Entrevista
ERNESTO LADRON DE GUEVARA

"No tengo ninguna necesidad de hablar una lengua que se restringe al ámbito territorial de tres millones de personas".


Acaba de presentar su libro "Educación y nacionalismo", un profundo análisis de las cuestiones que han arrastrado al mundo de la educación en el País vasco hasta el punto de adoctrinamiento en el que nos encontramos. Ayer presentó su obra en el edificio de las Juntas Generales de Vizcaya acompañado por Gotzone Mora.

¿Cree que el español puede ser erradicado de la sociedad vasca?

En Cataluña está siendo erradicado. Se están poniendo en funcionamiento las oficinas de garantías lingüísticas que son como una especie de Inquisición en materia de sanción y persecución a los que desde la instancia privada o la pública no usen el Catalán. En el País Vasco vamos en la misma dirección, aunque es cierto que aún no hay una exacerbación como la catalana por la dificultad intrínseca del euskera que no es una lengua romance.

En su libro cuenta numerosos casos de vulneración de la legalidad lingüística por parte de los nacionalistas. ¿Cuál le parece el más grave?

Por su afectación a la parte más débil, víctima de esta situación absurda de utilización lingüística con fines doctrinarios y de concienciación nacionalista, que es la de la infancia y la juventud, me parece gravísimo el daño que se está produciendo en algunos fragmentos de la población escolar. Me refiero a todos aquellos alumnos que pudiendo superar y resolver sus dificultades en el aprendizaje en la lengua materna (castellano)están siendo sometidos a un estrés y un suplicio que ahoga sus posibilidades de futuro y su desarrollo personal. Pero también es muy grave el resultado que la inmersión lingüística produce en la comprensión verbal de nuestras generaciones últimas de escolares. La comprensión verbal es una aptitud mental primaria que afecta a la capacidad cognitiva que está formada por la cantidad de palabras que manejamos en nuestra lengua primera o materna. Nuestra representación del mundo y nuestra capacidad de abstracción está condicionada por el léxico que manejamos, y todo apunta a que como producto de una inmersión absurda en un contexto diglósico, es decir en una lengua que en muchos casos sólo representa al 10% de los hablantes, produce una escolarización con unos resultados demoledores en la consolidación de los instrumentos de aprendizaje de los alumnos que acaban en la formación profesional o en la universidad. Lo saben los profesores de la enseñanza superior, aunque sólo lo reconozcan en privado. Paradójicamente la Ley obliga a planificar los modelos lingüísticos de acuerdo a la realidad sociolingüística de cada zona, y eso se omite con toda impunidad.

Usted habla de la deficiente enseñanza que reciben los alumnos. ¿Puede dar algunos ejemplos?. ¿Ocurre en las demás comunidades donde el sistema educativo está dirigido por nacionalistas?

La deficiente enseñanza es producto fundamentalmente de una Ley (la LOGSE y sus sucedáneos) que es una catástrofe educativa. Pero a ese mal difícilmente reparable, se añade la utilización de la escuela como plataforma de ideologización nacionalista para cuyo objeto se utilizan en el País Vasco tres elementos: la modificación de las plantillas con una presión insoportable sobre los profesores, muchísimos de los cuales han optado por irse a otras Comunidades con más normalidad política, el euskera como elemento disgregador y de opresión ideológica y las ikastolas como quintacolumna para impregnar al conjunto del sistema con las esencias nacionalistas. Evidentemente en Cataluña pasa lo mismo en lo que se refiere al ingrediente lingüístico y al comisariado político en los centros educativos y en la Universidad. También es un hecho compartido la utilización de los contenidos de la enseñanza y la manipulación de los libros de texto deformando las realidades históricas, fundamentalmente.

¿Por qué el Estado no protege los derechos de los alumnos y aplica sus competencias sobre el contenido de los curricula y los libros de texto?

El Estado generó a mediados de los años ochenta un instrumento para garantizar en todo el Estado el cumplimiento de las obligaciones constitucionales, la homologación de los títulos académicos y profesionales y los contenidos mínimos de la Enseñanza. Era la Alta Inspección del Estado. Pero los sucesivos gobiernos de España han impedido en la práctica que esa institución fuera efectiva y ejerciera su papel tutelar.

¿A qué se debe que los funcionarios profesores no hayan protestado ante la política educativa del Gobierno vasco, que les afecta en sus carreras profesionales?

Muy sencillo y comprensible: el miedo. No hay que olvidar que el terrorismo y el llamado nacionalismo democrático han ejercido una presión psicológica y a veces actuaciones más contundentes que la mera exclusión social y de persecución. Ejemplos habría muchísimos. Tanto sindicatos no nacionalistas como profesores han estado aprisionados por el Síndrome de Estocolmo y el temor a las represalias.

¿En cuánto valora el gasto hecho por el Gobierno vasco en la euskaldunización de las instituciones y la sociedad? ¿Cree que este proceso tiene éxito?, ¿ha aumentado el número de euskaldunes?

Una estimación aproximada nos lleva a cuantificar en 20.000 millones de las antiguas pesetas cada año, lo que suma en los veinticinco años de hegemonía nacionalista una cifra de medio billón de pesetas. Agregando todas las actuaciones presupuestarias que han tenido como objeto la euskaldunización, de forma directa o indirecta.

El resultado ha sido un desastre. Pese a esa inmensa cifra de gasto presupuestario, por ejemplo en Alava no usa en sus relaciones habituales el euskera más del 15% de la población. Pero parecido pasa en Bilbao, o en las Encartaciones vizcaínas, etc. Y es que como decían los profesores Lapesa, Gregorio Salvador, o Lodares los desarrollos lingüísticos los imponen los hablantes y no los gobiernos. Nada cuaja sociológicamente por opresión o imposición. La rentabilidad del gasto en materia lingüística promovida por los nacionalistas y los acomplejados partidos no nacionalistas ha sido un fraude social y ha tenido una rentabilidad absurda y mínima.

¿Cómo ha conseguido el nacionalismo imponer y prestigiar el euskera, que hasta los años 80 era despreciado o ignorado hasta por muchos militantes del PNV?

No estoy de acuerdo en que hayan prestigiado el euskera. El euskera podría haber tenido prestigio si no se hubiera utilizado para fines políticos y si no hubiera sido un elemento de opresión. Si hubieran habido estímulos positivos y unas políticas lingüísticas respetuosas con los derechos individuales el euskera hubiera traspasado la oficialidad para ser un ingrediente más de cultura y una realidad social. Así no. La prueba es que los propios nacionalistas en las instituciones no lo usan y muchos representantes de ese nacionalismo montaraz no saben euskera. La imposición ha estado ligada demasiadas veces a la violencia y a la coacción.

Usted explica que en Álava apenas se ha hablado euskera históricamente, pero¿por qué la sociedad alavesa ha aceptado la imposición del euskera en sus colegios y en la Administración vasca para seleccionar a los funcionarios?

Han funcionado de forma muy efectiva los mecanismos sociales. En la sociedad hay mucho miedo de quedar excluidos, marginados, o señalados. Michael Biurleigh, en su libro “El tercer Reich” explica cómo la gente normal en la sociedad alemana se sumó al III Reich, y los mecanismos de psicología social que condicionaron a la sociedad alemana.

¿Son capaces los nacionalistas de vivir en euskera?

No. Cualquiera puede constatar en qué lengua se desarrollan las relaciones entre ellos en las propias instituciones. ¿Por qué periódicos como GARA o DEIA están escritos íntegramente en castellano? Seguro que cualquier persona medianamente inteligente puede responder con la pura lógica a esa pregunta.

¿Cree que el euskera batua sobreviviría sin el apoyo público?

Evidentemente no. El euskera batua es una lengua de laboratorio que tiene poco que ver con los diferente dialectos que se hablaban antes de su diseño. De todas formas me es indiferente. ¿Por qué tiene que haber un gasto público para una necesidad de los nacionalistas, que justifican su nación utópica sobre la base de la lengua? A mi me bastan las lenguas internacionales, entre ellas el español. No tengo ninguna necesidad de hablar una lengua que se restringe al ámbito territorial de tres millones de personas.

¿Cuál es la aceptación real del euskera entre los vascos?

Si tomamos como referencia los datos estadísticos, podemos observar que no supera el 1% de las relaciones administrativas entre los ciudadanos y sus administraciones públicas. Ese dato es demoledor.