Desgraciado aquél que no teme a un Requeté



¿A quién teméis? A persona alguna. Aprendisteis el camino del sacrificio y la senda del martirio. Nadie os espanta, ni las denuncias ni las cárceles; siempre dispuestos a defender y morir por la bandera tres veces santa.



Sabed defender vuestros santos ideales y enseñad a los que hoy día os llaman cobardes, que sabéis muy bien mostrar, siempre que sea preciso, que aun hay en España sangre tradicionalista.


LOS HOMBRES DIGNOS Y HONRADOS DIRÁN QUE SOIS SU ESPERANZA; LOS MALVADOS SU MALDICIÓN. Desgraciado del que no teme a un Requeté, pues los requetés nunca volverán atrás; morirán o vencerán. ¡No desmayéis, que vuestra será la victoria!


EL BANDIDO REALISTA