudo examinarla, sino que se guió por criterios bastante razonables dentro de la pobreza de medios de que disponía para hacer un diagnóstico, pero que no pasan de conjeturas. También ha habido psiquiatras que han diagnosticado con pelos y señales la dolencia mental de Don Quijote, y no por eso la tuvo, ya que no existió.