LAS CHURRAS Y LAS MERINAS
IR POR LANA Y SALIR TRASQUILADO
Por los días en los que el frío empieza a arreciar, arropado bajo mis mantas dormía en el más plácido de los sueños cuando de súbito abrí los ojos... Entonces me llegó a los oídos como el lejano, el jubiloso y el arcaico rumor de las esquilas de un rebaño. En su desconcierto cencerrero los ojos del alma se me traspusieron y vi avanzar a la orquesta gregaria, vi al can que cuidaba de las pécoras y hasta al rehalero pude ver, arreándoles con el pitillo en los labios. Y a las mientes se me vino el Honrado Concejo de la Mesta de los Pastores de Castilla y las Cañadas Reales.
Descubrí -al levantarme. Y no sin tristeza- que aquel ruido procedía de la televisión que alguien estaba viendo en el comedor.
¿Qué se hizo de aquellos pastores con su zurrón? ¿Qué fue de aquellos cayados y flautas? ¿Dónde están los Salicios y Nemorosos de nuestro ínclito Garcilaso de la Vega? ¿Qué fue de aquellas Cañadas Reales? ¿Qué de aquellos hatos? ¿Dónde están aquellas ovejas cristianas viejas y aquellas cabras de Viriato?
...Ubi sunt?
Cuánto debe nuestra mejor literatura, nuestro refranero, nuestra cultura verdadera a la ganadería.
...Y aquel Honrado Concejo de la Mesta de los Pastores de Castilla. Y aquella Castilla que, como bien escribiera Miguel Delibes, no cuenta el tiempo por años, sino por siglos.
LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROSMaestro Gelimer
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