De San Millán se cuenta que intervino, al lado de Santiago, en las batallas de Hacinas, Simancas, Calahorra y Algeciras
Fernán Gonzáles instituye los votos, por vez primera. a San Millán invocando su protección ante la inminente batalla que tendría lugar en Simancas, en similitud a los votos a Santiago que los reyes leoneses habían ya instituido.
“Vida de San Millán”, Libro III, Gonzalo de Berceo. Extracto de los versos que narran la institución del voto y la batalla. Resalto en negrita la intervención de los divinos guerreros. En los versos anteriores ha contado el poeta como, por los leoneses, Ramiro II había renovado ya votos a Santiago, y llegado el conde de Castilla, al lugar de la batalla habló convincentemente para demandar a los castellanos que instituyeran votos a San Millán.
(se puede leer completa en http://www.vallenajerilla.com/berceo/millan.htm que es de dónde copio los versos)
429. Pero abrir vos quiero todo mi corazon:
Querría que fiçiessemos otra promission:
Mandar a Sant Millan nos atal furçion,
Qual manda al apostol el rey de Leon.
430. Confessor es preçioso de Dios mucho amado,
En vida e en muerte siempre fue adonado:
Qui merçet li pidió nunqua fue repoyado:
En est pleit en que somos serie buen advocado.
431. Frontero es del regno cuerpo embergonzado,
Padron de espannoles el apostol sacado:
Onrremoslo, varones, demosli este dado:
Respondieronli todos: sennor, de muy buen grado.
432. Dixo estonz el cuende: esto será parado:
Si Dios nos aiudar e fuere nuestro pagado,
La batalla passada, sea bien afirmado,
Metudo en escripto e privilegiado.
433. Movieronse las huestes, tovieron sue carrera,
Por acorrer al rey ca en porfazo era;
Mas quando aplegó la punta delantera,
Ya pisaban los reys el suelo de la era.
434. Ya eran en el campo entrambas las partidas,
Avian ambos los reys mezcladas las feridas,
Las azes de los moros ya eran embaydas,
Ca la ira de Xpo. las avie confondidas.
435. Sennores e amigos quantos aqui seedes,
Si escuchar quisieredes, entenderlo podedes,
Qual acorro lis trajo el voto que sabedes,
E Dios commo lis fizo por ello sues merçedes.
436. Ouando estaban en campo los reys, azes paradas,
Mezclaban las feridas, las lanzas abaxadas,
Temiense los christianos de las otras mesnadas,
Ca eran ellos pocos, e ellas muy granadas.
437. Mientre en esta dubda sedien las buenas yentes,
Asuso contral çielo fueron parando mientes:
Vieron dues personas fermosas e luçientes,
Mucho eran mas blancas que las nieves recientes.
438. Vinien en dos caballos plus blancos que cristal,
Armas quales non vio nunqua omne mortal:
El uno tenie croza, mitra pontifical,
El otro una cruz, omne non vio tal.
439. Avien caras angelicas, çelestial figura,
Desçendien por el aer a una grant pressura,
Catando a los moros con turva catadura,
Espadas sobre mano, un signo de pavura.
440. Los christianos con esto foron mas esforzados,
Fincaron los ynoios en tierra apeados.
Firien todos los pechos con los punnos çerrados,
Prometiendo emienda a Dios de sus peccados.
441. Ouando çerca de tierra fueron los caballeros,
Dieron entre los moros dando golpes çerteros,
Fiçieron tal domage en los mas delanteros,
Que plegó el espanto a los mas postremeros.
442. A vuelta destos ambos que del çielo vinieron,
Aforzaron christianos, al ferir se metieron,
Iuraban los moriellos por la ley que prisieron,
Que nunqua en sos dias tal priesa non ovieron.
443. Caien a muy grant priessa los moros descreidos,
Los unos desemembrados, los otros desmedridos,
Repisos eran mucho que hi eran venidos,
Ca entendien del pleyto que serien mal exidos.
444. Cuntiolis otra cosa que ellos non sonnaban,
Essas saetas mismas que los moros tiraban,
Tornaban contra ellos, en ellos se fincaban,
La fonta que fiçieron cara-ment la compraban.
445. Ya quitarien las duennas que solien demandar,
Tornarian las levadas si lis diessen vagar,
Dios que tal cosa sabe complir e aguisar,
A tal sennor es bueno de servir e rogar.
446. Los pueblos e los prinçipes todos lo entendieron
Que los dos caballeros que del çielo vinieron,
Los dos varones fueron a qui los votos dieron,
Que ante los vengaron que non los reçibieron.
447. El que tenie la mitra e la croza en mano,
Essi fue el apostol de Sant Iuan ermano,
El que la cruz tenie e el capiello plano,
Esse fue Sant Millan el varon cogollano.
448. Non quisieron embaldi la soldada levar,
Primero la quisieron mereçer e sudar,
Tales sennores son de servir e onrrar,
Que saben a la coita tan ayna uviar.
449. El rey Abderraman que los moros mandaba,
Ouando vio que el pleyto tan mal se li paraba,
Desamparó el iuego, el pleit en que estaba,
Ca la otra partida grandes embites daba.
450. Desamparó el campo todo so vasallage,
Mucho omne de precio de muy buen linage
A malas dineradas pagó el ostalage,
Non quiso embiar otro con el message.
451. Luego que lo entendieron que era él movido,
El su muy grant pueblo fue luego descosido:
Perdieron tod esfuerzo e todo so sentido,
Cadieron en desarro commo pueblo vençido.
452. Cadieron en desarro; la memoria tornada,
Nin se trevien foir nin podien fer tornada;
Mal grado a las befas de la gent moriscada,
Fue con Dios e los sanctos la fazienda rancada.
453. Pero los que quisieron so derecho complir ,
Ovieron en el campo lidiando a morir:
Los otros que cuidaron estorzer e foir ,
Muy pocos foron dellos que podiessen guarir.
454. Del rey non sabemos si estorçió o non,
Mas todos sos poderes fueron a perdiçion;
Nunqua mas non vinieron pedir la furçion,
Ixieron los christianos de grant tribulaçion.
455. Perdieron dos sennales moros en la rancada
Por qui sue generaçion fue siempre fatilada;Perdieron su obispo persona muy onrrada,
El libro en que era sue ley debuxada.
456. Qui saber lo quisiere, esto bien lo entienda,
Ca assi lo leemos, e dizlo la leyenda:
En el campo de Toro cuntió esta façienda:
Hy prisieron christianos de moros tal emienda.
Me encanta la frescura de las estrofas que describen la intervención de los dos santos, encuentro divertidísimos versos como Fiçieron tal domage en los mas delanteros/
Que plegó el espanto a los mas postremeros. Sorprendente que en la estrofa 447 Berceo se preocupe hasta de proponer una iconografía En el último verso de la estrofa 455 (El libro en que era sue ley debuxada) hace recordar aquello de que Abderraman III perdió su Corán en Simancas apurado por las prisas de huir, aunque Berceo no dice que el "libro donde estaba dibujada la ley" perteneciera al califa.
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