Ellizabeth Medina es una filipina que se educó en inglés como todos los filipinos, y que tras casarse en EE.UU. con un chileno, se trasladó a Santiago, entró en contacto con la cultura hispánica y quedó fascinada. Es una entusiasta defensora del legado español en Filipinas, pero como ella, desgraciadamente hay muy pocos. Precisamente porque no tienen oportunidad de "sumergirse" en nuestra cultura. Tuve oportunidad de entrar en contacto con ella hace ya algunos años.
Hay otro grupo, los mestizos, que siguen manteniendo contra viento y marea, su propia cultura, la española, en aquellas islas. Entre ellos, don Guillermo Gómez, al que se hace mención al final del artículo. En familia hablan español, se reunen y siguen hablando en español. Pero en círculos reducidos, porque son educados en inglés.
Además los mestizos son familias muy poderosas. Los Ayala por ejemplo, fundadores de cervezas San Miguel, que si no lo saben, es una marca de origen filipino. En determinados círculos de la élite de Manila y Cebú, es un signo de distinción comunicarse en español.
Un ejemplo curioso del declive del español en Filipinas y de la ruptura generacional, me lo proporcionaba un amigo que decía que los esposos cuando discutían en el hogar, hablaban en español, para que sus hijos no entendieran los insultos que se lanzaban.