Eso cuando no es directamente la propia democracia cristiana la que emplea el Estado como factor de secularización y descristianización de las sociedades, como sucedió por ejemplo en la propia Italia, donde fue la propia democracia cristiana, más que la propia izquierda, la que legisló de cara a despenalizar el crimen del aborto o a permitir el divorcio, mientras al mismo tiempo servía como "el cajón de fondo político del Vaticano". Estos mismos días que vivimos en la actualidad, son gobiernos conservadores (aunque en el caso británico con coalición con los liberales y en el caso irlandés con socialdemócratas) los que introducen el "matrimonio" homosexual en la legislación de la Pérfida Albión o el aborto en uno de los pocos países donde este genocidio todavía no estaba legalizado y bendecido políticamente, aún cuando hay encuestas que sitúan la cantidad de irlandeses opuestos a la "ampliación" del aborto en un 60 por ciento de la población.
Y pensar que todavía pueda haber una gran cantidad gente a pie de calle que confíe en conservadores o democristianos como "oposición" a estas aberraciones, ya legales a día de hoy... eso, suponiendo los casos cuando esas personas no forman directamente de la importante parte, prácticamente mayoritaria, de la gente que a día de hoy en España apoya semejantes abominaciones, fruto de la ingeniería social y de la combinación de otros factores.
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