NO VAYAS POR AGUA AL RÍO
No vayas por agua al río,
Que detrás de aquellas matas,
Están los moros escondidos,
Mira que son traicioneros,
Pero amén de avispados,
Son bravos guerreros,
Ten cuidado con los moros,
Que los que se quedan en España,
A ella se aferran más que al oro,
Esta tierra es nuestra,
Mas con tanta milonga,
Los moros no se enteran,
Se dicen de Mahoma,
Pero el vino dulce,
No lo sueltan ni en broma,
De dulces saben mucho,
Que hay buenos reposteros,
Entre aquellos morunos,
Son ya muchos los disgustos,
Causados por los moros,
En tantos días oscuros,
Esos moriscos desterrados,
Que antaño esclavizaban,
Ahora vagan por los campos,
Hazme caso y ten cuidado,
Que por allí andan los moros,
Escondidos, agazapados,
No vayas por agua al río,
Que detrás de aquellas matas,
Están los moros escondidos.
CARTA DE LEPANTO
- A la memoria de Su Majestad Católica Felipe II de las Españas, D. Juan de Austria, Miguel de Cervantes Saavedra y Gilbert Keith Chesterton.
A la guerra contra el turco voy,
Padre mío de mi alma,
A combatir a la media luna,
Con aceros de Cruzada,
Soy soldado fiel,
De la católica corona,
Mi vida daré por el rey de
España y por el Papa de Roma,
No os preocupéis por mí,
Que Dios y la Virgen Santa,
Me protegen con su manto,
De vida y esperanza,
En el ardor de la batalla puede,
Que la muerte sea mi destino,
Mas nunca lo será el miedo,
Contra el musulmán enemigo,
Bajo el mando de Juan de Austria,
Nada me ha de faltar,
Crujen juntas las espadas,
Santa Alianza de Cristiandad,
Miguel de Cervantes viene en
La hueste que será victoriosa,
¡ Cuántos nobles soldados,
Hallará la mar gloriosa !
Y si me muero, rezad,
Para que al cielo vaya,
Que desde allí rezaré,
Por vuestras queridas almas,
A toda la familia, padre,
Dígale que los quiero mucho,
Que Solimán morderá el polvo,
Con todas las cimitarras de los turcos,
Ni a Viena ni a Roma,
El Gran Turco podrá invadir,
¡ Lepanto será la bandera,
Que los siglos verán relucir !
Padre, qué contento estoy,
Del servicio, la jerarquía y la hermandad,
Hasta pronto o adiós, padre,
Sea Cristo el que haya de triunfar.
HOY HE VISTO ARDER TUS OJOS
Hoy he visto arder tus ojos,
¿ Dirás que no eran por mí ?
Pues yo te soy sincero:
Los míos ardían por ti,
Esta pasión es ansiedad,
De mi cuerpo que va hacia el tuyo,
Porque aprecio tu belleza,
En la locura del minuto,
Hoy he visto arder tus ojos,
Tú a mí no me engañas,
Estás deseando lo mismo que yo,
Y creo que con más ganas,
Tus dorados cabellos caen,
Sobre tus espaldas de ilusión,
Tan rubia, tan bonita....
Se bambolea mi corazón,
Ni el agua más cristalina,
Puede apagar este fuego,
Fuego que arde de por sí,
Con la leña del sentimiento,
Lleno de vida está el día,
Lleno de calor, deseo y potencia,
Lleno de ti y de mí por beber,
La gran copa de la impaciencia,
Hoy he visto arder tus ojos,
Hoy quiero apurar la luna llena,
No quiero que se acabe el día de hoy,
El amor es un embuste de poetas.
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