Encontramos reunidas en un solo texto -‘Breviario sobre la HSPX’, (año1998)- las preguntas y respuestas principales sobre la naturaleza e historia de la Hermandad de San Pío X, las razones de su apostolado, la ilegalidad de las sanciones decretadas contra ella, y los puntos fundamentales de su combate doctrinal.
Contiene además el trabajo una serie de principios básicos extraídos del Magisterio de la Iglesia, con los cuales guiarnos con luz segura en las tinieblas de su crisis actual, así como una pequeña bibliografía con lecturas recomendadas para quien desee abundar en temas de tanta trascendencia. Este compendio reafirma nuestras convicciones para participárselas a los demás. En las batallas apostólicas no es lícito abstenerse.
-INTRODUCCIÓN
- PRINCIPIOS
- CUESTIONES
1. ¿Quién fue Mons. Lefebvre?
2. ¿Qué es la Hermandad de San Pío X?
3. ¿Fue suprimida legalmente la Hermandad de San Pío X?
4. ¿Fue Mons. Lefebvre suspendido a divinis?
5. ¿Por qué los católicos deben abstenerse de la Nueva Misa?
6. ¿Qué debe pensar un católico sobre el Concilio Vaticano II?
7. ¿Debemos seguir al Papa Juan Pablo II?
8. ¿Debemos aceptar el nuevo Código de Derecho Canónico?
9. ¿Tienen jurisdicción los sacerdotes tradicionalistas?
10. ¿Podemos asistir a una Misa “indultada”?
11. ¿Fue excomulgado Mons. Lefebvre por consagrar obispos?
12. ¿Es cismática la Hermandad de San Pío X?
13. ¿Qué debemos pensar de la Hermandad de San Pedro?
14. ¿Qué debemos pensar del Catecismo de la Iglesia Católica?
15. ¿Qué debemos pensar de los sedevacantistas?
- APÉNDICES
I. Declaración de Mons. Lefebvre (1974)
II. Lecturas recomendadas
- NOTAS
INTRODUCCIÓN
Muchos católicos se dan cuenta con mayor o menor claridad de que la Iglesia está atravesando un periodo de confusión, y se preguntan si existen algunas directrices simples que puedan guiarles a través de ella. Este folleto intenta presentar principios, en el mejor de los casos como solución, pero al menos de prudencia, que sirvan como tales directrices.
Tal vez no constituyan una respuesta completa; pero Dios Nuestro Señor no nos pide a nosotros que resolvamos lo que no le ha dado resolver a eminentes teólogos o a sus amigos escogidos; Él nos pide que salvemos nuestras almas, lo cual haremos, con su gracia, viviendo lo mejor que podamos como católicos, verdaderos hijos de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.
Al hablar de un periodo de confusión nos referíamos, por supuesto, a todo el “lavado de cara” de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. La Iglesia tiene un nuevo look: nuevos catecismos, nueva liturgia (en nuevas iglesias, alrededor de una mesa, con comunión en la mano, distribuida por ministros laicos auxiliados por “monaguillas”), nuevas Biblias, nuevo derecho canónico, compromiso con los no católicos, nuevas orientaciones (“justicia” mundial, “paz”, etc.), laicos ejerciendo funciones que eran propias de los sacerdotes, etc.
¿Qué fue de la bendición con el Santísimo Sacramento, de la confesión individual frecuente, del Via Crucis, de los ayunos y abstinencias, de las oraciones por las almas del purgatorio, de las devociones marianas, del hábito de los religiosos, etc.?
¿Qué es lo que no ha cambiado en la Iglesia Católica? ¿Se trata realmente de un “lavado de cara”, o bien de un “cambio radical”?
De esto último, responde directamente la Hermandad de San Pío X (y los términos “excomunión” y “cisma” se han resucitado para el caso): de darle la espalda a Dios y volverse hacia el mundo, hacia el hombre. El mundo ya no se convierte a la Iglesia; la “Iglesia” se ha convertido al mundo. ¿En qué se diferencian hoy los modernos católicos de los no católicos?
Para juzgar correctamente estas actitudes en la Iglesia, establezcamos en primer lugar algunos principios generales aceptados por todos los católicos (Principios) y luego podremos valorar mejor la reacción de la Hermandad de San Pío X ante esta crisis (Cuestiones).
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