Así se desprende del texto de una carta de Galileo que está almacenada en los Archivos raros de la Biblioteca Nacional de Florencia, cabinat. nº 9, carpeta nº 5, 33.

Los libros y artículos sobre Galileo recogen numerosos aspectos de su vida, pero casi ninguno cita este pasaje en el que Galileo reniega de corazón de la doctrina heliocentrista (así se desprende de la firmeza de sus palabras). La razón principal de la ausencia de este hecho en las obras biográficas sobre Galileo se debe a que este documento permaneció 3 siglos y medio oculto en los Archivos antes mencionados.

Hubo que esperar hasta la Edición Nacional autorizada de las Obras Completas de Galileo, llevada a cabo por Antonio Favaro entre los años 1890 y 1909, para que se incluyera este documento rescatado del Archivo de Florencia, y unirla así al resto de sus cartas. Sin embargo, esta carta de Galileo, curiosamente tiene algo que la distingue del resto y es que la firma “Galileo Galilei” ha sido intencionadamente raspada con el propósito de hacerla ilegible.

El 29 de Marzo de 1641 (esto es, pocos meses antes de su muerte), Galileo respondió a una carta que había recibido de su colega Francesco Rinuccini (fechada el 23 de ese mismo mes) en la que éste relataba entusiasmadamente el presunto hallazgo, por el astrónomo Giovanni Pieronni, del paralaje de una estrella, lo cual era considerado -erróneamente- como una prueba indiscutible del heliocentrismo (recordemos que oficialmente la primera vez que se constató el paralaje de una estrella fue en 1838 por Friedrich Bessel).

La carta de contestación de Galileo a Rinuccini fue manuscrita por Vinzencio Viviani, puesto que Galileo había perdido la visión de ambos ojos en 1641. El pasaje principal de la carta decía así:

“La falsedad del Sistema de Copérnico no debería ser cuestionada por nadie, y menos, por los Católicos, pues nosotros tenemos la indiscutible autoridad de la Sagrada Escritura, interpretada por los más eruditos teólogos, cuyo consenso nos da certeza en lo relativo a la inmovilidad de la Tierra. Las conjeturas utilizadas por Copérnico y sus seguidores manteniendo la tesis contraria están todas refutadas suficientemente por el argumento más sólido de la omnipotencia de Dios. Él es capaz de realizar por diferentes caminos, en realidad un número infinito de caminos, cosas que en nuestra opinión y observación, parecen ocurrir en un particular camino. Nosotros no deberíamos buscar cortar la mano de Dios e insistir atrevidamente en algo más allá de los límites de nuestra competencia.”