Re: La Tercera República
No es el problema en si lo que hayan hecho unos y otros, si han cambiado nombres a las calles, retirado estatuas, nada de todo eso importa en sí mismo porque la Historia no se puede ni cambiar, ni ocultar. El meollo del asunto es que quieren traer la continuación de la II República con todas las barbaridades que ésta aportó a nuestra nación, en una demostración palpable de que no han aprendido nada. Quienes padecieron semejante régimen criminal, quienes se sublevaron contra las fuerzas satánicas que eran aquéllos, pese a los sufrimientos, pese a la destrucción que padeció España. lo hicieron por sus hijos y futuros descendientes, y resulta que muchos de éstos están demostrando ser unos mal paridos. A mi esta recua de hienas y chacales me importan menos que un suspiro, un dedo de un español de verdad vale más que todos ellos juntos, pero me preocupa el futuro, egoistamente de los míos primero, más generosamente de los demás después. Porque el daño no es sólo histórico, de devenir nacional, o simplemente político, también lo es moral y en ese sentido hay que incluir hasta la condenación eterna de muchos.
El régimen de Franco se suicidó a si mismo cuando las Cortes aceptaron abrirse a la democracia y al mundo liberal. Entonces muchos que habían lucido uniformes de jerarcas falangistas con las pecheras cargadas de medallas, se convirtieron en "demócratas de toda la vida" que habían estado sufriendo los rigores del dictador, ¡pobrecitos! y trocaron esos brillantes uniformes en chaquetas de pana.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
Marcadores