Ulibarri, distingo perfectamente entre fueros y estatutos autonómicos, pero aún así creo que hoy por hoy, los fueros no tienen razón de ser y menos aún fueros que establezcan diferencias fiscales o hidalguías universales (lo primero por contraproducente y susceptible de manipulación y lo segundo simplemente porque es un sinsentido que salta a la vista). En todo caso, como siempre, quedan en el aire algunas preguntas: ¿en qué se plasmarían los fueros actualmente? ¿qué contenido concreto tendrían? ¿establecerían regímenes fiscales divergentes dentro de la patria? ¿en las Vascongadas se aplicarían los tradicionales fueros con hidalguía universal y todo? ¿qué sucedería en aquellas regiones sin una tradición foral robusta? ¿se verían relegados sus habitantes a la categoría de desaforados? ¿valdría para algo aplicar actualmente en Sevilla los fueros otorgados por San Fernando en el siglo XIII? ¿Murcia se regiría por este mismo fuero sevillano igual que en la Edad Media? ¿es de alguna aplicación a la realidad actual lo contenido en el fuero de Toledo-Sevilla?
No obstante, si los fueros no son otra cosa que el principio de subsidiariedad, no habría más que aplicar este principio de subsidiariedad a todos los municipios, mancomunidades, freguesías y otras entidades de carácter local, favoreciendo a su vez la participación directa del pueblo en la conducción de estas entidades locales (la supresión de los partidos políticos se sobreentiende). No obstante, las competencias de las entidades locales, independientemente de que éstas se articulasen de una u otra forma dependiendo de la región, la demografía y otros parámetros, deberían ser las mismas en todo el territorio español. En cuanto a entidades regionales se refiere, las autonomías quedarían suprimidas sin excepción y se constituirían asambleas regionales correspondientes a los reinos tradicionales y otros territorios históricos. Dichas asambleas regionales tendrían competencias bastantes reducidas, teniendo menor poder que las entidades locales-comarcales... sus competencias se reducirían a lengua y cultura, no teniendo competencias ni siquiera en Educación, es decir, dichas instituciones podrían sancionar en qué lengua se enseña a los estudiantes, pero no qué se les enseña... la Educación, igual que la Justicia o la Hacienda sería unívoca para toda España. Las actuales provincias quedarían abolidas.
Creo que con lo expuesto, el principio de subsidiariedad quedaría garantizado.
En cuanto a la centralización del Reino de Francia, haces mucho incapié en la etapa absolutista de Luis XIV y sus sucesores o en el hecho, siempre blandido por el chauvinismo español, de que los franceses se aliaron con los herejes, mientras que se te olvida que el rey de Aragón lo hizo antes que ellos o que el emperador Carlos V ordenó a la soldadesca el saqueo de Roma, siendo que también pareces olvidar que el impulso regio hacia la Unidad en el Reino de Francia se da desde la Edad Media, incluyendo a reyes como San Luis.
Ciertamente, el siglo XVII francés y su absolutismo son controvertidos, pero a menudo desde España se los analiza también con bastante parcialidad. Indudablemente, el absolutismo tuvo cosas malas en el aspecto temporal, pero en lo espiritual no socavó la principal condición que ha de tener una sociedad tradicional, esto es, lo ya referido de que la "Civitas hominis" esté basada en el "homo imago Dei" y marche por tanto hacia la identificación y plena comunión con la "Civitas Dei".
Por muy absolutistas que fuesen los reyes franceses, fueron reyes cristianos. En modo alguno sobreestimo la importancia de la revolución de 1789, sino que eres tú quien jactanciosamente la subestimas al reducirla a la toma de la Bastilla y poco más, cuando en realidad fue una operación maestra de la Inteligencia británica operada a través de la masonería encaminada a destruir el Reino de Francia.
Por otro lado, decir que la monarquía francesa tenía incoado el error liberal supone, además de una mentira como la copa de un pino, no comprender en absoluto el auténtico calado del liberalismo, que tú pareces identificar con centralización administrativa... según esa opinión Julio César, Octavio César Augusto y la figura del "basileus romaion" fueron todos precursores del liberalismosólo por aquello de olvidarse de los cuerpos intermedios.
La monarquía francesa era centralizada y a la vez tradicional, mientras que el jacobinismo revolucionario continuó con el centralismo pero rompió con la Tradición. La ruptura espiritual que se produce en Francia en 1789 es total y antes de esa fecha existe centralización, pero no liberalismo... a menos que se haga una lectura superficial y burocrática de la Historia; sólo entonces, si nos olvidamos de lo espiritual, sí que parece existir continuidad, pero simplemente es un espejismo. La asimilación de centralización y liberalismo es una falacia carlista. Te recuerdo que Cristo y los apóstoles no eran carlistas y lo que podría ser más grave, tampoco eran españoles.
El tema del galicanismo es, así mismo, delicado, por tratar el espinoso tema de la primacía del Papa, quien ciertamente gobierna la Iglesia Católica Romana de un modo absolutista en lo espiritual, que es algo que puede llegar a ser mucho más grave que el absolutismo en lo material.
El galicanismo comenzó simplemente como una reivindicación de la independencia de los obispos, de la supremacía de los Concilios sobre el papa y como negación del absolutismo papal. Ese y no otro fue el galicanismo puramente religioso, al que posteriormente se le sumó el regalismo, auspiciado por Luis XIV.
Sin entrar a analizar el, sin duda ambicioso regalismo, que en el fondo fue una pugna económica (asunto de dineros) entre los papas y el rey de Francia, hay que decir que las primitivas reivindicaciones, puramente religiosas, del galicanismo, fueron reivindicaciones justas, ya que en última instancia el Depósito de la Fe fue confiado a la Iglesia en su conjunto, guiada por los obispos, sucesores de los apóstoles y no en exclusividad al obispo de Roma para que reinase de modo absolutista sobre el Cuerpo Místico de Cristo.
Tú, Ulibarri, que eres defensor de los cuerpos intermedios y del principio de subsidiariedad (de éste último también lo soy yo) en el plano temporal, en cambio defiendes el absolutismo en lo espiritual, que es cosa mucho más peligrosa y perniciosa, ya que:
a) La centralización política no implica necesariamente ruptura con la Tradición y la Fe e incluso, si no se hipertrofia, es compatible con la subsidiariedad.
b) Aún en el caso de hipertrofia absolutista en lo político, peligra lo consuetudinario, mas no lo espiritual.
c) El absolutismo en lo espiritual puede resultar sumamente dañino para las almas y así mismo es susceptible de intervenir deletéreamente en los asuntos temporales. El absolutismo en lo espiritual tiende a materializar y burocratizar la Fe y cuando se da, la ceguera o mala fe de un solo hombre puede corromper el Depósito de la Fe.
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