A Alonso de Ojeda, el Caballero de la Virgen :
Hijo predilecto de la carismática Híspalis,
Natural de Cuenca, el Precursor, que apresó
Al cacique indio Canoabó, el cual dominaba gran
Parte de Maguana; hombre de raza y pasión,
En La Española se le admiró con razón y fuerza,
A pesar de la envidia que generó falsas acusaciones,
El judaizante embustero Las Casas denostólo,
El arcediano Fonseca le protegió con honores,
Victorioso combatiente de la guerra de Granada,
Reconquistador valeroso, estando Isabel de Castilla
En Sevilla, se lanzó temerariamente para recorrer,
Una viga, que sobresalía de tan suntuosa mampostería,
Impresionó a la reina y a sus damas, y fue el protegido
Del Duque de Medinaceli; antes de partir al Nuevo Mundo,
Dejó en Córdoba un amor desdichado; a posteriori se asombró
En las Pequeñas Antillas, aromas tropicales de nuevo cuño,
Entusiasta patriota, católico de combate, se ganó con
Creces la fantástica leyenda de su invulnerabilidad,
Guerrero barbudo que las indias flechas supo repeler,
Grandiosos avances en la milicia de la honorabilidad,
Ayudó a levantar el Fuerte de Santo Tomás,
El ruido, las llamas, los proyectiles, los jinetes…,
Todo supo dirigir, tan difícil combinación…,
Admirado por Colón…¡ Galopadas de gloria y suerte ¡,
La lealtad a la tradicional fe mariana por bandera,
Santo Domingo el escenario de sus primeras correrías,
Maestro de Francisco Pizarro, aun siendo un veinteañero,
Con su virginal reliquia maduró en altanería,
En su regreso a la Madre Patria, consiguió ayuda para
Fletar cuatro buques, él supo que las Américas serían
Su destino, su misión, su conquista, su honor, su causa,
Mirando siempre al Occidente, la Pequeña Venecia divisaría,
Logró escapar de los terribles grilletes,
Que la siempre mala falsedad le provocaron,
Grato camarada del genial marino Juan de la Cosa,
Muchas y pesadas lluvias torrenciales le arreciaron,
Se ganó el servicio de la feroz y latinizante hidalguía,
Noble estandarte de la pléyade de conquistadores,
El monarca aragonés Fernando el Católico encoméndole,
Explorar la Nueva Andalucía…¡ Cuántos nobles soñadores ¡,
Jamaica, que a posteriori fuera arrebatada por la
La pirática tiranía judaizante de Cromwell, el puritano,
Fue la base de las futuras y heroicas operaciones,
¡ El Requerimiento levantó ante los dardos envenenados ¡,
Conoció la desdicha y la pesadumbre, la fatalidad,
No obstante siempre estuvo presto para el alzamiento,
La dignidad le abanderó como gran caballero victorioso,
En su vida no hubo lugar para con el aburrimiento,
Los emocionantes y febriles temblores,
Dominó con la justa templanza que le a caracterizó,
No hubo lugar para con la soberbia, en su persona,
Su invicta y diestra espada las selvas atravesó,
Hombre de hierro, una herida tuvo como aviso mortal,
Mas no vencióle ésta, y Dios guióle hacia el horizonte,
Campeador de las más nobles mesnadas, herencia del frondoso
Medievo, hábil como el zorro, duro como el bisonte,
El cacique Cueybas se maravilló ante la estampa de
La Virgen María, que fue su más enriquecedor talismán,
Aunque Conquistador de la Venezuela hoy olvidado,
León indomable e invencible, honra de la Hispanidad,
La muerte recibió con la más vacilante graduación,
Mirada fija, esplendor grandioso como las aguas del Darién,
Inmortalidad selló en sus proezas; hazañas que aún cantan
Los viejos romances, de un Imperio populoso y cortés,
Orgullo y bastión de la base tradicional, como doctrina,
Hechos que fuerzan humanamente el optimismo futurible,
Bravucona e intrépida idiosincrasia, la sangre guerrillera
Recorre nuestras venas; ¡ qué aspecto tan tangible ¡…
César Indiano, castellanía de sangre y fuego,
San Andrés y Santiago Apóstol a las Américas llevó,
Recuerdo del más noble heroísmo, en el Reino de
Los Cielos está brillando con fuerza su razón.
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