"Ese camino del odio al maketismo es mucho más directo y seguro que el que llevan los que se dicen amantes de los Fueros, pero no sienten rencor hacia el invasor".
Sabino Arana. Bizkaitarra, nº 4.
Ahora que los psicópatas de ETA-HB-BATASUNA han televisado su "alto el fuego", tras cuarenta años de asesinatos indiscriminados, extorsiones, torturas, amenazas y demás "políticas democráticas", llega el momento de reflexionar sobre la estrategia utilizada por el nacionalismo de gatillo y sus socios de la alta burguesía con pedigrí sabiniano.
Más tarde o más temprano, con cura irlandés o sin él, los liberales caeran en la trampa de permitir una consulta sobre el derecho de Autodeterminación del pueblo vasco. Al igual que Mohamed VI en el conflicto con el Sáhara y el Frente Polisario, será deterninante todos los votos para una consulta distorsionada tras décadas de limpieza étnica.
Este era el principal papel que se tenía reservado al terror etarra en una primera fase del conflicto. Superada la primera fase, y cuando las pistolas den paso a las urnas, a la diaspora se le impedirá participar en un debate que como vascos se les niega su derecho.
Por ello, es importante situar las consecuencias a largo plazo de cuarenta años de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos en el País Vasco y del racismo antiespañol que desde Arzalluz a Otegui se ha configurado como una forma de relación en la sociedad vasca.
El concepto limpieza étnica se refiere a varios modos de eliminar de un territorio a seres humanos de otro grupo étnico. Se encuentra en un extremo del espectro en el que es virtualmente indistinguible de la emigración forzada, mientras que en el otro extremo se encontrarían la deportación y el genocidio.
En general, se entiende como "limpieza étnica" la expulsión de un territorio de una población "indeseable", basada en discriminación religiosa, política o étnica; o a partir de consideraciones de orden ideológico o estratégico; o bien por una combinación de estos elementos.
Algunos comentaristas políticos evitan utilizar la expresión, que consideran un eufemismo que pretende aplicar una palabra con conotaciones positivas (limpieza) a unos actos moralmente condenables (movimientos forzados de población conseguidos mediante el uso de la violencia).
200.000 vascos han abandonado Euskadi desde 1985
Profesores e intelectuales:
Aurelio Arteta . Profesor de Filosofía en el campus de San Sebastián, fue objeto de todo tipo de amenazas. Marchó a Estados Unidos.
Begoña García Merino. Profesora de Lengua Española en el Instituto San Adrián, de Bilbao, dejó el País Vasco ante las dificultades impuestas por la euskaldunización forzada, cuando el centro para el que trabajaba fue convertido, de la noche a la mañana, en «modelo D» (enseñanza íntegra en vasco). Con Begoña abandonaron el País Vasco otros 200 profesores ese mismo año.
Conchita Bujedo. Profesora de Lengua y Literatura Española. Enseñaba en el Instituto Miguel de Unamuno de Bilbao.
Francisco Llera: Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad del País Vasco
Imanol Larzábal. Cantautor euskaldún. En octubre de 2000 anunció su marcha del País Vasco por considerar «irrespirable» el ambiente. Había sido hostigado desde que, en 1986, participara en un concierto de homenaje a Dolores González Katarain, Yoyes.
Jon Juaristi. Escritor y profesor universitario, autor de «El Bucle Melancólico». Miembro del Foro de Ermua. Director de la Biblioteca Nacional, cargo que le permitió dejar el País Vasco.
José Antonio Binaburo. Profesor de Filosofía en el Instituto de Basauri, colaborador de la Universidad de Deusto y de El Correo Español, coautor de los planes vascos de estudio de Filosofía. Sufrió múltiples agresiones por portar el lazo azul, manifestarse o publicar contra la violencia.
Mikel Azurmendi.Profesor de la Universidad del País Vasco . Euskaldun, ha publicado varios libros en euskara. Procedente de una familia rural, fue uno de los jóvenes de los años 60 que entraron en ETA. Pronto fue uno de los teóricos del grupo que evolucionó hacia el marxismo, rechazó expresamente el terrorismo y rompió con la banda.
Raúl Guerra Garrido. Escritor. Autor de «La Carta». La farmacia que regenta su mujer ha sido incendiada tres veces. Ahora será reconstruida con la indemnización del seguro y vendida.
Teresa Carcedo. Profesora de Historia en el Instituto Miguel de Unamuno de Bilbao.
Txema Portillo. Profesor de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco
Periodistas:
Aurora Intxausti . Corresponsal de El País en San Sebastián, padeció un gravísimo intento de atentado por parte de ETA en noviembre de este año. El artefacto pudo acabar con su vida, la de su compañero y su hijo de dos años.
Carmen Gurrutxaga. Periodista. Una de las mejores y más audaces investigadoras de la actividad terrorista, fue «premiada» por ETA con una bomba instalada en el edificio en el que vivía con sus dos hijos, en diciembre de 1997. Ello le obligó a dejar San Sebastián, donde nació.
Germán Yanke. Subdirector de EL MUNDO en el País Vasco dejó su tierra«por saturación», cansado de las amenazas y del clima imperante. Actualmente dirige«Época».
José María Calleja. Periodista. Siendo presentador de informativos en Euskal Telebista recibió multitud de amenazas por su oposición a ETA. Sus jefes le recriminaron su postura y él aceptó una oferta de trabajo de CNN Plus en Madrid.
Juan Palomo. Corresponsal de Antena 3 en el País Vasco se encuentra en paradero desconocido desde que un artefacto de ETA estuviese a punto de acabar con su vida y la de su familia.
Políticos:
Alfredo González. Concejal de Unidad Alavesa del Ayuntamiento de Vitoria.
Álvaro Esparza. Concejal del Partido Socialista de Euskadi. Dimitió en mayo de 2000 por «la falta de democracia y libertad para desarrollar mi trabajo».
Ana Crespo. Concejala de Ermua. Muy amiga de Miguel Ángel Blanco y de su familia, encabezó las movilizaciones tras su muerte. Dejó el País Vasco en septiembre de este año.
Andrés Bernabé. Secretario provincial del PP de Guipúzcoa, se ha trasladado por dos años a Inglaterra, para hacer un trabajo sobre polímeros. No es ajena a su decisión la presión de ETA.
Carmen Nagel. Concejal en San Sebastián. El comando Donosti intentó asesinarla.
Concepción Gironza. «Cocó», concejala de Rentería, dimitió el 15 de abril de 1998 y dejó el País Vasco en mayo de ese año. Sus dos compañeros en el Ayuntamiento, José Luis Caso y Manuel Zamarreño, fueron asesinados.
Eugenio Damboriena. Miembro del Comité Ejecutivo del Partido Popular, parlamentario vasco y concejal de San Sebastián.
Elena Azpiroz. Concejal del PP por San Sebastián dejó el País Vasco en 1999, tras un intento de atentado en el que su escolta perdió un ojo.
Francisco Probanza. Vicesecretario general de Unidad Alavesa y ex concejal del Ayuntamiento de Vitoria.
Iñaki Gurtubay. Médico de 45 años, casado y con dos hijos, dimitió de su cargo como concejal de Basauri por el PSE-PSOE en marzo pasado, ante la «amenaza global a los demócratas».
Israel Núñez. Concejal de Zaya.
Jesús Toña. Alcalde de Guernika, dejó el País Vasco tras ser acosado y se estableció con su familia en Alicante.
Jose Manuel Rosso. Concejal del PSE.
Mª Ángeles Ochoa. Ama de casa, concejala de Arria-Maeztu dimitió en abril de 1998, poco después del atentado sufrido por Fernando Visa Landa, concejal del PP de Santa Cruz de Campezo.
Pablo Mosquera. Secretario General de Unidad Alavesa.
Jueces y funcionarios de la Justicia:
Begoña Hernani. Magistrada de la Sala de lo Social de Bilbao.
Carlos Rozas. Magistrado de lo Contencioso de Bilbao.
Enrique García. Magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya.
José María Arza. Juez de lo Penal de Bilbao.
José Luis Barragán. Presidente de la Audiencia Provincial de San Sebastián. «Lo volvieron loco, literalmente», confiesa alguno de sus amigos, «estaba aburrido a fuerza de amenazas».
Fernando Breñosa. Juez de lo Social en Bilbao.
Fernando Ruiz Piñeiro. Magistrado de la Sala de lo Contencioso, Bilbao.
Joaquín Jiménez. Presidente de la Audiencia de Vizcaya. Fue amenazado con un secuestro y decidió dejar el País Vasco.
Mercedes Oliver. Magistrada de la Audiencia de Vizcaya.
Miguel Escamilla. Magistrado de la Audiencia de Vizcaya.
Empresarios:
Arruabarrena. El fabricante de las conocidas palmeritas y galletas cerró su fábrica de Lazkano y puso el negocio en Pinar de Ebro (Zaragoza).
Lizariturry. Las familias Lizariturry y Rezola se hicieron famosas por la extraordinaria comercialización del Jabón Lagarto. En los años 80, lastrados por la competencia con los detergentes, el impuesto revolucionario y los alborotos callejeros cerraron la centenaria fábrica de San Sebastián y continuaron la producción en Malpica (Zaragoza). Un éxodo semejante experimentaron, tras numerosas extorsiones y amenazas, los dueños de cervezas El León y Contadores.
Marcelino Cristino. El empresario abandonó el País Vasco y vive actualmente en Levante.
Otros ciudadanos:
Ana María Vidal. Ha presidido la Asociación de Víctimas del Terrorismo durante los peores años de indiferencia, incomprensión y silencio. Vasca de fuste, dejó su tierra tras el asesinato de su marido, Jesús Vidal, jefe de los Miñones (policía foral) de Vitoria.
Concepción Jaular. La viuda del funcionario de prisiones Máximo Casado, asesinado en octubre pasado en Vitoria, dejó el País Vasco poco después junto con sus dos hijos.
Pilar Ezquerra. La viuda de Lázaro Vicente, jefe de la Policía municipal de Álava, dejó el País Vasco, donde había nacido y vivido, tras el asesinato.
Maite Castells. Esposa del capitán de Farmacia Martín Barrios, secuestrado y asesinado en uno de los episodios más largos y crueles de la banda terrorista, dejó Euskadi con sus hijos, de 18 y 11 años.
María Victoria Vidaur. Actual presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Alicante, dejó el dejó el País Vasco tras el asesinato de su esposo, Alberto López Jaureguízar, apoderado de Tabacalera en Bilbao.
Se duplica el número de vascos que quiere abandonar su comunidad
Según los datos del último Euskobarómetro, se duplica el número de vascos que quiere irse del País Vasco. Desparece prácticamente el apoyo explícito a ETA. Entre los hijos de inmigrantes la cifra de los que quieren irse es del 25 por ciento.
L D (Agencias) El número de vascos dispuestos a irse de Eusakdi (17%) se ha duplicado, según refleja el Euskobarómetro que recoge además que el 52% juzga negativamente "la falta de energía y eficacia" del Gobierno vasco para prevenir los actos de terrorismo callejero. El euskobarómetro contempla que el 17% de los vascos están dispuestos a irse de Euskadi si se le ofrecen las mismas condiciones de vida, lo que supone una duplicación respecto a la anterior encuesta.
Esta actitud destaca en Álava y Vizcaya (19%) y entre los inmigrantes y sus hijos (25%). Además, tres de cada cuatro vascos (seis puntos menos que hace un año) se reafirman en la opinión de que hoy en Euskadi se pueden defender todas las aspiraciones y objetivos políticos sin necesidad de recurrir la violencia, algo en lo que están incluso de acuerdo casi tres de cada 10 votantes de Batasuna. Por el contrario, la legitimación de la violencia como forma de hacer política es apoyada por casi dos de cada diez vascos. El sondeo indica que el 61% de los no nacionalistas dice percibir mucho o bastante miedo a participar en política.
Nueve de cada diez considera muy grave la persecución a concejales
Para casi dos de cada tres vascos las actuales divisiones de los partidos políticos siguen generando tensión, discusiones y crispación en su entorno cotidiano inmediato y nueve de cada 10, incluido el 57% de los votantes de Batasuna, consideran muy o bastante graves los ataques, amenazas y persecución a que son sometidos determinados sectores sociales y políticos en Euskadi, especialmente los concejales de PP y PSE-EE.
Desaparece el apoyo a ETA
El rechazo frontal y mayoritario de los vascos a ETA se mantiene en su cota máxima de hace dos años y es destacable la desaparición, por primera vez en 20 años, del apoyo explícito y total (0,3%) incluido en el electorado de EH (6%) a la organización terrorista. Actualmente, el grueso de Batasuna se sitúa en el apoyo a sus fines, rechazando los métodos violentos (61%) o en el apoyo remoto (9%). El 18% de los vascos no estaría a favor de ningún tipo de negociación entre el Gobierno y ETA y, según la encuesta, se mantienen rotos los consenso mínimos sobre los contenidos de una eventual agenda negociadora. Un 38% apoyaría una negociación incondicional entre Gobierno y la organización terrorista y un 40% lo consideraría aceptable si se condiciona al abandono de las armas.
Además, algo más de uno de cada tres vascos cree que todos los terroristas que se arrepientan y expresen su decisión de abandonar las armas deberían beneficiarse de las medidas de reinserción social. Frente a ellos, el 28% opina que éstas sólo podrían aplicarse a aquellos que no tengan delitos de sangre, mientras que el 23% no está dispuesto a perdonar y cree que unos y otros deben cumplir íntegramente sus penas.
DIARIO LIBERTAD DIGITAL (20 de diciembre de 2002)
http://www.ibarretxe.s5.com/abandonar.htm
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