ESPAÑA SIN CULTURA Y BARBARIZADA (PRIMERA PARTE)
LA "CULTURA ESPAÑOLA DE HOY" ES UNA ESTAFA GUBERNAMENTAL Y MEDIÁTICA
Con la "Fauna de escritorzuelos y otras mujeres públicas" con que me despaché ayer, me alivié de la indignación que, si me descuido, se apodera de mí cuando me represento el espectáculo grotesco de eso que llaman las Letras Españolas de Hoy, Cultura contemporánea española y Mundo de la cultura española. Expresiones que, todavía si suprimimos el "española" en singular o plural, según convenga, podría ser algo en otros países... Pero no puedo admitir, en modo alguno, que valga decirlo para el nuestro, al menos en lo que hace a las expresiones que más repercusión mediática tienen.
...Y todavía habrá alguien que me reproche el disgusto que experimento prácticamente por todo lo que, en nuestros días, llama la gente por ahí "cultura". "¿No hay escritores?" -me dirá el contentadizo. Podrá alegarme el crítico: "¿Es que no tenemos cineastas, actrices, actores de fama internacional?"... Algún periodista muy famoso y, digámoslo todo, que de tonto no tiene ni un pelo, no sé a cuento de qué les ha llamado a estos -a los faranduleros gubernamentales- "titiriteros". La palabra ha hecho fortuna y muchos la repiten. Pero, si lo pensamos bien: los actores y el mundillo pseudocultural que se mueve, meneando la cola, a las perneras del poder no merecen el título de titiriteros (¡qué más quisieran ellos!), cuando harto trabajo les cuesta ser títeres.
Y, me digan lo que me digan, por más Óscars que me traigan a las mientes... Ya pueden traerme Nobeles, y hasta las oseras de Berlín al completo, que yo les seguiré diciendo a ustedes: "Somos un pueblo sin cultura".
La cultura es un término que se emplea a diestro y siniestro, sin que, la verdad por delante, tengamos mucha noción de lo que significa el vocablo. Cuando dicen "cultura", nuestros contemporáneos de manga ancha abren un saco con las fauces tan grandes que, dentro de él, podemos insacular lo mismo un desfile de travestis que una representación teatral de Lope de Vega. Y con bastante probabilidad, si el evento lo organiza una entidad administrativa (desde el ayuntamiento hasta el Ministerio, pasando por las escalas intermedias) ocurrirá, digo, que, para mayor escarnio, el dinero público para subvencionar la pasarela de dragsqüines recibirá más pródiga subvención que "La vida es sueño".
Es una paradoja digna de considerar. En tiempos que los ignorantes progresistas califican como "obscurantistas" proliferaban más productos artísticos -esto es, propiamente culturales- que en nuestra engreída época, cuando hasta los artistas que no son capaces de popularizar -ni vender- sus canciones nos imponen tributos, con la arbitrariedad vesánica de un sátrapa.
Se lo diré a ustedes hablando en plata:
En los tiempos de Calderón de la Barca en España había cultura. Acuérdese usted, eran los tiempos en que imperaba la Santa Inquisición y se pintaban los mejores lienzos (como el de Las Lanzas); eran los años en que existía una censura que permitía o prohibía un libro, y se escribió el Quijote; por esas calendas, había una estrecha vigilancia y contención de las costumbres públicas (que corría pareja a una verdadera libertad en el ámbito privado), y no había villorrio que no hubiera sido visitado por los comediantes de la legua, para representar ante los ojos del más "rústico" público, es un poner, "El gran teatro del mundo". La gente no iba a la escuela, bien: era analfabeta; pero nuestros antepasados se sabían el Pater noster en latín, el Credo, y lo que viniera bien. No había museos, pero ni falta que hacía: el arte era tan democrático que la mejores tallas de nuestra imaginería se paseaban por las calles en Semana Santa.
En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño.
Cierto. Bien se me podría espetar ese refrán tan lapidario. Pero, admitido incluso que no hay ni arte ni cultura hogaño... ¿Por qué será que no la hay?
Pretender despachar una cuestión tan prolija como esta que aquí propongo sería no acabar. Dejo al lector que lo piense, si en algo le importa eso que llamamos cultura y que, a la luz está, no puede corresponderse con lo que tan generosa cuan irresponsablemente es calificada como tal. Pero, si mañana reanudara yo la cuestión, avanzo que empezaría diciendo algo así como:
"No hay cultura en España desde que nos han apartado/hemos apartado de nuestra Santa Religión".
Maestro Gelimer
LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS
Marcadores