Marruecos expulsa cristianos
Así lo afirma El País (ver versión digital para seguir la noticia). Al parecer ya van por el centenar los cristianos expulsados. La mayoría son evangelistas de nacionalidad norteamericana, y los hechos se han ido produciendo hasta que la Administración americana (igualito que la nuestra), ha llamado a capítulo al gobierno marroquí, el cual ha recogido velas enseguida.
El asunto es que a los afectados les llegaban notas con el siguiente texto:
"SU PRESENCIA AQUÍ SUPONE UNA GRAVE AMENAZA PARA EL ORDEN PÚBLICO Y SU EXPULSIÓN ES UNA NECESIDAD IMPERIOSA PARA SALVAGUARDAR LA SEGURIDAD PÚBLICA."
¡Toma del frasco! Pero la cosa no se queda aquí, porque se enfrentaban a un juicio por dos delitos recogidos en el Código Penal marroquí:
PROSELITISMO y QUEBRANTAMIENTO DE LA FE DEL MUSULMÁN
¡Toma nísperos! Ante estas cuestiones entiendo como perfectamente legítimo el cuestionar la permanencia de los musulmanes en España a causa de los siguientes motivos:
1.- SUPONER UN RIESGO PARA LA SUPERVIVENCIA NACIONAL DE ESPAÑA.
2.- PRETENDER CAMBIAR LA NATURALEZA DE LA MISMA AL LLAMARLA AL-ANDALUS Y DESTRUIR SU TRADICIÓN HISTÓRICA.
3.- IR SUSTITUYENDO LA FE CATÓLICA POR LA MUSULMANA.
4.- OBLIGAR A LA POBLACIÓN ESPAÑOLA A CAMBIAR HÁBITOS, COSTUMBRES, IDEAS, ETC.
En consecuencia : REPRESENTAN UNA GRAVÍSIMA AMENAZA PARA NUESTRA PROPIA ESENCIA. Dado que las legislaciones internacionales --también suscritas por España--, no permiten las deportaciones masivas, hay que solicitar al gobierno de Marruecos que vaya instando a sus connacionales a que abandonen voluntariamente el territorio español.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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