A mi me gusta, señor Avellaneda, ser verazmente correcto y antes de analizar cuestiones como si la de Cristo hablaba o no latín, me preguntaría sobre cosas más esenciales como es la de: Mt. 16, 13:20. E intentaría por lo menos buscar la verdad. Se lo digo simplemente pues ya tenemos bastante con la arqueología anticristiana que buscan cuestiones accidentales sin atender a lo esencial del mensaje de Cristo, intentando ser y mostrándose académicamente correctos.