Propaganda catalana contra el Francés en la Guerra de la Independencia (1)




Gravat de Bonaventura Planella Conxello (1772 – 1844) i Charles-Caius Renoux (1795 – 1846)



Durante la Guerra de la Independencia la labor propagandística contra el francés fue prodigiosa. Destacaron numerosos artistas catalanes de los que iremos dando cuenta. artistas quedaron forzosamente apartados de sus quehaceres al ser desterrados o encarcelados por el invasor, sea el
caso del barcelonés Francesc Fontanals i Rovirosa, deportado a Dijon, hecho prisionero de 1808 a 1814, o el ilerdense Bonaventura Corominas, desterrado en Auxerre.


Otros colaboraron como el francés como Bonaventura Planella i Conxello (1772-1844)19, quien durante la contienda se adaptó a las prerrogativas de la Junta de Comercio, asumiendo en 1813 el cargo de profesor de pintura de la Llotja, cuando ésta se había convertido en un reducto napoleónico gracias a la presencia de una nueva Junta apegada a los designios del rey José
Bonaparte y de Josep Flaugier que, como director de la Escuela, siguió las directrices
neoclásicas, siempre desde una posición ideológica afrancesada, convirtiéndose en un
importante retratista de la guerra.




Siendo ferviente discípulo de Flaugier, parte de la herencia pictórica de Bonaventura Planella presenta grandes analogías con la de su maestro francés. Sin embargo, paradójicamente, y coincidiendo con la muerte de Flaugier el mismo año 1813, Planella se alista a la división del general Francisco de Copons y Méndez-Navia -que acababa de tomar el mando de la Capitanía General de Cataluña, en sustitución de Luis de Lacy- como delineante del Estado Mayor. Esta nueva faceta no le valió para rectificar su deslealtad a Fernando VII, en parte motivada por su estrecha relación con Flaugier y la Junta afrancesada.



Monumento a Pou, Gallifa y Massana en Barcelona.



Por tanto, restablecida la normalidad en 1814, no fue readmitido en su cátedra de profesor de pintura en la Llotja, si no que tuvo que esperar hasta 1821. Aun así, contribuyó a elaborar importante material de signo antinapoleónico, no sabemos si para ganarse de nuevo la confianza de sus antiguos compañeros de la Llotja. Entre sus dibujos más importantes, encontramos una serie de seis láminas, grabadas al buril y al aguafuerte hacia 1815, por Miguel Gamborino, Vicent Capilla, Francesc Jordan, Vicent Peleguer, las cuales escenifican el llamado Proceso de la Ciudadela, que tuvo lugar en Barcelona entre el 2 y 3 de junio de 1809, siendo condenados a muerte por un tribunal militar francés Joaquím Pou, Joan Gallifa, Joan Massana, Salvador Aulet y Josep Navarro, siendo víctimas, poco más tarde, unos por el garrote y otros por la horca. El 27 de junio ejecutarían Ramon Mas, Julià Portet y Pedro Lastortras.


Los ocho citados, con la intervención de todos los estamentos sociales de Barcelona, organizaron el Complot de la Ascensión, intento de sedición contra el ejército y oficiales franceses aposentados en la ciudad condal. Las seis láminas escenifican el juicio militar, la última confesión de los condenados, el traslado al patíbulo, la subida al patíbulo, la ejecución y, por último, el entierro de estos ochos héroes de Barcelona.


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