UNA BELLA PELÍCULA: "JUAN Y RUGALDA, MÁRTIRES COREANOS Y ESPOSOS VÍRGENES"

Mártires católicos de Corea

Se trata de una película rodada en Corea, pero que será difícil ver en España si no nos ponemos a la tarea de reclamarla. Si somos capaces de coordinarnos, seremos capaces de lograr que esta película pueda doblarse al español y la podamos ver en España. Si no lo conseguimos, después no nos quejemos de la porquería que nos ponen en la televisión.

Como siempre, no esperemos que lo bueno sea cosa fácil de conquistar. Existe toda una red de asociaciones católicas con fines sociales y culturales que pueden hacer mucho, con la ayuda de Dios.

Traduzco lo más sobresaliente de un artículo que puede leerse en: CORRISPONDENZA ROMANA (pinchar aquí)


Bernardo Cervellera, en "Asia News", 25-06-2012

Se trata de la apasionante historia de dos jóvenes coreanos que vivieron a finales del siglo XVIII y principios del XIX, que se amaban de modo virginal y que se apoyaron hasta el martirio. El director es Kim Suhyeong: Es un agradecimiento a Dios por la fe dada a los coreanos. Hoy en día hay misioneros coreanos en muchos países alrededor del mundo.

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Embajada de Corea ante la Santa Sede ha hecho un buen regalo a la comunidad católica italiana: ha promovido la proyección de una película que versa sobre la vida de una pareja de mártires coreanos, Juan y Rugalda. A principios del siglo XIX ambos sufrieron el martirio. La película tiene un ritmo meditativo y el drama, con momentos de elevado lirismo y una fotografía de alto nivel. El trabajo de filmación se ha producido en Corea por el PBC (Pyeonghwa Broadcasting Corporation), vinculado a la Conferencia Episcopal de Corea.

El título italiano ("Giovanni e Rugalda, due sposi vergini": "Juan y Rugalda, dos esposos vírgenes"), no hace justicia a la obra. El tema principal que se aborda en la película no son las relaciones sexuales prematrimoniales, según el Magisterio de la Iglesia. Es, más bien, la historia de dos personas reales que vivieron su fe y su vocación al martirio. La película demuestra, por si hubiera dudas, que la tradición cristiana y las historias de los mártires son una fuente inagotable de material para inspirar el trabajo filmatográfico de ficción, sin que tenga que inventarse personajes que a menudo corren el riesgo de caer en la banalidad.

Con especial cuidado en retratar los gustos y las tradiciones de la época (siglo XVIII-siglo XIX), la película cuenta la historia del joven de 19 años Juan Yu Jung-cheol y Rugalda Yi Sun-I, de 16 años. Ambos provienen de dos familias nobles, ricas y cristianas. Después del bautismo deciden dedicarse al Señor. Pero el entorno familiar, formado en la tradición confuciana, no permite a los jóvenes de familias ricas optar por la virginidad negándose a tener prole. Así que el primer sacerdote extranjero (chino) que los ha formado en la fe, con la anuencia de los padres, oficia la ceremonia de matrimonio, mientras que se mantiene el pacto entre los contrayentes de vivir "como hermano y hermana".

Con exquisita limpieza, pero también con dramaticidad, la obra muestra el desprecio que los circunda, así como el trabajo de los dos contra las "tentaciones" (también documentado por la correspondencia epistolar que se ha conservado de Rugalda). Pero es sobre todo en la historia de su martirio que la película tiene su punto más álgido. En 1801 la familia de Juan es detenida y condenada a muerte. El padre de Juan, Agustín, que fue uno de los primeros conversos al catolicismo en Corea, es descuartizado en la plaza pública. Juan y Rugalda, arrestados en diferentes momentos, pueden enviarse mensajes entre sí, sosteniéndose en el tormento y en el sufrimiento, en la esperanza de "verse en el Paraíso."

Es digno de señalar que los dos protagonistas de esta película, junto con otros mártires coreanos, están en curso de ser beatificados, aguardando el dictamen de la Congregación para las Causas de los Santos.

El director Kim Suhyeong, presente en la proyección, declaró a Asia News que su obra está inspirada en la película "La Misión", de Roland Joffe, rodada en Hispanoamérica. La película quiere ser una acción de gracias a Dios por el don de la fe a Corea, que se efectuó hace 200 años, sin la presencia de un misionero. Además de un agradecimiento a Dios por el crecimiento del cristianismo en un ambiente hostil. "Estas parejas que aparecen en la película -dice- son dos de los miles de fieles que han dado sus vidas". El tercer agradecimiento se dirige a la Iglesia coreana: "Ahora -concluye- hemos crecido hasta el punto de enviar misioneros a muchos otros países de todo el mundo. Todo esto nace de la fe y se desarrolla a partir del testimonio de los mártires de Corea".

Para más información sobre John y Rugalda Yu Yi, v: Varios Autores, Solteros y Santos, diez perfiles de santidad conyugal, Ignatius Press, 2012.

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Es oportuno decir que el primer misionero católico que puso sus pies en Corea fue el jesuita español Gregorio de Céspedes, cuyo semblante biográfico está recogido en este enlace: GREGORIO DE CÉSPEDES, EL PRIMER VISITANTE EUROPEO DE COREA

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