¿Existe Almería?
Los de Teruel, que suena a título de zarzuela, cual "Los de Aragón", con turolenses ilustres al frente como Federico Jiménez Losantos, se plantaron un día en Madrid e hicieron con éxito la campaña "Teruel existe". Después de aquella campaña y de aquellas protestas, todos los españoles nos enteramos de la triste situación de la provincia aragonesa a efectos de comunicación e infraestructura y Teruel empezó a caernos mucho más simpático, con lo lejos que está Teruel... Los de Almería tienen mucha peor suerte que los de Teruel. Almería es la Teruel andaluza, pero peor. No creo yo que en el PIB aragonés genere Teruel los billones de pesetas que supone la agricultura y el turismo de Almería en la renta regional andaluza. Almería es una fábrica de meter dinero en Andalucía y en España a costa de la Humanidad. Basta ver los camiones por las carreteras españolas, camino de Europa desde los invernaderos, o basta ver los hoteles llenos de turistas en el verano y en lo que no es el verano.
Pero nada de esto se le agradece ni se le reconoce a Almería. Los almerienses son andaluces de segunda. Incluso de segunda nos parece mucho. De tercera. Madrid los maltrata y en Sevilla no se enteran de estos malos tratos. Igual que los de Teruel se plantaron en Madrid con la pancarta de "Teruel existe", los almerienses tendrían que plantarse con una pancarta entre interrogaciones: "¿Existe Almería?" Y no tendrían que plantarse en Madrid, sino en Sevilla, ante la Junta de Andalucía, que es donde empieza el olvido.
El último agravio a Almería en materia de comunicaciones no tiene nombre. Ir a Almería en avión cuesta como ir a Londres. No es un símil, son las tarifas de Iberia. Un trayecto Almería-Madrid en avión cuesta en turista 56.590 pesetas. Un trayecto en turista Sevilla-Londres cuesta 60.094 pesetas. Claro, como se creen que Almería está en el extranjero, le aplican tarifas internacionales. Y los vuelos, además, no son ya en reactores como antes, sino en aviones de hélices, como si fuera una Melilla peninsular. Ante estas tarifas aéreas discriminatorias, no cabe más solución que el tren. Pero Renfe ha suprimido el tren nocturno, por lo que tienes que perder dos días para hacer cualquier gestión en Madrid, para ir a protestar a Iberia, por ejemplo. Todo esto por no hablar de la situación de descuelgue de Almería en los planes triunfales de la Autovía del 92.
¿Es todo esto la venganza contra Almería, por aquella tibieza autonómica en el referéndum del 28-F? Más les hubiera valido quizá descolgarse de la autonomía andaluza. En Murcia no los hubieran tratado peor que los trata Sevilla.
El Mundo de Andalucía, sábado 27 de octubre del 2001 Antonio Burgos
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