Revista FUERZA NUEVA, nº 61, 9-Mar-1968
CINCO CLÉRIGOS DAN “TESTIMONIO” EN EL RITZ BARCELONÉS
Del “Destino” falangista de Burgos al “Destino” de 1968
Por Jaime TARRAGÓ
José María Fontana, en su libro “Los catalanes en la guerra de España”, describe los orígenes de la revista “Destino”. Nos dice: “El escritor José Vergés, siempre enfundado en su uniforme azul y negro, fue uno de los más valiosos y eficaces elementos burocráticos de la Falange catalana. Lo teníamos todo estudiado y sólo nos faltaba el título: confeccionamos una lista y mi mujer -dice Fontana- escogió la palabra “DESTINO”. (Esto ocurría en Burgos).
A la liberación de Barcelona, “Destino” trasladó su Redacción a la Ciudad Condal. Entonces difundió por toda Cataluña un texto, entre cuyos párrafos se puede leer lo siguiente: “Destino” es el nombre de un semanario, órgano de la FET y de las JONS de Cataluña, que empezó a publicarse en Burgos en los tiempos de guerra. “Destino”, con sus escasos números, es ya un emblema que nos recuerda camaradas que dejaban su cuerpo, donde mandaban el Caudillo: caídos por Dios y por España, en Espinosa de los Monteros, en Belchite y Codo, en las lomas del Ebro y en tantos otros sitios donde se ha vertido sangre catalana para crear esa España Una, Grande y Libre, sueño de ayer y venturosa realidad que va realizando el afán de los días… “Destino” sale en Barcelona, en esta Barcelona liberada que debe ser lo que fue antaño: florón de España, marca de defensa y ataque, río que se vierte por los caminos del mar. Ahora es preciso que se cumpla lo prometido y que “Destino” sea lo que debe ser: voz españolísima de la Falange que clama estentóreamente desde esta tierra de España. “Destino” se dispone a serlo con el signo que requiere nuestra hora apremiante. ¡Arriba España!”
No nos dice Fontana -es una lástima- si esa hoja fue redactada por José Vergés y Matas, el mismo que, en uniforme impecable de falangista, desde el Servicio Nacional de Propaganda, tan buena labor hizo en aquella época.
De aquel “Destino” al actual de las colaboraciones de Manuel Jiménez de Parga y de las cartas al director contra el idioma catalán que, con inexplicable indiscreción ha publicado el actual director, Néstor Luján, lo separa un auténtico abismo. Nos parece que simbólicamente lo puede representar el contraste entre aquellos millares de sacerdotes catalanes que fueron inmolados por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia y el de los cinco clérigos que, como extraño “testimonio” de pobreza, se han hecho fotografías bien apoltronados en el hotel Ritz de Barcelona, exponente máximo del clima burgués, en la noche de la concesión del Premio Nadal de este año.
Mosén José Dalmau, párroco de Gallifa, en primer lugar
Desgraciadamente, es muy conocida la actuación de este sacerdote, destacando en la marcha tumultuosa y antisacerdotal del 11 de mayo de 1966, en la Vía Layetana de Barcelona. El cardenal Antoniutti, siendo Nuncio, le mandó retirar las licencias para actuar en Barcelona. Sus escritos, sus extravagancias, sus debilidades, su último libro, enfrentándose con el arzobispo de Barcelona al negarse a presentarlo a la censura eclesiástica, son una cadena de actuaciones incomprensibles.
Recientemente, en “Cuadernos para el Diálogo” (enero de 1968), publica un artículo que es un ataque a la moral objetiva, a toda autoridad y una invitación al desacato a las leyes, tanto civiles como eclesiásticas. Recogemos un breve centón de este demoledor escrito:
“El Derecho Canónico no se fundaba plenamente en la conciencia colectiva del pueblo de Dios en su conjunto, sino en el de algunos legisladores eclesiásticos”.
“Antes, el fiel cristiano era el que cumplía la ley con más escrupulosidad, Ahora, el cristiano más fiel es el que cumple más escrupulosamente los dictámenes de su conciencia religiosa, después de haber estudiado la ley e intentado asumirla”.
“Una de las maneras más normales de poner resistencia a una ley que se cree injusta porque perjudica a muchos hombres inocentes, es no practicarla, desobedecerla pacíficamente. Hoy, sacerdotes de Barcelona, de Madrid, de Bilbao, etc, invocan su objeción de conciencia cuando una disposición no encaja exageradamente con las exigencias pastorales de la evangelización. Unos ponen resistencia a aceptar según qué destinos, otros se ven lanzados a actos de solidaridad con el mundo laboral, etc.”
Ese es el primer personaje clerical que aparece en la fotografía. Su conciencia no le “objetaba” para mezclarse con el ambiente mundano y capitalista del Ritz y a la sombra de “Destino”, que en otro tiempo luchaba por una “política de unidad”…
Fray Basilio de Rubí, director de “Criterion”
La publicación “Criterion” está dirigida por el padre Basilio de Rubí, capuchino, que es el venerable religioso de blanca barba que figura en primer lugar en el sofá. Parece que la influencia paternal y benigna del Poverello de Asís debería irradiar en la prosa y en las publicaciones de un religioso que se profesa seguidor del mismo.
No obstante, ni la verdad ni la justicia destacan en la obra del padre Basilio de Rubí. Nos bastará abrir, al azar, en el número 3 de “Criterion”. En su página 104, al discurrir sobre la historia de España, se lee textualmente: “Así es cómo la fuerza armada, cuya finalidad es defender la nación contra cualquier potencia extranjera, llega a la monstruosidad de justificar su existencia con una guerra civil”.
Pensamos que no se puede escribir una calumnia más criminal, más abyecta y más estúpida que la que significa atribuir al Ejército el gustazo de provocar la guerra de 1936 para justificar su existencia. El escritor Felio A. Vilarrubias, en carta pública al padre Basilio de Rubí, le dijo que “para vivir y morir como hijos de Dios y seres libres, y para que los propios autores referidos incluso pudieran escribir en la santa libertad, hubo la Cruzada, de 1936 a 1939, no una guerra civil, como se escribe en términos de maldición”.
Muy distinto de lo que bajo la dirección del padre Basilio de Rubí se escribe contra el Ejército es lo que dice otro catalán insigne, mucho más alto en todos los sentidos que el capuchino que ahora tiene oficios nocturnos para cenar en el Ritz. El cardenal Pla y Deniel dice: “Los Alféreces Provisionales me parece que sois los que mejor demostráis el genuino carácter de la Cruzada. No fue ésta un mero pronunciamiento militar… Fue el sano pueblo español el que se incorporó al Ejército, dándole el carácter de Cruzada, al luchar por Dios y por España… Terminada la Cruzada, algunos quieren empequeñecer a la misma y aun disputarle su carácter de tal… La Iglesia no había bendecido un mero pronunciamiento militar ni aun un bando de una guerra civil. Bendijo, sí, una Cruzada… Pío XI, por encima e independientemente de toda consideración política, bendijo a los que emprendieron la difícil empresa de defender los derechos de Dios y de la religión en España. Después de esta bendición pontificia, pudimos los obispos españoles no empuñar las armas, que esto a nosotros no nos corresponde, pero sí declarar el derecho que se tenía a un justo Alzamiento contra el terror y la anarquía por el bien común y por la salvación de España”.
Del insulto intolerable del “Criterion” del padre Basilio de Rubí a las palabras del cardenal Pla y Deniel hay la diferencia como de la noche al día. Pero lo que ha dicho “Criterion” vulnera por completo la Ley de Principios Fundamentales, del 17 de mayo de 1958, en cuya declaración cuarta se lee: “Los ejércitos de España, garantía de su seguridad y expresión de las virtudes heroicas de nuestro pueblo, deberán poseer la fortaleza necesaria para el mejor servicio de la Patria”. Lo mismo puede decirse con referencia al artículo 37 de la Ley Orgánica del Estado: “Las Fuerzas Armadas de la nación, constituidas por los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire y las fuerzas de orden público, garantizan la unidad e independencia de la Patria, la integridad de sus territorios, la seguridad nacional y la defensa del orden institucional”.
¿Cómo se tolera lo que ha publicado “Criterion”, calumniando e insultando al Ejército? ¿Qué extraña relación lleva a un padre capuchino, de profesión religiosa pobre de solemnidad, asistir a un banquete con el “Destino” de Jiménez de Parga y de Néstor Luján, tan distinto del “Destino” nacido en Burgos y de las propagandas del “Destino” publicado en Barcelona en 1939?
Y el tercero es el padre Jorge Llimona
Todavía en Barcelona no se ha salido del estupor que causaron las manifestaciones del padre Jorge Llimona en “Destino” del 4 de noviembre pasado. Sus afirmaciones no resisten el más mínimo examen ni pueden ajustarse a la doctrina católica. También es chocante que el padre Llimona asistiera al banquete noctámbulo del Ritz. Recuérdese que en las citadas declaraciones dijo: “El capitalismo no sólo es intrínsecamente perverso porque explota al hombre por el hombre, sino que también aboca al empresario a una tensión suicida y homicida en la búsqueda afanosa de mercados y posibilidades”. Desconocemos si el padre Llimona aprovechó la cena del Ritz para decirles esto a los capitalistas, encopetadas damas y damiselas de la burguesa reunión.
El padre Llimona desde la revista “El Apostolado Franciscano” lleva una larga temporada de editoriales en que practica el divismo demagógico más despampanante. En el mes de junio pasado decía, por ejemplo: “Al primero que hemos de obedecer, porque la obediencia es servicio, es al pueblo. Al pueblo antes que al Rey, al pueblo antes que al Pontífice, al pueblo antes que todo, porque el pueblo está sentado en mi mesa, porque es mi hermano que veo, conozco y con el cual convivo”. Después de escritos como éste, todavía ha sido posible que pudiera continuar predicando, dando conferencias y haciendo declaraciones. Los seglares pensamos que ya es hora que recordemos que el canon 682 del Derecho Canónico dice definitivamente: “Los laicos tienen derecho a recibir del clero, conforme a la disciplina eclesiástica, los bienes espirituales, y especialmente los auxilios necesarios para la salvación”. Después de lo que el padre Llimona ha dicho sobre la castidad, sobre la Iglesia, sobre el socialismo, sobre la moral subjetivista, sobre la obediencia, ¿cuándo se le obligará a retractarse en público?
El reverendo don José Montserrat Torrents contra Pablo VI
Fue resonante la campaña política “¡Volem Bisbes Catalans!”. Una de las dianas más estridentes de la misma fue el artículo titulado “El Vaticano en Cataluña”, firmado por el reverendo José María Montserrat Torrents en “Le Monde” del 13 de marzo de 1966. Entre otros insultos a Pablo VI, dicho sacerdote decía: “La Sede Episcopal de Barcelona ha sido objeto de una jugada política… Después del Concilio lo esperábamos todo, de la Iglesia y de Pablo VI menos este menosprecio por su dignidad… Al designar para la capital de Cataluña un pastor que no habla la lengua del pueblo, Roma se ha burlado no solamente de los catalanes, sino también del Concilio. A partir de este hecho, que se inscribe en la línea que se creía superada del papado politizado, Pablo VI resalta en la perspectiva postconciliar…”
El lector podrá calificar este lenguaje tan impropio de un sacerdote. Pero además, el reverendo Montserrat Torrents luce en la fotografía traje camisa y corbata de seglar. ¿Qué se ha hecho de la “exhortación pastoral sobre el uso del hábito eclesiástico”? ¿No se dice que “sea vuestra norma vestir la sotana y que “debemos limitar el uso del clergyman a lo que exija el régimen pastoral de los fieles? ¿Es papel mojado lo que ordena el prelado? ¿Y lo que dice el canon 136 -”Vistan todos los clérigos traje eclesiástico decente, según las legítimas costumbres de los lugares y las prescripciones del Ordinario”- también ha caído en saco roto? ¿Y lo que dice el canon 2.379 –“Amonéstese gravemente a los clérigos… que no llevaren traje eclesiástico”- también está en huelga?
Moraleja final
Que estos cinco sacerdotes hayan asistido a una cena en el Ritz se presta a que un humorista nos divirtiera con sus comentarios. Nosotros queremos recordar aquí lo que leímos en América, a nuestro paso por Caracas, del obispo americano Antonio Corso: “Tampoco faltarán aquellos pocos que, mixtificando el sentido de la pobreza evangélica, hacen gala de ella y juegan a los pobres, sin lograr con ello disimular siquiera la tentación de servir a las riquezas”.
Pero volvamos a “Destino”. ¿Por qué don José Vergés y Matas, en otro tiempo ardoroso falangista, con su reluciente uniforme y sus arengas patrióticas, no nos cuenta la metamorfosis ideológica que ha padecido el semanario de la Falange catalana en la España nacional? Sería muy interesante conocer la génesis y el proceso de esta evolución.
Además, puede ser muy ilustrativa la historia de esta mutación. Pondremos un ejemplo. En marzo de 1908, el periódico masónico “L’Accacia” instigaba: “¿Por qué cuando “La Croix” tenga el monopolio incontestado de la dirección de los católicos, no nos apoderamos, con el concurso de los judíos, los protestantes y del Gobierno, de dicho diario, comprando sus acciones?” En la revista “Defense du Foyer”, números 18 y 19, se lee este dato: “… en 1945, en el momento de la liberación, se obliga al diario “La Croix” a aceptar una determinada línea política… ¿No es humillante para los católicos de Francia ver poner bajo tutela su único diario?”
No dude el señor José Vergés y Matas de contarnos el por qué y el itinerario del transbordo ideológico de “Destino”. Será muy interesante. También aclarará la razón de que estos cinco clérigos, en la noche de Reyes de este año, cenaran opíparamente en el Ritz de Barcelona, a la sombra del “Destino” de Néstor Luján, amigo de “bien comer, bien beber, bien fumar”, como dice Sempronio en “Tele Exprés” del 8 de enero.
Jaime TARRAGÓ |
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