Re: La foralidad de la Nobleza en la España del siglo XVIII

Iniciado por
ALACRAN
¿Algo que comentar sobre reponer la foralidad (privilegios) de la nobleza, al modo que se defienden los fueros y privilegios de determinados territorios de España?
Digo yo que, siendo consecuente, si se defiende una cosa se debería defender también la otra.
Claro que sería consecuente, en particular si se reintegrase todo lo que se robó y que legal e históricamente era tan propio y definitorio de España. La España secular, anterior a la Revolución. No obstante, las sociedades nunca son fijas e inmutables y probablemente las diferentes condiciones existentes habrían ido cambiando, o 'evolucionando', como se suele decir, hacia otras situaciones absolutamente impredecibles. No obstante, pienso que siempre es preferible estar gobernados por titulados aristócratas (gobierno de los mejores con título nobiliario, o incluso sin él) que por rufianes que a los 7 años de estar sentados en una poltrona que pagamos todos de nuestros bolsillos, o sea, todos pecheros, se les otorga el privilegio de la pensión de jubilación completa, mientras a los demás se les exigen 35 años de cotización a la S.S. Creo que hablar de esas restauraciones sobre determinados privilegios, suenan a humorada a la vista de lo que hay en la actualidad, nada nuevo por otro lado, pues ya en el XIX se hacían parecidas o más.
He aquí una simple visión académica de los privilegios de la nobleza del Antiguo Régimen, consustancial en el tiempo al entorno foralista (aquí tan apreciado y alabado) y que entraría en decadencia desde el liberalismo de las Cortes de Cádiz en adelante:
¿Decadencia? más bien navajazo trapero liberal-masónico con la constitución de Cánovas en 1876 al eliminar fueros, privilegios ('privi-' y -'legios' o legislaciones privadas o particulares o de ámbito territorial muy concreto en razón de viejas costumbres, usos, etc., otorgados por los reyes), que incluyeron el mayorazgo, abriendo así una línea recta hacia el individualismo. De destruyó la familia extensa, se dejó en vigor solamente la familia nuclear (papá, mamá y los niños si los hay), para allanar el camino que conduce a la familia monoparental, el gaymonio (dos papás o dos mamás y un sólo nene o nena que en el colegio no sabe como contestar cuando le preguntan porqué no tiene papá y mamá como los demás) y cualquiera sabe qué más lindezas nos deparará el futuro: matrinomio zoofílico (hombre con mona; mono con mujer...por ejemplo), tal vez, unión endógama biorrobótica, con muñecas hinchables ya hay algo, ¡ehhh! y acabarán teniendo 'derechos'. Una monada, gracias a Cánovas del Castillo, liberal y aunque se afirma que no era masón, como si lo fuese porque estaba rodeado de ellos, se encargó de fulminar España bajo su des-gobierno.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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