Creo que va siendo hora de deshacer algunos equívocos con respecto al asunto de Pedro Varela y la Librería Europa. Es posible que alguien me malinterprete, me tome manía, o simplemente quede disgustado, pero me siento en la obligación de decir unas cuantas verdades que no solemos tener en cuenta.

La mayoría de los libros que vende la Librería Europa son basura y los católicos harían bien en no frecuentarla.

Los católicos no creemos en la libertad de expresión que invoca constantemente Varela. Los fascistas tampoco. En un régimen como el que anhelamos la mayoría de los libros que vende y edita Varela estarían prohibidos. Y lo mejor que puede hacerse con el fondo editorial de la Librería Europa es entregarlo a las llamas purificadoras. No se salva ni el diez por ciento.

En realidad Pedro Varela tampoco cree en la libertad de expresión; sólo utiliza ese concepto de manera cínica en tanto beneficie a sus intereses. En sus maniobras propagandísticas, Pedro Varela siempre alude a la Inquisición de forma negativa, lo que además de reflejar su carácter esencialmente anticatólico y antihispánico, demuestra que su memoria es muy selectiva. Si quiere aludir a procesos de represión del pensamiento, no se tiene que ir tan lejos en el tiempo: basta con que acuda a la Alemania nazi, donde sus amiguitos quemaron y prohibieron todo tipo de libros, casi siempre de manera arbitraria.

Pedro Varela se hace pasar por políticamente incorrecto y no lo es. Muchos de los libros que edita o vende están salidos de las imprentas del sistema, como esa bazofia del judío Eysenck, que también editan otras editoriales del sistema, aunque estas últimas pagan derechos, eso sí. La edita porque en esa obra se sostiene que los negros, por sus genes, tienen un Cociente Intelectual muy inferior al de los blancos. Y es que Varela, como todos los neonazis, está obsesionado de manera enfermiza con demostrar la inferioridad de los negros y de los mestizos. Para ello acude a un judío y a quien haga falta. Pero a los católicos no nos puede engañar: el determinismo genético es uno de los pilares del sistema, aunque disimularan un poco en la posguerra. Ese materialismo biólogico se propugna abiertamente en los libros que vende:
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Pedro Varela se hace pasar por católico y no lo es. Dejando aparte las evidentes contradicciones entre el catolicismo y su fe nazi, o su reiterado desprecio por la Inquisición y por la obra de España en América, un católico nunca editaría libros como estos:
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Ni tampoco los vendería:
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Es mentira que Pedro Varela no tenga nada que ver con los "skinheads". A sus conferencias, a sus actos y a sus presentaciones de libros acuden numerosos cabezas rapadas. Y últimamente edita todo tipo de libros destinados expresamente al público rapado; por ejemplo, los libros del mesías frikinazi William Lutero Pierce, "Los diarios de Turner" y "El Cazador", que fantasean con la creación de una milicia yanqui que extermina a negros e hispanos para lograr una yanquilandia aria, que es el sueño de todos estos cedadianos. En realidad Pedro Varela es uno de los principales suministradores de "literatura" para cabezas rapadas, junto con otros profesionales del ramo.

No es verdad que a Varela le persigan únicamente por cuestionar el holocausto. En muchos de los libros que edita y vende se promueve el odio a otras razas de las formas más variadas. A veces ni se oculta que la solución propuesta es el exterminio de esas razas inferiores.

Más que un idealista perseguido por las oscuras fuerzas del mal, Pedro Varela es un comerciante con un negocio floreciente, que lo mismo vende la última basura del neonazismo yanqui que vende libros de autoayuda, budismo, nueva era, paganismo, ecologismo, naturismo, esoterismo (nazi y antinazi). Todo en perfecta sintonía con el sistema. Por eso resulta obsceno que apele constantemente el idealismo de los "patriotas" para defender lo que es, ante todo, un negocio. Sus constantes lloros, su forma de mezclar la ideología con el negocio, o su cáracter de hombre-anuncio recuerdan mucho a la prácticas de esos señores de nariz ganchuda que tanto salen en sus libros.

A ningún católico, tradicionalista, falangista o fascista debería preocuparle mucho la suerte de la Librería Europa. De hecho, los errores que el clan de CEDADE ha difundido en el patriotismo español son terribles. Y los daños los venimos pagando desde que aparecieron en los 20-N unos imbéciles con cucuruchos del KKK. Si el progresista Varela --según el cual leer al Marqués de Sade no crea sádicos-- quiere que le defiendan su negocio de los ataques de otros progresistas, debería contar con su propia tropa.

Tampoco debería apoyar ningun patriota hispánico el negocio de estos fetichistas de la Europa nórdica que se derriten con las "gestas" de alemanes e ingleses y han hecho del odio a la Hispanidad una consigna. En algunos casos puede hablarse de verdadera traición a la patria. Así, por ejemplo, cuando Joaquín Bochaca llamó a apoyar a los ingleses en la Guerra de las Malvinas porque, según este ilustre pensador del mismo clan, representaban la civilización blanca frente a la mestiza y atrasada Argentina.