Saludos a todo el mundo.
Hace ya bastante tiempo que, sin animarme a participar en él dada la gran modestia de mis conocimientos y aptitudes en relación a las de muchos de los foreros que aquí participan, no conseguí reunir ánimo para participar en él y tratar de aportar el humildísimo grano de arena a la montaña de conocimiento que es este foro, un auténtico oasis intelectual en medio de la nada, la banalidad, la mediocridad más absoluta que impera hoy día en casi todos los ámbitos de la vida humana en la antigua Cristiandad y muy particularmente en su adalid por excelencia, Las Españas, su hija predilecta.
En lo personal no soy más que un modesto estudiante procedente de uno de los valles más orientales de la Montaña o de Cantabria, cuna del condado de Castilla que posteriormente se convertiría en reino y, al igual que los demás Reinos y pueblos hispánicos escribiría durante siglos su Historia con letras doradas, que, en una hora como la actual, en la que considero que se cumple (por muy diversos motivos que este mensaje no puede ni debe discutir por la propia naturaleza del mismo) la afirmación del muy lúcido don Marcelino Menéndez Pelayo: "Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte. Puede producir brillantes individualidades aisladas, rasgos de pasión de ingenio y hasta de género, y serán como relámpagos que acrecentará más y más la lobreguez de la noche."; más que nunca, la Historia de esos pueblos hispánicos, en medio de la lóbrega noche, para quienes saben vislumbrarla, son relámpagos que acrecentan la lobreguez de esta noche. Por ello considero que es necesario volver la vista atrás, entornar la misma a través de las neblinas legendarias y nubarrones negros que a muchos ciegan la vista sobre nuestro pasado y su proyección en el presente que considero la causa de los males de todas las Españas, incluidas las Españas de ultramar, pues en ello es donde se puede encontrar la llave que hemos perdido, o que nos han hecho perder. En caso contrario creo que nuestro destino como pueblo estará sellado, Dios así no lo quiera.
He elegido como mi pseudónimo en este foro el nombre de uno de los grandes hombres que La Montaña dio al conjunto de los pueblos hispánicos y en particular a la grande y noble Castilla que nació en los profundos valles y entre las enhiestas montañas de Cantabria. Existen varías teorías sobre el origen del ricohombre de Castilla don Ramón de Bonifaz y Camargo, "sabidor de las cosas de mar": que su origen es la noble ciudad de Burgos, la leal villa de Laredo (situada relativamente cerca de mi solar) y el real valle de Camargo, considero que su origen o al menos ascendencia montañesa del mencionado valle es la teoría más probable sobre su origen en tanto que su apellido no dejaba de hacer referencia al mismo, como no era infrecuente en los apellidos referentes a toponimia en la época, también explicaría su vinculación con las cosas marinas. Todo ello no quita la enorme vinculación que don Ramón tuvo con la excelentísima ciudad de Burgos, de la cual fue alcalde. También fue, en virtud a sus justos méritos en la Reconquista de Sevilla, investido Almirante de Castilla por su monarca. Mi foto de perfil es una imagen supuestamente atribuida a este gran marino, otro más de los grandes marinos montañeses que la Historia ha contemplado; mi avatar es el Pendón del Gran Rey San Fernando III de Castilla y de León, bajo el cual la noble empresa de la Reconquista de Sevilla, en la que tanto las gentes y navíos de mi Tierruca, navíos comandados por el personaje que he elegido como referente en este subforo, se llevó a cabo. Actualmente el Pendón de San Fernando se conserva, si mal no me equivoco, en la Catedral de Sevilla, junto a otras de las pertenencias de aquel gran y reconquistador monarca como su espada Lobera o las espuelas en que montaba a caballo.
Dicho esto, reitero mis saludos y deseo que mi humilde presencia sea buena y provechosa tanto para mí como para los demás foreros, que es lo mismo que decir para el foro. Si bien reitero también que mis conocimientos no dejan de ser muy modestos.
Un saludo en Cristo Rey.
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