Y eso lo sé porque yo si estuve en pleno ajo. Entonces era casi un crío, pero formaba parte de las tropas que desfilaron allí. NO dice ni mu de que en los jardines de la Embajada de los EEUU había marines armados hasta los dientes. Tampoco que en las azoteas de las casas de Castellana se perfilaban francotiradores, que nosotros mismos desfilábamos con CETME en lugar de con el mauser, más decorativo que operativo, que llevábamos dos cargadores con un total de cuarenta municiones, y que teníamos instrucciones de esperar órdenes antes de abrir fuego si llegaba a ser preciso. Tampoco dice nada de que había un ambiente de histeria general entre los ¿100.000? asistentes, que generales y coroneles se nos echaron al cuello llorando mientras la multitud pedía a gritos la intervención del Ejército. No dice nada, se lo calla todo, pero la jornada fue de órdago a la grande y pudo haber pasado de todo.
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