Es un problema, para mi, muy difícil de solucionar. La roca firme se tambalea... ¿Qué hacer cuando cualquier papa de los de hoy en día aparentemente contradice de manera abierta, todo lo dicho por el papado habido durante los últimos dos mil años?. Porque, a la vez, tengo la intuición de que abrazar las tesis sedevacantistas es una postura errónea. Pero sí digo como dice mi madre en otros temas: "a mi que me dejen de historias... lo que toda la vida ha sido blanco, ahora no van a venir a decirme que es negro y esperar que yo me quede tan tranquila, y además... que luego, me lo crea. ¡Parece que quieren volvernos a todos locos!. Esto parece de 'chunga'...". Porque es un auténtico dilema. Es como si educas a tu hijo diciéndole toda la vida que tal cosa no se hace, y de pronto un día le dices que es muy recomendable hacerlo. Lo único que consigues es dañar la educación y, quizás hasta, la salud mental de tu pobre hijo. Y si éste ya va teniendo algún uso de razón, lo más razonable sería que llegara a pensar que su padre chochea y está perdiendo el juicio, cuanto menos...
Pues, yo creo que a los hijos de nuestra querida Santa Madre Iglesia, comienza a pasarnos desde hace algunos años, más o menos, lo mismo. Y quizás, por esto también se expliquen tantísimas crisis de fé como las que hay ahora mismo. Hace falta una actitud cuasi numantina para continuar todavía en la brecha... Es la peor crisis de la historia de la Iglesia. Pero todo ésto ya estaba de antemano predicho, no tenemos más que leer la Biblia: "hemos de perseverar".
Un saludo
Marcadores