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Honores4Víctor
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Tema: Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

  1. #1
    Avatar de Hyeronimus
    Hyeronimus está en línea Miembro Respetado
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    Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

    Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

    Rey San Fernando junto a los verdaderos símbolos de Castilla y de León


    Desde la propia fundación de la ACT Fernando III el Santo, hemos venido reclamando a quien nos quisiera escuchar, y parece que va cuajando, la necesidad de que la Comunidad Autónoma de Castilla y León, heredera artificial y mutilada de la vieja Corona de Castilla -por obra y gracia de la Constitución del setenta y ocho- tenga una festividad acorde con su gloriosa Historia, y en la que puedan sentirse representados con orgullo la mayoría de los castellano-leoneses.


    Por ello, entendemos que siendo el Rey Fernando III el Santo quien unificó los primigenios reinos de León y de Castilla bajo una misma Corona, su festividad, el treinta de mayo, es la fecha más apropiada para conmemorar los lazos históricos que nos unen a los castellanos y leoneses desde hace ya casi ocho siglos.

    Además, y puesto que todos los años hay mal entendidos con nuestra postura, aclaramos para quienes opinen que criticamos la Historia y Derechos de Castilla sin razón, al pedir la no conmemoración del 23 de abril en Villalar, que en este caso no discutimos las razones que en su día tuvieron los “comuneros” para levantarse ante su Rey, sino la manipulación que de los hechos acaecidos en el S. XVI se ha perpetrado en época contemporánea. Tampoco decimos que quien quiera celebrar ese día no lo haga, pero nunca imponiendo a todos los castellano-leoneses la obligación de unirse a dicha fecha, con la que tantos, se sienten tan poco identificados.


    MANIFIESTO


    Villalar no es nuestra fiesta


    Vemos con interés y cierto orgullo como va fraguando en distintos ámbitos de nuestra tierra castellano y leonesa la propuesta de nuestra Asociación, en la que pedimos desde hace años que la festividad de San Fernando, sea también la de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Y es que no es de recibo, que la derrota de una parte de la nobleza castellana en el S. XVI durante la llamada “Guerra de las Comunidades”, -levantamiento que el romanticismo del S. XIX ensalzó al estilo de los falsos mitos del nacionalismo vasco y catalán- y que al igual que en esas tierras ha sido reivindicado por los sectores más de extrema izquierda a partir de los años setenta del pasado siglo, pase por ser el día grande de Castilla y León. Este día no une, sino que separa, por mucho que se empeñen los políticos en vendernos una fiesta que año tras año manifiesta ser un absoluto fracaso, demostrado en el desinterés general que por esta fiesta sienten la mayoría de los castellano-leoneses. Sin duda, no hay mejor fecha para recordar nuestra Historia y sentirnos orgullosos de nuestra querida tierra que el 30 de mayo, día de San Fernando, rememorando así al más noble hijo de esta tierra, que unió a los Reinos de Castilla y de León bajo la misma corona para siempre, en el ya lejano año de 1230.
    ACT Fernando III el Santo


    A. C. T. Fernando III el Santo
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.

  2. #2
    Avatar de Rodrigo
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    Re: Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

    Está muy bien, pero Castilla la Vieja y León son dos regiones distintas que no tienen por que administrarse de manera conjunta. San Fernando no sólo unificó la región de Castilla la Vieja con la región de León, sino que unificó también Galicia, Asturias, Castilla la Nueva, Extremadura y Andalucía. Por esta razón, creo que San Fernando no debería ser el día de "Castilla y León" como Santiago no debería ser el día de Galicia, ya que son santos que contribuyeron a la grandeza de toda España y a los que todos los españoles de bien debemos honrar.
    Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)

  3. #3
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    Re: Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

    Antes de nada, no seré yo el que vaya a celebrar la derrota de unos patriotas en Villalar.Coincido con Rodrigo en que San Fernando no puede ser solo el día de Castilla (mutilada, sin La Rioja y la Montaña) y León, sino el de todos los antiguos territorios de la Corona (excepto Granada).Bajo San Fernando, Castilla y León estaban tan unidas como podían estarlo Galicia, Andalucía y Asturias.No hay que buscarle un remedo de fiesta nacional a Castilla y León porque Castilla y León, como ente unificado, nunca ha existido.
    Y ahora paso a hablar de Villalar.Bien, por lo que sé, los comuneros que se rebelaron en Castilla fueron patriotas que se dignaron a defender sus fueros frente a un rey que, nada más llegar, hizo gala de un nepotismo nunca antes visto por los castellanos.Los comuneros fueron idealizados por liberales y progres, pero no olvidemos que también el César Carlos lo fue, como un rey que trajo el progreso humanista, renacentista y europeísta de Erasmo de Rotterdam frente a una España rural, cerrada y medieval (oscurantista, como dicen ellos).Pero tampoco veo un problema en reivindicar a los comuneros y a Carlos V al mismo tiempo.¿No reivindicamos acaso a Viriato (aquel que hizo de Hispania un Vietnam para los romanos, mientras en una década habían conquistado las Galias y Britania) y a Trajano, Adriano o Teodosio a la vez? ¿No fue Hispania a la vez el Terror Romanorvm y la Espada de Roma? ¿No reivindicará un chileno a la vez a Lautaro y a Valdivia?
    Pues bueno, seguimos.Carlos V, que cuando llegó se comportó como todo un déspota (hay que reconocer que luego llegó a ser de nuestros mejores reyes) se pasó por el forro a su madre Juana (encerrada en el convento de Tordesillas) y a las peticiones de las Cortes: que aprendiese castellano, que cesase el nepotismo con respecto a los extranjeros y la salida de metales preciosos y caballos de Castilla y un trato más respetuoso a su madre la reina Juana.Pero Carlos V subió los impuestos para financiar su elección como Emperador, lo cual encendió los ánimos de los castellanos, a los que durante más de 10 años reprimió con una crueldad que bien que se ahorró para con Lutero y los protestantes (de hecho intentó dialogar con ellos).Tambien he leído que la rebelión comunera fue una revuelta nobiliaria, pero investigando más a fondo, he visto que los grandes nobles fueron los que apoyaron a Carlos V, viendo peligrar sus privilegios, frente a los comuneros, que eran en su mayoría hidalgos, pequeños nobles, campesinos, artesanos y gran parte del clero.
    En definitiva, según lo que sé, la Guerra de las Comunidades no fue un simple conflicto estamental, sino que fueron unos patriotas que se alzaron por Dios, la libertad del Reino y la de su pueblo.Pero también he de reconocer que fue la victoria de Carlos V la que, como decían Menéndez y Pelayo y Ramiro Ledesma, marcó el paso de la España medieval a la moderna, a aquella España imperial que se desparramó por medio mundo...Así que no veo problema en reivindicar a los comuneros (que no a la estupida fiesta comunista de Villalar) y al César Carlos, adalid de la unidad cristiana de Europa.

    Saludos
    Rodrigo, Hyeronimus y Ennego Ximenis dieron el Víctor.

  4. #4
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    Re: Manifiesto 23-Abril, Villalar no es nuestra fiesta

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    Cita Iniciado por ReynoDeGranada Ver mensaje
    Y ahora paso a hablar de Villalar.Bien, por lo que sé, los comuneros que se rebelaron en Castilla fueron patriotas que se dignaron a defender sus fueros frente a un rey que, nada más llegar, hizo gala de un nepotismo nunca antes visto por los castellanos.
    No solo defendieron sus fueros, sino concibieron, por medio de su representación institucional en la Santa Junta, un ambicioso programa político que Joseph Pérez analiza bien en su libro "La Revolución de las Comunidades Castellanas (1520-1521)". Iba más allá de exigirle a un monarca extranjero que no sacase capitales del reino, no diese oficios y beneficios a los flamencos, que no se vaya de Castilla a coronarse emperador etc. Era modificar la relación entre rey y reino. Hablo de eso en mi entrada: http://hispanismo.org/historia-y-antropologia/23273-las-comunidades-de-castilla-simple-revuelta-o-primera-revolucion-moderna.html

    Cita Iniciado por ReynoDeGranada Ver mensaje
    Carlos V subió los impuestos para financiar su elección como Emperador, lo cual encendió los ánimos de los castellanos, a los que durante más de 10 años reprimió con una crueldad que bien que se ahorró para con Lutero y los protestantes (de hecho intentó dialogar con ellos).
    Carlos jamás reprimió cruelmente a los comuneros: pocos procesos y aún menos ejecuciones. Joseph Pérez dice:

    "En conjunto, desde el 24 de abril de 1521 hasta el 16 de julio de 1522, fecha en que se produjo el regreso del emperador, la represión dirigida por el poder central no había hecho más que siete víctimas. Habría que añadir el nombre de Francisco Pardo, exceptuado de Zamora, que se suicidó en su celda, en junio de 15211, y sobre todo a los comuneros condenados por tribunales extraordinarios —como el doctor Zumel en Toledo— y por la justicia señorial"


    "Es indudable que la justicia real se mostró más indulgente, ante todo porque ofrecía a los acusados mayores garantías. Con excepción de Padilla, Bravo y Francisco Maldonado, todos los demás culpables pudieron presentar su defensa contando con la colaboración de un abogado. Por otra parte, la justicia real sólo procesó a los exceptuados de las grandes ciudades, quienes, como ya hemos visto, gozaban muchas veces de una protección con la que no podía contar la masa anónima sometida a la justicia señorial. Si se producía algún error, los acusados tenían la posibilidad de apelar y, además, desde la publicación de las listas de proscripción los virreyes concedieron varías amnistías suplementarias. Aparte de las condenas a muerte seguidas de ejecución a las que ya hemos hecho mención, sólo tenemos constancia de otras tres sentencias pronunciadas contra exceptuados durante este período. Una de ellas fue la del doctor Zúñiga, profesor de la Universidad de Salamanca, cuyos bienes fueron confiscados y su cátedra declarada vacante6. Las otras dos fueron las de Francisco de Ocampo, comunero de Zamora, el 23 de noviembre de 1521, y la de Juan Osorio, comendador de Dosbarrios, el 23 de junio de 1522; ambos fueron condenados a muerte. En todos los demás casos el proceso quedó en la etapa de instrucción del sumario"

    "La gravedad de estos delitos autorizaba al emperador a castigar con la máxima dureza a todos los individuos y colectividades culpables de haber provocado o apoyado la insurrección. Sin embargo, el soberano estaba dispuesto a mostrarse clemente. No olvidaba que muchas ciudades le habían permanecido leales y que aquellas que se habían declarado en rebeldía finalmente habían depuesto su actitud, colaborando además positivamente a la expulsión del ejército francés invasor de Navarra. Por todas estas razones renunciaba a castigar a todos los culpables y a tomar medidas contra las ciudades, suprimiendo sus privilegios y el derecho que recaía en algunas de ellas de estar representadas en las Cortes."


    "Quedaban, pues, por comparecer ante los tribunales las dos terceras partes de los proscritos. Muchos de ellos habían huido y serían juzgados por rebeldía. Los que fueron encarcelados o se entregaron voluntariamente a las autoridades con posterioridad al 1 de noviembre de 1522 se beneficiaron a menudo con circunstancias atenuantes. Los acusados, cuando eran juzgados personalmente, ya no eran condenados a muerte (más adelante examinaremos el caso particular del obispo de Zamora); los tribunales comenzaron incluso a pronunciar sentencias absolutorias y a reconocer la valides de las amnistías individuales concedidas por los virreyes con anterioridad al regreso de Carlos V. La represión fue haciéndose así menos dura. Un año después de la proclamación del Perdón, el emperador ofreció a los antiguos comuneros la posibilidad de reparar sus faltas a cambio de pagos de multas de composición más o menos elevadas, según los casos. Fueron muchos los rebeldes que aprovecharon esta oportunidad. En fin, las jurisdicciones especiales no mostraron tampoco gran severidad contra los eclesiásticos o los miembros de las Órdenes Militares comprometidos en la insurrección. El Perdón general inauguró, pues, el camino del apaciguamiento mucho más que el de la venganza"



    "De un total de 293 exceptuados, a quienes el Perdón de 1522 condenó a ser juzgados, únicamente 22 fueron ejecutados, 23 si contamos al obispo de Zamora, cuyo caso exige un estudio detallado. Veinte comuneros murieron en prisión antes de ser juzgados y cerca de 50 pudieron rehabilitarse mediante el pago de las multas de composición; absoluciones y amnistías sucesivas devolvieron gradualmente la libertad a cerca de 100 proscritos. Nos vemos obligados a dar cifras únicamente aproximativas, ya que las investigaciones no siempre permiten seguir la huella de cada uno de los exceptuados después de la promulgación del Perdón. (...) A grandes rasgos fueron unos 100 comuneros o quizá menos los que finalmente pagaron poco o mucho su participación en la rebelión, pese a que no siempre se trataba de los mayores responsables. Los demás consiguieron salvar su vida y muchas veces también una parte de sus bienes y casi siempre obtuvieron una libertad más o menos vigilada. Tratándose de una revolución que puso en cuestión los mismos fundamentos del Estado y amenazó con subvertir el orden social establecido, la represión no fue excesivamente dura, al menos al nivel individual"




    Recomiendo que leas el excelente libro de Joseph Pérez, que para descargarlo tenés que buscarlo en Scribd, copiar el link, pegarlo en esta pagina: https://simply-debrid.com/generate
    y después le das a "generar link" y ya está.

    Rebate esos tópicos populares sobre el tema y coincide con Maravall: acá no hay revuelta, acá hay revolución. Saludos.


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