Pues claro, el socialismo, como pata de la masonería, quiere individuos atomizados, con poco juicio crítico, y solidarios virtuales y de boquilla.
A más mejor para ellos y su "progresismo" de rebaño, con la supresión de identidades colectivas tradicionales que les estorban y odian.
A más de ello mejor manipulables y responderán mejor a sus consignas.
Las izquierdas son una pata más del nuevo orden mundial judeomasónico.