El koiné era una forma de griego que servía de lengua franca por encima de los dialectos, y estaba my extendido no solo por Grecia, sino por Asia Menor y Palestina. Galilea, por ejemplo, estaba bastante helenizada, y aunque normalmente el pueblo hablara arameo no tenía nada de raro que San Pedro y otros sencillos pescadores como él tuvieran conocimientos de griego, aunque fuera imperfecto porque lo hubieran aprendido hablándolo con otras personas en vez de estudiándolo. Esto explica la abundancia de aramaísmos en el texto griego de los Evangelios, porque se expresaban en griego pero pensando en arameo. Y del mismo modo que unos sencillos pescadores del Mar de Galilea o unos campesinos o mercaderes de los alrededores podían aprender aunque no fuera muy bien el griego, al menos para defenderse, no veo que pudieran chapurrear también algo de latín por el contacto con tantos soldados romanos como había por allí. No estaban tan aislados.
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