ALBERTO SPAGGIARI
"Sin armas, sin odio, sin violencia": el Robin francés de derechas
Nunca será un mito de la izquierda pese a haber "redistribuido" la riqueza. Y maldita la gracia que le haría serlo. La rocambolesca aventura del robo del siglo en Francia resucita.
"Sin armas, sin odio, sin violencia". Fue lo primero que se encontraron los sorprendidos empleados de la Société Générale de Niza el 20 de julio de 1976 al abrir el gran búnker que custodiaba las cajas privadas de sus clientes. Tras un largo fin de semana que había coincidido con la conmemoración del Día de la Bastilla, los funcionarios bancarios se quedaron de piedra al descorrer la pesada cerradura y encontrarse un espectáculo que les dejó boquiabiertos.
La mayor parte de las cajas habían sido reventadas y desvalijadas. En el suelo, el contenido rechazado se alternaba con los restos de la celebración del golpe. Botellas de vino vacías, cortezas de queso, algunas tarrinas de paté y trozos de pan daban fé de que los ladrones no sólo habían conseguido su objetivo, sino que también lo habían festejado. El butrón por el que habían conseguido acceder no era nada comparado con la inscripción retadora que campeaba en el habitaculo.
Era un reto, desde luego. Por aquellas fechas, la sucursal de Société Générale de Niza estaba considerada inexpugnable. La conocida banca francesa había dotado a su representación en la ciudad de mayor glamour de la costa mediterránea de Francia con las medidas de seguridad más avanzadas, unidas a una mole de hormigón y acero que debía garantizar el contenido que custodiaba.
"Prevén lo posible, no la astucia", aseguró mucho después el cerebro del golpe. Y es que los banqueros no contaban con la mente explosiva de un pintoresco personaje que acapara la atención, treinta años después, de los medios franceses gracias a una película sobre el llamado "gran robo de Niza": Alberto Spaggiari.
Un Robin políticamente incorrecto
Moviéndose entre el mito y la realidad, Spaggiari ha llegado a ser considerado el Robin "de derechas" francés. El halo de misterio que rodeó su vida tras el robo ha contribuido a ello. Pero sí parece claro que, desde luego, no pasará a ser un icono de la izquierda pese a su "redistribución" de la riqueza. Y maldita la gracia que le hubiera hecho. A los 18 años Spaggiari vestía el uniforme de camuflaje en Indochina tras presentarse voluntario a los paracaidistas coloniales, los célebres boinas rojas. Años después de su regreso, y con el recuerdo de Dien Bien Phu hirviendo en su cabeza, no dudó en integrarse en las filas de la OAS para luchar por la Argelia francesa. Él mismo aseguró haber inspirado al mítico Chacal, ya que tuvo en el punto de mira de su fusil, un 8 de abril de 1961 en Hyéres, al mismísimo De Gaulle. Pero la orden de apretar el gatillo, según él, no llegó. ¿Cierto o falso? Vayan ustedes a saber. Forma parte del personaje.
Desde luego, sus andanzas con la organización de Salan y Susini le costaron tres años de cárcel por propaganda subversiva y tenencia de armas. A su salida, con Argelia perdida, optó por instalarse en Niza y dedicarse a la fotografía. Fueron sus años más tranquilos, aunque nunca se apartó de las viejas amistades. Dividía la jornada entre la atención a su estudio y las reuniones con sus antiguos compañeros de militancia. "Era un tipo leal, que ayudaba a quienes no habían podido adaptarse tras lo que habían vivido", aseguran algunos de ellos. Ataviado con traje, corbata y gafas de sol Ray-Ban, su figura, con un inevitable puro colgado en una boca con media sonrisa permanente, era fácilmente reconocible. Tanto como su casa en las colinas de Niza, a la que llamó Les Oies Sauvages, un antiguo canto empleado como himno por los mercenarios de los años 60.
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