Revista FUERZA NUEVA, nº 489, 22-May-1976
HIPOCRESÍA VATICANA
El Vaticano, los obispos italianos, el “L’Osservatore Romano” etc. se han lanzado en estos días en toda Italia a una campaña ferozmente anticomunista, con motivo de las próximas elecciones que se van a celebrar en aquel país.
Al parecer, hasta ahora… el mismo Pablo VI y el Vaticano no había encontrado motivos suficientes para la condenación pública del comunismo… hasta que han presentido el peligro, muy cierto, de que los cipayos de Moscú ganen los comicios italianos. Es decir, hasta que han visto muy cerca las orejas al lobo.
Sin embargo, esto nos parece una auténtica hipocresía, ya que el Vaticano nos tiene acostumbrados últimamente a una política de “apertura al Este”, de “tolerancia” con los gobiernos comunistas y las relaciones con ellos han sido tan buenas que hasta se han sacrificado a las mismas dignísimos obispos como mons, Mindszenty, primado de Hungría. Ahora, cuando está “en casa” el peligro, todo es lamentarse, amenazar y hasta el “crujir de dientes” que nos dice la Biblia.
Pero este peligro, al parecer, sólo es válido para Italia, porque el Vaticano y Pablo VI no debe considerarlo para otras naciones, ni debe estimar pecado o causa de excomunión el que “católicos” de otros países se alíen con el comunismo y colaboren a que esta doctrina “intrínsecamente perversa”, según dogma de la Iglesia, claro es, anterior al Vaticano II, se instaure en otras naciones que no sean Italia.
Un claro ejemplo lo tenemos en España. Al Papa, al Vaticano y a los obispos españoles, empezando por Tarancón, salvo honradísimas excepciones de todos conocidas, no se les ha ocurrido, en estos tiempos, lanzar ninguna pastoral ni homilía condenando el comunismo y amenazando con penas canónicas, como hace ahora el Vaticano y la Iglesia italiana.
Así, por ejemplo, no sabemos que el señor Ruiz Giménez –líder de un grupo ilegal político, que se apellida cristiano y que tiene cargos honoríficos vaticanos, que es recibido con frecuencia en privado por Pablo VI- haya sido amonestado o conminado a que no colabore con el Partido Comunista y se le haya prohibido formar en la ilegal “Coordinadora Democrática”, totalmente dominada por el marxismo y de la cual el Partido comunista es un ingrediente básico. Ni [por lo mismo] tampoco se le ha dicho nada, que sepamos, por parte de la jerarquía eclesiástica, al señor Gil-Robles, el inolvidable “jefe” de la cristianísima CEDA y hoy dirigente máximo de la Democracia Cristiana…
Es decir, a lo que parece, dos medidas y dos pesas, según sean italianos o no. Claro es que no sólo en esto nos tiene acostumbrados Roma, pues son otros muchos casos [condena del terrorismo…] donde la “italianidad” pontificia se pone en evidencia. ¡Qué triste para los católicos de todo el mundo!
Ramón de Tolosa
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