Ante el gran desconocimiento de la Historia, especialmente de la de España, incluso de la más reciente y próxima abordaré en esta ocasión, para el que tenga la paciencia de leer los DIEZ tochos de que consta, un HITO importante y "convenientemente" olvidado de los libros de texto, serie de TV, prensa, etc. Por lo que espero sea interesante y esclarecedor (por su sorprendente conclusión): la CAUSA GENERAL.
Serie : LA CAUSA GENERAL (Memoria Histórica Para Desmemoriados)
1ª Parte:
LA VERDADERA MEMORIA HISTÓRICA.
La Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura (BOE nº 310 de 27 diciembre 2007) conocida como Ley de (des)Memoria (anti)Histórica , fue una bocanada de esperanza para los que esperaban un auténtico punto final al enfrentamiento, antes violento y ahora ideológico, entre españoles.
Tras leer la Ley, la brecha no se cierra, se amplía. Y es que ya desde el segundo párrafo de la Exposición de Motivos contradice su propio enunciado y deja claro a quién se le va reconocer y ampliar sus derechos y para quiénes se van a establecer medidas a favor:
“El espíritu de la Transición da sentido al modelo constitucional de convivencia más fecundo que hayamos disfrutado nunca y explica las diversas medidas y derechos que se han ido reconociendo, desde el origen mismo de todo el período democrático, en favor de las personas que, durante los decenios anteriores a la Constitución sufrieron las consecuencias de la guerra civil y del gobierno dictatorial que la sucedió”.
La sutil diferencia entre el durante la guerra civil del enunciado de la Ley, y las consecuencias de la guerra civil del segundo párrafo de la EM no sería más que anecdótica sino dejara, de hecho, fuera de la ley a la mitad de españoles que también luchó por su libertad e ideales, que también aportó a la tragedia muchas decenas de miles de víctimas causadas por la REPRESIÓN ROJA, más las decenas de miles de muertos en los frentes de batalla y que finalmente ganó la guerra.
Dado que el proceso oficial de formación de la opinión afecta de forma negativa, e incluso SECTARIA, a uno de los bandos de la contienda traemos de testigo imparcial de los hechos a Miguel de Unamuno, cuyo pensamiento y actitud también están siendo cuidadosamente reciclados desde hace años.
Así en EL MANIFIESTO DE UNAMUNO (Universidad de Deusto, Bilbao, “Un Documento Excepcional : El Manifiesto de Unamuno” Manuel María Urrutia), escrito de su puño y letra semanas antes de su muerte (31 diciembre 1936) expresa su testimonio próximo y de reflexión para unos y para otros de lo que realmente fue aquella época:
“Apenas iniciado el movimiento popular salvador que acaudilla el general Franco me adhería a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional …
En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad colectiva, a una epidemia de locura con cierto substrato patológica-corporal. Y en el aspecto religioso a la profunda desesperación típica del alma española que no logra encontrar su propia fe. Y a la vez se nota en nuestra juventud un triste descenso de capacidad mental y un cierto odio a la inteligencia unido a un culto a la violencia por la misma violencia.
Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono, no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, expresidiarios criminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer sus feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, de caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo llegará al borde del suicidio moral.
Si el desdichado gobierno de Madrid no ha podido querer resistir la presión del salvajismo apellidado marxista debemos esperar que el gobierno de Burgos sabrá resistir la presión de los que quieren restablecer otro régimen de terror. En un principio se dijo, con buen sentido, que ya que el movimiento no era una cuartelada o militarada sino algo profundamente popular todos los partidos nacionales anti marxistas depondrían sus diferencias para unirse bajo la única dirección militar sin prefigurar el régimen que habría de seguir a la victoria definitiva. Pero siguen subsistiendo esos partidos Renovación Española, Tradicionalistas, Acción Popular, y bastantes republicanos que no entraron en el frente llamado popular. A lo que se añade la llamada Falange …
Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de la URSS ni de otra potencia extranjera cualquiera puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional ...”
LA CAUSA GENERAL.
La Causa General como institución fue creada por impulso del General Franco en 1940 y puesta bajo dependencia del MINISTERIO FISCAL vinculado al MINISTERIO DE JUSTICIA.
La Causa General Archivo es un importantísimo conjunto documental que se ha aprovechado de manera escasa e incompleta por muchos historiadores que aún no habiendo saludado sus legajos se han atrevido a pontificar sobre ellos.
En junio de 2009 se publicaba (Edit. Fénix) un libro titulado: “113.178 caídos por Dios y por España” con el subtítulo: “Baltasar Garzón un juez contra la Historia” en el que se incluye una lista nominal de víctimas pertenecientes al bando nacional en dos DVDs que equivalen a 6.000 páginas de texto detallado.
El judío Juez Garzón cuyos conocimientos no se corresponden con una cultura histórica elemental, fue tratado duramente por la Fiscalía de la Audiencia Nacional, a la que pertenece, cuando tres días después de publicado el libro, fue descalificado inmediatamente por votación muy mayoritaria del pleno de la Audiencia Nacional que le declaró INCOMPETENTE en el caso de la responsabilidad del General Franco más una treintena de colaboradores por haberse alzado en armas contra la II República.
El Juez Garzón no muestra muchos conocimientos históricos sobre la auténtica II República ni la Guerra y al escribir estas líneas el Tribunal Supremo se rarifica en su repudio de la compatibilidad del magistrado.
En 1936, después de unas FRAUDULENTAS ELECCIONES del Frente Popular, el jefe de la oposición del centro-derecha, profesor José María Gil Robles, resumió la profunda razón del General Franco y sus compañeros de Alzamiento en estas palabras: “Media nación no se resigna a morir y si no reacciona por un lado, lo hará por otro”
Semanas después la Masonería tan vinculada al Frente Popular, ordenó y ejecutó el vil asesinato del jefe de la oposición monárquica D. José Calvo Sotelo.
Media nación no se resignó a morir y se lanzó en un plebiscito armado (expresión de los obispos españoles el 1 de julio 1937) contra los desmanes y el desgobierno del Frente Popular, jugándose en un solo golpe, a cara o cruz, su destino.
El libro de la Causa General está escrito, inevitablemente en el lenguaje de la época, y resulta incompleto es, pese a ello, un importantísimo documento para EXPLICAR LA REALIDAD DEL ALZAMIENTO NACIONAL, una expresión que no se inventó en esas fechas sino en la anterior Guerra de la Independencia (1808)
La Causa General se crea por Decreto de 20 de abril de 1940, ratificado por el de 19 de junio de 1943, atribuye al Ministerio Fiscal, subordinado al Ministerio de Justicia, la honrosa y delicada tarea de fijar, mediante un PROCESO INFORMATIVO FIEL Y VERAZ (para conocimiento de los Poderes Públicos) y en interés de la Historia el sentido, alcance y manifestaciones más destacadas de la ACTIVIDAD CRIMINAL DE LAS FUERZAS SUBVERSIVAS que en 1936 trataron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria, salvada en último extremo, y providencialmente, por el Movimiento Liberador.
Cumpliendo su misión, la Causa General (de carácter exclusivamente informativo) ejerce sus funciones investigadoras en la parte del territorio español que estuvo sometido al dominio rojo.
La presente relación, que refleja, con carácter demostrativo y circunscrito, algunos de los resultados obtenidos, permite anticipar conclusiones evidentes:
La contienda desarrollada en España desde 1936 hasta 1939, puso al descubierto toda la CAPACIDAD CRIMINAL de un Régimen político que afirmaba defender la libertad y proclamaba el respeto a los derechos inherentes a la personalidad humana.
El Frente Popular, desde que asumió el poder, a raíz de las elecciones de febrero de 1936 (falseadas en su segunda vuelta por el Gobierno de Azaña, asaltante del mando político) practicó una verdadera tiranía, tras una máscara de legalidad, e hizo totalmente imposible, con su campaña de disolución nacional y con sus desmanes y tropelías que cometía y/o consentía (cuando no fomentaba), la convivencia pacífica entre españoles.
El Alzamiento era inevitable, y surgió como razón suprema de UN PUEBLO EN RIESGO DE ANIQUILAMIENTO, anticipándose a la dictadura comunista que amenazaba inminente.
Al producirse el 18 de julio este legítimo movimiento de defensa el Gobierno Rojo llevó su crueldad a extremos difícilmente imaginables, valiéndose de sus propios AGENTES OFICIALES (improvisados por aquel Gobierno ante la pasividad y repulsa casi unánime de las instituciones de Orden Público existentes) DANDO RIENDA SUELTA A LOS MÁS BAJOS INSTINTOS DE LAS TURBAS, ARMADAS POR EL PROPIO GOBIERNO, y de numerosos delincuentes comunes igualmente armados y DOTADOS DE AUTORIDAD, EXTENDIENDO EL TERROR POR TODA ESPAÑA BAJO EL MARXISMO.
Durante mucho tiempo se suceden los asesinatos en masa, auténticos GENOCIDIOS, y frecuentemente con ENSAÑAMIENTO al que se añade el ROBO.
La religión es perseguida, literalmente, a MUERTE, la propiedad socializada y, las más de las veces, simplemente expoliada.
Los militares, sin haber participado en el alzamiento, son asesinados por la única razón de llevar un uniforme. La vida y los bienes de cualquier persona residente en la zona roja queda a merced y capricho de las CHECAS o de cualquier miliciano, sin que la víctima pueda salvar su vida invocando antecedentes políticos afines. La clase media es la que soporta el mayor tributo de sangre.
Será el PARTIDO COMUNISTA, inspirado y dirigido desde el exterior (URSS) el verdadero árbitro de la política del Frente Popular.
Este cuadro expresivo del comportamiento del Régimen derrotado constituye una VERDAD HISTÓRICA INDISCUTIBLE. Pero si no bastase la notoriedad de tales hechos, la investigación realizada por los Magistrados del Ministerio Público, instructores de la Causa General DEMUESTRAN LA CRIMINALIDAD DEL FRENTE POPULAR, ante el Mundo y ante la Historia.
No se insiste en los casos ya expuestos y argumentados sobre LA ILEGITIMIDAD, tanto de la obtención del Poder como en el abusivo ejercicio del mismo en el Frente Popular. La actual relación se dirige a poner de relieve la CRIMINALIDAD de su conglomerado político durante la contienda. Y representa un avance, contraído a determinados aspectos y episodios representativos de especial interés, dedicando una atención preferente a Madrid, que como capitalidad de un Gobierno que pretendía ser legítimo y hacía presumir en sus Autoridades y elementos políticos responsables una conducta más conforme al derecho de gentes.
Los documentos y actuaciones que sirven de comprobación a las afirmaciones que la presente relación consigna, constituyen una MÍNIMA PARTE de la documentación y colecciones fotográficas obrantes en los Archivos ocupados por las Autoridades Nacionales al ser liberada la que fue zona roja, así como declaraciones testificales de importancia prestadas ante los Organismos de orden judicial.
ASESINATO DE JOSÉ CALVO SOTELO.
Tras una elecciones, que se celebran en febrero de 1936, bajo el desGobierno de Portela Valladares, político sin opinión, sin partido ni diputados, en las que, según unánimes y solventes testimonios reflejados en el Extracto Oficial del Diario de Sesiones del Parlamento, el constante atropello que las caracteriza constituye la más flagrante violación del régimen democrático que se invoca, se forma el 19 de dicho mes y año, un Gobierno del Frente Popular, (creación de la III Internacional bajo órdenes de Moscú), presidido por D. Manuel Azaña en la forma que el periódico “Ahora” (19 febrero 1936) no enemigo de la situación comentaba: “precipitadamente se ha formado el nuevo Gobierno. El temor a que las masas, entusiasmadas con el triunfo electoral, se lanzasen a la calle a imponer su voluntad antes de que el nuevo estado de cosas tuviese un aparato gubernamental adecuado, ha hecho que, sin esperar más trámites, que acaso no hubieran sido ociosos, se entregue el poder al señor Azaña. Desde anoche, a las nueve, gobierna en España el Frente Popular”.
Este Gobierno preside, como JUEZ Y PARTE, empleando los resortes del Poder para ejercer toda clase de violencias, en la segunda vuelta de las elecciones, haciéndose cargo con esta actuación de los resultados de la primera vuelta, los CUALES FALSEA, quedando así la opinión contraria (derechas y neutros) a merced del enemigo ocupante del Poder, que logra de esa manera el triunfo.
D. José Calvo Sotelo se ha presentado, por tercera vez, durante la República, su candidatura (Orense), como las anteriores ha triunfado plenamente, enfrente de tres candidaturas. Pese a su clamoroso triunfo (250.000 votos, indiscutidos y reconocidos por sus adversarios, de ellos 180.000 en Madrid) está expuesto a no ser elegido Diputado, porque el Frente Popular que domina la Comisión de Actas y Calidades propone anular su acta.
Es tal el atropello que el señor Ansó (después Ministro de Justicia del Frente Popular) en nombre de la Comisión de Actas (pg. 42 del Extracto Oficial del Congreso de los Diputados, en sesión 2 abril 1936) hace uso de la palabra para decir que la Comisión cambia de criterio y propone proclamar a Calvo Sotelo como diputado a Cortes, reconociendo los “sacrificios” que han tenido que hacer para este cambio de opinión y que lo habían realizado “... para que uno de los enemigos más encarnizados del régimen, de los Gobiernos republicanos y del Parlamento, no se pueda salir con justicia a la calle a decir que nos hemos entregado a una persecución sañuda e injusta … Y voy a repetir las palabras que antes pronuncié, para que no pueda decir el enemigo mas caracterizado del régimen que le hemos tratado con una medida de rigor e injusticia”.
Así quedaba señalado, Calvo Sotelo, en forma gravísima, en un régimen en el que la vida y la hacienda del ciudadano no tienen garantía alguna.
Había además antecedentes, en sesión 25 enero 1935, Calvo Sotelo (nº 146, pg. 5.763 del tomo correspondiente del Diario de Sesiones, atacó a la Masonería: “Y lo digo con toda claridad y sin ningún género de veladuras, porque uno de los problemas fundamentales que tenemos planteados en España es ése de la infiltración tentacular de la masonería en todos los órganos del Estado, incluso en el de los militares ...”
También José Antonio Primo de Rivera había atacado, públicamente, a la Masonería en sesión (6 noiembre 1934, pg. 4.566 del nº 116 correspondiente al tomo VII del Diario de Sesiones de Cortes).
Ambos perecerán a manos del Frente Popular, pagando con sus vidas el intento de rehacer su Patria contra poderes ocultos e internacionales.
La viril campaña de Calvo Sotelo, llena de fervor patriótico, queda reflejada en los Diarios de Sesiones Oficiales, y hasta tal punto es certera su campaña, y tiene tan hondas repercusiones en la opinión pública, que el entonces jefe del Gobierno y Ministro de la Guerra, Santiago Casares Quiroga, AMENAZA DE MUERTE en plena sesión de Cortes (16 junio 1936) a lo que Calvo Sotelo responderá: “yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es fácil y pronto al gesto de reto y para las palabras de amenaza; le he oído tres o cuatro discursos en mi vida, los tres o cuatro desde ese Banco Azul, y en todos ha habido siempre la nota amenazadora. Bien, señor Casares Quiroga. Me doy por notificado de la amenaza de su señoría.
Me ha convertido su señoría en sujeto, no solo activo, sino pasivo, de las responsabilidades que puedan nacer de no se qué hechos. Bien, señor Casares Quiroga. Le repito: mis espaldas son anchas; acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi Patria y para gloria de España, las acepto también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó al rey castellano: “Señor,la vida podréis quitarme, pero más no podréis”, y es preferible morir con gloria a vivir con dilipendio.
Pero, a mi vez, invito al señor Casares Quiroga a que mida sus responsabilidades estrechamente, sino ante Dios, puesto que es laico, ante su conciencia, pues que es hombre de honor, estrechamente, día a día, hora a hora, por lo que hace, por lo que dice, por lo que calla; piense que en sus manos están los destinos de España y yo pido a Dios que no sean trágicos. Mida su señoría sus responsabilidades; repase la historia de los 25 últimos años y verá el resplandor doloroso y sangriento que acompaña a dos figuras que han tenido participación primerísima en la tragedia de dos pueblos: Rusia y Hungría, que fueron Kerensky y Karoly. Kerensky fue la inconsciencia; Karoly la traición a toda una civlización milenaria.
Su señoría no será Kerensky porque no es inconsciente; tiene plena conciencia de lo que dice, de lo que calla y de lo que piensa. … ¡Quiera Dios que su señoría no pueda equipararse jamás a Karoly”.
La amenaza pública de Casares Quiroga se confirma con las que en su intimidad profiere el Jefe del Gobierno y Ministro de la Guerra, citándose, entre otros, testimonios del del comandante de Carabineros, al servicio del Frente Popular, José Muñoz Vizcaíno que atestigua que oyó varias veces al entonces comandante (luego coronel) Luis Barceló, comunista y hombre de confianza y ayudante del Ministro de la Guerra y Presidente, Casares Quiroga, que había dicho, en referencia a Calvo Sotelo, que "se lo cargaría" (daría muerte).
El 29 de junio 1936, el agente de policía de la plantilla de Madrid, D. Rodolfo Serrano de la Parte, es llamado a la Dirección General de Seguridad (que desempeña José Alonso Mallol) para que en unión del también agente José Garriga Pato, se encargue de la escolta del señor Calvo Sotelo, sustituyendo la anterior (D. Antonio Álvarez Ramos y D. Basilio Gamo, asesinado posteriormente por el simple motivo de haber sido escolta de Calvo Sotelo).
El nombramiento de Serrano fue debido a que se le consideraba, además de paisano, amigo, de Casares Quiroga. El de Garriga Pato por ser masón afecto totalmente al Frente Popular.
En la DGS ambos agentes son citados para el día siguiente, 30 de junio, compareciendo ese día ante el jefe de personal: Lorenzo Aguirre Sánchez (solicitante a ingresar en la Masonería) y les comunica que su misión acerca de Calvo Sotelo no será de protección, sino de información (espionaje) debiendo dar cuenta diaria y detallada de las personas con las que se relaciona.
Dos días después, Aguirre, tratando inúltimente de presentar los agentes al Director General de Seguridad, Alonso Mallol, les previene, en nombre de éste, que, caso de ocurrir un atentado contra Calvo Sotelo, debían, si sucedía en sitio céntrico SIMULAR su defensa, pero absteniéndose de ayudarle en nada, y si era en descampado ayudar a rematarle.
D. Rodolfo Serrano, que había recibido una educación cristiana se ve incapaz de cumplir la orden que le han dado en nombre del Director General de Seguridad y se lo comunica, inmediatamente, al diputado a Cortes D. Joaquín Bau Nolla, íntimo amigo de Calvo Sotelo. La conversación tiene lugar en los pasillos de la Cámara de Diputados a los que Serrano, como escolta, tiene acceso. Se continuará en una cervecería de la c/ Alcalá.
El Sr. Bau da cuenta a Calvo Sotelo que visitará, personalmente, al Ministro de la Gobernación, Moles, que insinúa que serían criterios personales de algún agente, a lo que Calvo Sotelo pregunta, refiriéndose al Ministro “si ellos eran una pandilla o un Gobierno”.
El Sr. Aguirre siguió siendo de confianza del Gobierno y ascendido a Jefe Superior de Policía de Madrid. Según testigos el ministro no reacciona ante las acusaciones.
Con antelación suficiente, se señala la figura de Calvo Sotelo a las masas marxistas, por elementos del Gobierno, que por boca de su jefe, se define como beligerante y el periódico madrileño “El Socialista” (nº 8.169) publicaba, en primera página, en la quinta columna, un artículo: “Intimidades del adversario. Calvo Sotelo, cabeza rectora del fascismo” habiendo sido inspirado dicho artículo (según declaración prestada) por Indalecio Prieto. El señor Serrano es inmediatamente trasladado a Galicia.
MUERTE DEL TENIENTE CASTILLO.
A primeras hora de la noche, (12 julio 1936) el teniente de Asalto, afecto al Frente Popular, Castillo es asesinado por unos desconocidos al cruzarse con él en la calle, no habiendo logrado el Gobierno Frentepopulista averiguar ni decir quiénes fueron los asesinos.
(Presuntamente los asesinos fueron unos jóvenes falangistas, compañeros de unos camaradas asesinados, unas horas antes, por hordas rojas que volvían, armados, de hacer instrucción militar en la Casa de Campo, donde los adiestraba, militarmente, Castillo.
Al cruzarse con unos jóvenes que no responden al saludo, puño en alto al de las milicias (o responden con saludo fascista), son asesinados y algunas “milicianas” se orinan encima de las caras de los cadáveres, aún calientes. Los camaradas que logran huir, desarmados en ese momento, se vengarán, luego con Castillo).
A partir de estos sucesos, los jefes y oficiales del Cuerpo de Asalto del cuartel de Pontejos, inmediato al Ministerio de Gobernación, celebran conferencias con ese ministro, con el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra Casares Quiroga y con el Director de Seguridad, Mallol.
Conferencian con las autoridades gubernamentales: comandante Ricardo Burillo Stolle, teniente Máximo Moreno y el capitán Fernando Condés, este de la Guardia Civil.
Tras las conferencias, en la madrugada 13 julio, sale del cuartel de Pontejos el autocar nº 17, del Servicio del Cuerpo de Asalto, conducido por el guardia Orencio Bayo Cambronero, y ocupan asientos: Victoriano Cuenca, pistolero de absoluta confianza de Indalecio Prieto; José del Rey Hernández, guardia del cuerpo, adscrito a la escolta personal de la diputada judía y socialista Margarita Nelken, y los guardias de asalto Amalio Martínez Cano, Enrique Robles Rechina, Sergio García, Bienvenido Pérez Rojo, Ismael Bueso Vela, Ricardo Cruz Cousillos, y Aniceto Castro Piñeira. El estudiante de medicina Federico Coello García (afiliado socialista y hombre de confianza de Prieto), Santiago Garcés, y Francisco Ordóñez (juventudes socialistas y de confianza de Prieto). Al mando de todos, de paisano, el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés.
Poco después parte detrás del autocar un turismo ocupado por los oficiales del Cuerpo de Asalto: capitanes Antonio Moreno Navarro, e Isidro Ávalos Cañada, y los tenientes Andrés León Lupión, Alfonso Barbeta y Máxio Moreno.
Se dirigen, directamente, a la c/ Velázques, 89, domicilio del señor Calvo Sotelo. Descienden del autocar el capitán Condés, José del Rey, Victoriano Cuenca y algunos números de Asalto. Abirto el portal por el sereno, suben al piso, llaman al timbre, y acude una criada, que sin abrir, pregunta ¿quién es?, contestándosele que abriese a la Autoridad, que iban a hacer un registro. La criada no abre y comunica a Calvo Sotelo, que estaba descansando, lo que ocurre. Calvo Sotelo se levanta, sale al recibimiento y abre la puerta preguntando qué desean.
Replica el Capitán Condés (de paisano) enseñándo su carnet militar “que tiene que hacer un registro”. Se distribuyen por todas las habitaciones fingiendo la práctica del mismo, inutilizan el teléfono y le comunican que la Dirección General de Seguridad ha ordenado su detención.
Calvo Sotelo hace patente su inmunidad de Diputado a Cortes que prohíbe dicha detención. Pretende hablar con la DGS pero encuentra el teléfono inutilizado e impiden a los familiares salir del edificio en demanda de auxilio. Calvo Sotelo cede ante la palabra de caballero del capitán de la Guardia Civil de que en 5 minutos estará en la DGS y en donde podrá alegar lo que estime oportuno.
Calvo Sotelo va al dormitorio para vestirse y le siguen Condés y del Rey. La esposa consigue preparar un maletín con los enseres más precisos de aseo, cuartillas y pluma, y ruega, angustiada a su marido, que no marche.
Calvo Sotelo besa a sus hijos que duermen, y se despide de su señora, a la que indica que llamará desde la DGS si es que “esos señores no me llevan a pegarme cuatro tiros”.
Baja la escalera y encarga al portero que avisen a sus hermanos, pero no a sus padres.
Al llegar al autocar se vuelve para ver si el capitán sube. Calvo Sotelo se sentará en el tercer departamento del autocar (1º el del conductor) y ocupa el cuarto. A su derecha e izquierda se colocan guardias de asalto. Tras Calvo Sotelo se sienta Victoriano Cuenca, el capitán Condés y José del Rey.
Arranca el autocar, recorre pocos metros y al llegar al cruce Ayala con Velázquez, Victoriano Cuenca empuña una pistola que dirige a la nuca de Calvo Sotelo que por la espalda le descerraja dos tiros en la nuca, tan seguidos que todos creen que fue uno solo (la foto de la autopsia permite ver los dos agujeros de entrada, está en la Escuela de Medicina Legal de Madrid que practican la autopsia).
El autocar no detiene la marcha, sigue c/ Velázquez hasta cruce con Alcalá, donde está parado un camión con guardias de asalto que al comprobar que es el nº 17 le dejan pasar, continuando en dirección al cementerio del Este y deteniéndose a las puertas. Descienden el capitán Condés y José del Rey, dándose a conocer como agentes de la Autoridad a los empleados de guardia en dicho cementerio y obligándoles a abrir las puertas, penetran en el recinto con el vehículo y dentro extraen el cadáver de Calvo Sotelo que abandonan en el suelo, próximo al Depósito, donde lo colocaran luego los empleados del cementerio.
Parte el autocar con todos sus ocupantes y a los pocos metros de marcha, exclama el conductor: “supongo que no nos delatarán” a lo que Condés responde “no te preocupes, que nada pasará”, agregando José del Rey “el que diga algo de esto se suicida, pues le matamos como a ese perro”.
Llegan al cuartel de Pontejos, descienden los ocupantes del autocar, Victoriano echa el brazo por rencima de los hombros de comandante Burillo y así suben las escaleras, hablando en voz baja. Hasta la comandancia, donde se reúnen todos, a los pocos momentos llega el teniente coronel Sánchez Plaza.
El guarda Tomás Pérez limpia, inmediatamente, el autocar nº 17 y hace desaparecer toda mancha de sangre.
PASIVIDAD DEL GOBIERNO.
La esposa de Calvo Sotelo, en cuanto subió al autocar, procuró con familiares y amigos rescatar a su marido. Unos y otros hacen llegar a la DGS y al Ministerio de Gobernación las noticias y detalles del secuestro.
Ni el Gobierno ni sus subordinados se toma medida alguna para averiguar en dónde se encuentra el señor Calvo Sotelo, sólo contestan que no ha llegado a la DGS ni se encuentra en ninguna comisaría.
La mayoría de funcionarios y jefes de servicio de la DGS que estuvieron la noche del 12 al 13 de julio de 1936 en dicho Centro, y el fefe del negocioado del Gabinete reservado al Orden Público del Ministerio de la Gobernación, de guardia aquella misma noche, han depuesto en la Causa General, coincidiendo y confirmando todos que ni por parte del Gobierno ni del Director de Seguridad se tomó medida alguna para averiguar el paradero del señor Calvo Sotelo. Cuando algunos familiares estaban en el Ministerio de la Gobernación, contiguo al cuartel de Pontejos, hablando con el subsecretario Ossorio y Tafall, en el salón grande de la Subsecretaría, penetró el teniente coronel de Asalto, Sáncez Plaza, comunicando que el autocar nº 17 había llegado al cuartel de Pontejos con manchas de sangre y que, según los guardias ocupantes, se trataba de una hemorragia nasal de uno de ellos, y que todos habían sido de nevo distribuidos para prestar diversos servicios.
Ante esta noticia se hace vivísimo el diálogo de los familiares con subsecretario, por lo que Ossorio y Tafall se retiran del salón acompañados del teniente coronel Sánchez Plaza, volviendo a salir poco después, reiterando a los familiares las manifestaciones anteriores de que había una compañía de guardias de Asalto en franca insubordinación.
A esa hora en el Ministerio de la Gobernación, en el despacho del Director General de Seguridad, Alonso Mallol (según declaración de un testigo presencial, entonces comisario general de Investigación social) un comandante del Cuerpo de Asalto, con muestras de gran nerviosismo, dijo que: “no había que hacer conjeturas con el paradero del señor Calvo Sotelo, pues de haberle ocurrido algo, a aquellas horas ya habría pasado”, dando a entender claramente, por el sentido de sus frases y actitud que conocía perfectamente lo sucedido.
El comisario hizo reflexiones a Alonso Mallol de que ya se podía comprender lo que había sido del señor Calvo Sotelo y que, por lo tanto, debía obligársele al comandante que se acababa de marchar a que aclarase lo sucedido.
El comisario, coincidiendo con lo manifestado por los demás jefes de servicio, afirma que ni se da orden de que se practiquen diligencias e averiguación del paradero del señor Calvo Sotelo, a pesar de que otro comisario de Policía regresa a la Dirección, después de personado en el domicilio de Calvo Sotelo y enterarle de los sucedido allí. Todos coinciden, también en que la única medida adoptada, a las 8 de la mañana del día 13, es la detención del chófer conductor del autocar nº 17 y la de un oficial de Asalto, con la impresión de que no se pensaba profundizar en la investigación de los hechos, sino simplemente cubrir las apariencias.
El mediodía del día 13 comunica la Dirección del cementerio del Este con la Alcaldía de Madrid, para decir: “que el cadáver del señor Calvo Sotelo se encontraba en el Depósito del cementerio, adonde había sido llevado por un autocar del Cuerpo de Asalto, hacía las 3 de la madrugada, y que los ocupantes del autocar habían dejado allí el cadáver sin manifestar a los empleados del cementerio de quién se trataba; pero que él (que comunicaba con la Alcaldía) conocía, personalmente al señor Calvo Sotelo, y que en aquel momento le había reconocido”
Este funcionario ha depuesto en la Causa General, y lo transcrito es fiel reflejo de su manifestaciones, confirmadas en esencia por el propio Ministro de Gobernación en aquella fecha, Juan Moles Ormella, en la comunicación que el 13 de julio dirigió al presidente de las Cortes, D. Diego Martínez Barrio, que se publicó en toda la Prensa y que decía: “que cerca del mediodía recibo en el Ayuntamiento aviso de la Dirección del cementerio del Este de que habían dejado un cadáver sobre las cinco de la mañana, y que había resultado ser el del señor Calvo Sotelo”
ACTUACIÓN JUDICIAL.
La actuación judicial, con motivo del asesinato de Calvo Sotelo, se entorpece por los elementos del mismo Gobierno. Cuando se trata de practicar una diligencia de reconocimiento en rueda, para que familiares y criados reconozcan a las personas que se habían presentado en el domicilio del mismo en la madrugada del 13, no son los que allí estuvieron los que fueron a la rueda, sino otros guardias de Asalto y personas diferentes.
Cuando se logra fijar la actuación del teniente Máximo Moreno, étes que en el mismo día 13, se refugió en la DGS, elude presentarse ante la Autoridad Judicial, y amparado por el Gobierno, continua en el edificio para evitar el interrogatorio judicial y las posibles represalias de indignados ante tales hechos.
RECOMPENSAS.
Los mismos funcionarios señalan que de la investigación judicial se deducía que José del Rey resultaba ser un pistolero protegido por el Poder Público, a quien se le había facilitado el carnet de Guardia de Asalto, sujeto, además, que al poco tiempo de inicado el Movimiento Nacional, es elevado a la categoría de comandante del Ejército rojo; igual categoría alcanza Ismael Bueso Vela, y casos análogos ocurren con los otros dos números de Asalto que ocupaban el autocar nº 17 la madrugada del 13 de julio.
El teniente Máximo Moreno sale del local donde está amparado, el 18 de julio, lucha en el Ejército Rojo, y poco después muere en accidente de aviación, se hace entierro solemne presidido por el Director General de Seguridad y la diputada judía y socialista Margarita Nelken.
El comandante Ricardo Burillo, de esa categoría pasa a la de coronel.
Ordóñez llega a ser jefe supremo de la Policía del DEDIDE, y
Garcés es elevado a la jefatura del SIM central.
EL ROBO DEL SUMARIO.
Pese a la deficiente investigación judicial el 25 de julio de 1936, a las 12,45, en pleno día, por la puerta principal del Palacio de Justicia sito en la plaza de la Villa de París, penetra un grupo de una docena de hombres, milicianos, armados con fusiles y capitaneados por un individuo vestido de paisano que se dirigen a la Sala del Tribunal Supremo, en donde actuaba el juez que tramitaba el sumario seguido por el asesinato de Calvo Sotelo; y en ocasión de que un oficial de la Secretaría se encontraba uniendo al proceso determinados documentos, se lo arrebatan por la fuerza, llevándoselo y haciéndolo desaparecer.
Avanzada la guerra, no ceja el Gobierno del Frente Popular en agotar el caso Calvo Sotelo, y el señor Ansó (que en la Sesión de Cortes del 2 de abril de 1936 había calificado a Calvo Sotelo de -el enemigo más caracterizado del régimen- y siendo ya Ministro de Justicia, inquiere al de Gobernación, señor Zugazagoitia, informe sobre los abogados que al tiempo del asesinato de Calvo Sotelo protestaron en contra del crimen.
Hay que señalar que el Presidente de la República: Manuel Azaña; el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, Santiago Casares Quiroga; el Ministro de Gobernación, Juan Moles Ormella; el Director General de Seguridad, José Alonso Mallol; el Presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio; el comandante del Cuerpo de Asalto, Ricardo Burillo Stolle; y algunos oficiales del mismo que intervinieron en el asesinato, TODOS pertenecían a la Masonería.
DECLARACIONES DE D. NICETO ALCALÁ ZAMORA.
Para los defensores del mito propagandístico de una supuesta “legalidad” de la II República, estará bien que lean las declaraciones del nada sospechoso Niceto Alcalá Zamora:
Según el editorial publicado por el Journal de Généve titulado “Los Comienzos del Frente Popular” (17 enero 1937) por D. Niceto Alcalá Zamora, ex Presidente de la República Española:
“.... las primeras semanas del Frente Popular fueron las últimas de mi presidencia, desde el 19 de febrero al 7 de abril de 1936, con el Ministerio Azaña. Durante cierto periodo, uno de los Poderes del Estado, el que yo ejercía, escapaba todavía al Frente Popular. Durante los 100 días que siguieron y que precedieron a la Guerra Civil, la ola de anarquía ya no encontró obstáculo. La táctica del Frente Popular se desdobló. En las Cortes se atrevió a todo; en el Gobierno quedaba débil pero provocadora.
El Frente Popular se adueñó del Poder el 16 de febrero gracias a un método electoral tan ABSURDO COMO INJUSTO, y que concedió a la MAYORÍA RELATIVA, aunque sea una MINORÍA ABSOLUTA, una prima extraordinaria. De este modo hubo circunscripción en que el Frente Popular, con 30.000 votos de menos que la oposición, pudo, sin embargo, conseguir diez puestos más en cada trece, sin que en ningún sitio hubiese rebasado en un 2% al adversario más cercano. Este caso paradójico fue bastante frecuente.
Al principio se creyó que el Frente Popular resultaba vencido. Pero cinco horas después de la llegada de los primeros resultados, se comprendió que las masas anarquistas, tan numerosas y que hasta entonces se habían mantenido fuera de los escrutinios, habían votado compactas. Querían demostrar su potencia, reclamar el precio de su ayuda: la paz y, tal vez, la misma existencia de la Patria.
A pesar de los esfuerzos sindicalistas, el Frente Popular obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados.Resultó la minoría más importante, pro la mayoría absoluta se escapaba. Sin embargo, logró conquistarla, consumiendo dos etapas a toda velocidad, VIOLANDO TODOS LOS ESCRÚPULOS DE LEGALIDAD Y DE CONCIENCIA.
Primera etapa: desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el Frente Popular, sin esperar el final del escrutinio y la proclamación de los resultados, lo que deberían haber tenido lugar ante las Juntas provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó EN LA CALLE LA OFENSIVA DEL DESORDEN: RECLAMÓ EL PODER POR MEDIO DE LA VIOLENCIA.Crisis; algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.
Segunda etapa: conquistada la mayoría de ese modo, fue fácil hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el Frente Popular eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se ANULARON TODAS LAS ACTAS DE CIERTAS PROVINCIAS DONDE LA OPOSICIÓN RESULTÓ VICTORIOSA; SE PROCLAMARON DIPUTADOS A CANDIDATOS AMIGOS VENCIDOS. SE EXPULSÓ DE LAS CORTES A VARIOS DIPUTADOS DE LAS MINORÍAS. NO SE TRATABA SOLAMENTE DE UNA CIEGA PASIÓN SECTARIA, SE TRATABA DE LA EJECUCIÓN DE UN PLAN DELIBERADO Y DE GRAN ENVERGADURA. Se perseguían dos fines: hacer de la Cámara una convención, aplastar a la oposición y asegurar al grupo menos exaltado del Frente Popular.
Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudieran prescindir de él, este grupo no era sino e juguete de las peores locuras.
De este modo las Cortes prepararon dos golpes de Estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial. Con el segundo, me convocaron. El último obstáculo estaba descartado en el camino de la anarquía y de todas las violencias de la guerra civil ...”
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