Pues de vivir en nuestros días Charles Dickens, y a sugerencia del obispo de Canterbury, su famoso libro “Cuento de Navidad” pasaría a llamarse ahora “Cuento del Ramadán”.
Y después decía el historiador inglés Gibbons que gracias a Carlos Martel no lucían los minaretes de las mezquitas en Londres… Al final mira tú por donde si que van a lucir.
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