Compañero Donoso. Es que sería imposible citar todo, porque son miles y miles las referencias. Sería imposible. Pero podemos empezar en el siglo XIX, en un capítulo triste de nuestra historia patria. Cuándo entraron los franceses se lanzó la siguiente proclama:
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Y de esta forma capitulaba Cantabria ante el Ejército Francés una vez que ya era imposible defender este trozo de España.
Capitulación que la Junta General de la Provincia de Cantabria establecida en la Ciudad de Santander propone al Sr. General en Jefe del Ejército Francés que viene por el camino real de Reinosa: 1ª. La Provincia de Cantabria representada por una Junta General habiendo sido forzada por el Pueblo a tomar las Armas en su defensa, vuelve a reconocer al presente Gobierno de Madrid, y quiere seguir la Ley General de la Nación Española. 2ª. Pide al Sr. General del Ejército Francés un olvido de todo lo pasado; Indulto general y particular de todas las personas en la Provincia sin excepción; la conservación individual de todas las propiedades, de todos los empleados militares y civiles en sus respectivos servicios. 3ª. Ofrece contribuir eficazmente a que se desarmen todos sus naturales. 4ª. Y para que el pueblo no abuse otra vez de la fuerza pide al Sr. General una guarnición de mil hombres en Santander. Para entregar esta capitulación ha nombrado la Junta a Don José María Gutiérrez de Palacio, Caballero de la Distinguida Real Orden de Carlos III, y Maestre de Ronda, a D. Francisco Sayús, Cónsul primero del Real Consulado de esta Ciudad, y al Caballero Oficial de las tropas del país, que se preste a esta diligencia. Santander y Junio 21 de Junio de 1808. Firmado. Por los Señores individuos, que constan del oficio precedente, y por otros de la Suprema Junta. Rodríguez de la Guerra. Luis del Campo, Secretario.
"Los generosos cántabros no pueden aprobar con la indolencia la usurpación del reino, ni consentir la violenta abdicación, que se arrancó de su legítimo monarca, llevándole a país extranjero, y poniéndole entre cañones y bayonetas para hacer una renuncia; que nada valdría aunque ejecutada fuese en plena libertad y en medio de sus pueblos porque la soberanía es de ellos, y no es creíble que un rey católico faltase perjuramente a lo que prometió en su proclamación y reconocimiento de príncipe de Asturias.(...)"
Santander y agosto 29 de 1808.
Rafael Tomás, obispo de Santander y regente de la provincia, Juan Domingo Rosillo y Anachurri, Juan Nepomuceno Muñoz, Jacinto Antonio de Posada, Joaquín de Ceballos, Julián Bringas, Francisco Placido de la Pedraja, Ángel Gutiérrez de Celis, Francisco Javier Quintana, Juan Enrique de la Migada.
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