" LOS CELTAS ", DE FRANCISCO MARCO SIMÓN




Biblioteca de la Historia, Albor Libros.


El autor es Francisco Marco Simón, Profesor Titular de Historia Antigua en la Universidad de Zaragoza. Propicia un estilo llano, sencillo, si bien con algún que otro “ tecnicismo “ propiciado por la historiografía; esto lo advierto hasta yo, pues la Antigüedad no es mi “ especialidad “.


Desde hacía tiempo sentía curiosidad por poseer algún libro dedicado enteramente a “ lo céltico “. Máxime porque hace tiempo que fui estudiando el tema en las Españas, y de la importancia de lo céltico hasta en pleno Valle del Guadalquivir, como así atestiguan crónicas greco-latinas y hasta algún testimonio cartaginés. La misma actual Beturia de la provincia de Huelva fue una “ zona celta “. No, no se asusten; no me dio de nuevo por rollos “ etnicistas “ ni por otros “ estereotipos “. Realmente en España lo indoeuropeo siempre fue a remolque de lo “ paleoeuropeo “ o “ preindoeuropeo “, llegando éstos pueblos tan señeros desde el Algarve a Cataluña a desarrollar las civilizaciones prerromanas más brillantes de nuestra Antigüedad. Pero no por ello hay que olvidar que lo indoeuropeo tiene parte de importancia en nuestra Península y sobre todo por las aportaciones célticas. Realmente, hablamos de indoeuropeo por filología, porque poco más se puede sacar al respecto. Por otra parte, como bien explica F. Marco, los pueblos antiguos se mezclaban, peleaban o aliaban más por razones culturales, lingüísticas, paganas, etc., que otras cosas, pues ellos adolecían de cualquier bárbara y pretenciosa concepción “ cientificista “ de raza. Luego están el tema de los estereotipos “ peliculeros “: Hay zonas en la Península Hispánica que han estado plenamente “ celtizadas “, tales como Galicia, Extremadura o Portugal, y por allí precisamente no abunda el “ fenotipo irlandés “ por así decirlo. Ni que tampoco ello fuera una deshonra, obvio. Claro que los celtas, en sus peregrinajes, también se mezclaron con otros pueblos, como por ejemplo los iranios escitas o los helenos; como hubo muchos celtas desparramados al servicio de otras potencias tales como Cartago, Egipto, Grecia o la misma Roma. Otras curiosidades que uno no suele tener en cuenta es la plena “ celtización “ que tuvieron algunas zonas de Hungría y hasta la actual Turquía, o también Bohemia. Un pueblo importante dentro de la Antigüedad, que de un modo o de otro ha dejado sus huellas; aún perviven sus raíces lingüísticas en Irlanda, Escocia, País de Gales o la Bretaña francesa. O incluso en muchas otras lenguas de contexto indoeuropeo, como han estudiado algunos eruditos españoles. Asimismo, los celtas tuvieron un gran influjo sobre Francia, zonas de Austria, la actual Bélgica o el Norte de Italia, etc. Desde sus orígenes de las estepas “ eurasiáticas “ hasta una fuerte irrigación en el sur alemán y etc.



El libro trata los siguientes apartados: Introducción, Fuentes de Información, La Lengua Céltica en el Contexto Indoeuropeo, La Cultura Hallstáttica, Los Celtas de La Téne, Los Celtas en la Península Ibérica, La Sociedad Céltica, La Guerra y el Banquete como Expresión de una Antropología, Las Creencias Religiosas, El espíritu Artístico, Romanización y Cristianización, Bibliografía General, Textos y Documentos. Todo ello está bien enlazado, pero a mí me han llamado la atención especialmente dos apartados: El de la Romanización y Cristianización y el de Textos y Documentos. El primero porque, igual aun sin saberlo, el autor desmonta el “ leyendanegrismo “ anticatólico y me explico: Mientras que desde la Roma pagana, por ciertas “ conveniencias sociopolíticas “ no interesaban ciertas “ diversidades “ y se intentó esquilmar parte de la cultura de los pueblos sometidos ( Con respecto al tema de los sacrificios humanos, en ello estoy de acuerdo, aunque ni todos los celtas hacían sacrificios humanos ni todos los romanos eran afeminados como pretendía Boudicca ), fueron los misioneros católicos, comenzando por el insigne San Patricio, los que revitalizaron la cultura céltica en aquellas zonas donde apenas había penetrado la romanización, como el caso irlandés, así como en otros pueblos que sí estaban romanizados pero más en las ciudades, guardándose más lo anterior en las áreas rurales. Como nuestros misioneros catequizaban en quechua o náhuatl, etc. en América; así ha hecho la Iglesia a lo largo de la Historia, respetando la diversidad de los pueblos y mediante la Santa Cruz hacer de la Tradición un legado de pureza espiritual. Con respecto a los Textos y Documentos, si bien son “ partidistas “ mayormente al venir de manos helenas e itálicas, no tienen desperdicio, y no sólo son descripciones sobre rasgos físicos, sino también sobre cultos, organización social y militar, leyendas, etc. A lo largo del libro nuestro autor repasa amplia bibliografía, tales como Dumézil, Menéndez Pidal, Caro Baroja, García Bellido, Clemente de Alejandría, Blair D. Gibson, García Moreno, P. Jacobstahl, A. Holgado, Christopher Hawkes, etc. Asimismo, de autores clásicos nos documenta sobre textos de Estrabón, Diodoro de Sicilia, Julio César, Plinio, Arriano, Posidonio, Ateneo, Tito Livio, Tácito, Eliano, etc. Me han gustado también mucho sus estudios sobre el “ fenómeno druídico “.


¿ La pega ? Que quizá está “ demasiado resumido “ el formato. No obstante, me recordó en ello a “ La Aventura de los Godos “ de Juan Antonio Cebrián.