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"Después del Reich. Crimen y castigo en la posguerra alemana" de Giles Macdonogh![]()
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El 7 de mayo de 1945, con la caída del Tercer Reich, se ponía fin oficialmente a la Segunda Guerra Mundial. Pero para la población civil alemana, el sufrimiento no terminaba ahí. En tanto que fue unilateralmente considerada culpable, Alemania debía ser castigada.
Más de tres millones de alemanes murieron innecesariamente tras el anuncio del final de la guerra. Un millón de soldados murió antes de poder regresar a sus hogares. Dos millones de civiles fueron víctimas de enfermedades, frío, hambre, suicidios o asesinatos. En los Sudetes, 250.000 alemanes fueron masacrados por sus compatriotas checos, y hechos similares tuvieron lugar en Polonia, Silesia y el este de Prusia.
A los aliados, todavía hoy presentados como paradigma del bien y del progreso, no les tembló el pulso a la hora de aplicar los más sangrientos métodos de represión. Los vencedores arrasaron, asesinaron, trituraron. Los vencidos fueron internados en campos de concentración atroces, fueron humillados, deportados y sometidos a suplicios bestiales. Fusilaron en masa a niños y mujeres y torturaron a los presos de manera sistemática. Más de tres millones de alemanes murieron después de que se acabara oficialmente la guerra; dieciséis millones y medio de civiles fueron expulsados de sus hogares, y en 1946 nacieron al menos 200.000 niños frutos de violaciones.
En una entrevista, MacDonogh, no rehúye la terminología más dura cuando se le citan nombres: Roosevelt, Churchill...: “¿Criminales de guerra? Culpar a los jefes de Estado es, en definitiva, correcto, porque son los responsables últimos, pero los ejecutores estaban en un rango muy inferior”.
Después del Reich pone al descubierto las verdades incómodas de las decisiones políticas que ampararon el horror de una posguerra cruel y vengativa, y desvela por vez primera los testimonios de un período funesto en el que ni aliados ni alemanes han querido ahondar.
Su lectura resulta especialmente adecuada a los españoles, ahora que se quiere deformar la verdadera historia de lo ocurrido en nuestra propia posguerra
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