Re: La foralidad de la Nobleza en la España del siglo XVIII
Y siguiendo con la línea anterior, podemos leer en Tratado de nobleza y de los títulos y ditados que oi dia tienen los varones claros y grandes de España de Juan Benito de GUARDIOLA. Madrid 1591. Fols. 81 y 99 los siguientes términos.
Así acá llamamos caballeros a los nobles principales hijosdalgos que tienen un estado y lugar eminente sobre todo lo que es común y ciudadano, pero no tan alto que iguale con el de los príncipeds y grandes...
Atento que es grande el privilegio de caballería y digno de ser muy estimado semejante título y prerrogativa, haremos de notar que hay tres maneras de caballeros, que juntamente con la buena sangre tienen patrimonio y hacienda, o son descendientes de nobles y ricas familias, aunque ellos por sus personas sean pobres, y estos fueron al principio elegidos por caballeros y llamados hijosdalgos porque además de la buena sangre los buscaban con algo... y a estos mismos llamaban algunos caballeros de espuela dorada...
Y aquí es de notar que llamando caballero al que es hijodalgo de sangre y solar, se añade en él por este nombre de caballero una cierta calidad, que además de la hidalguía significa nobleza o antigüedad o patrimonio o todo junto y en esta significación es más ser caballero que hijodalgo...
Otra manera de caballeros hay que llamamos caballeros armados o caballeros pardos... y estos tales caballeros armados no es necesario que sean hijosdalgos, sino por la mayor parte son buenos hombres pecheros...
Otra manera de caballeros hay que se llaman caballeros de alarde o de premio, o de guerra, o cuantiosos... Y estos tales son obligados a hacer alarde cada año dos veces, y a tener armas y caballo de cierto valor, y a ir a las guerras cuando fueran llamados.
(Ibídem Fols. 22 y sig.)
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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