Por qué ya no transmitimos «la misa por internet»
mayo 25, 2020
Luego de dos meses ininterrumpidos de transmitir la Santa Misa por internet, con tantos buenos frutos, hemos decidido, por el momento y hasta que todo vuelta a una relativa «normalidad», dejar de transmitir nuestras misas.
Las razones las encontrarán en el sermón que publicamos aquí abajo; como complemento, venga este sesudo artículo del Dr. Mario Caponnetto, enviado a nuestro sitio para su publicación.
Que no te la cuenten…P. Javier Olivera Ravasi, SE
Misa a distancia, ¿sobrevivirá a la pandemia?A partir de la decisión y las entendibles razones del P. Javier Olivera Ravasi, SE, de no continuar con la transmisión de sus misas por internet compartimos estas líneas pensando en que, a estas alturas, no son pocos los que se preguntan si muchas de las medidas extraordinarias adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la pandemia no permanecerán una vez pasada la peste y se volverán cuestiones ordinarias.
Por el Dr. Mario Caponnetto
Para Que no te la cuenten…
Preocupan, sobre todo, aquellas medidas que restringen gravemente la libertad y la privacidad de millones de seres humanos. Y estos temores no carecen de fundamento.
Pero tampoco son infundados los temores de muchos católicos respecto de qué pasará con nuestra participación en la Santa Misa en el mundo post pandemia, un mundo que algunos se encargan de configurar en términos bastante preocupantes por decir lo menos.
¿Se hará algo habitual y ordinario asistir a Misa por internet? ¿Se equipararán ambas formas de asistencia, la presencial y la virtual? No son estos, repetimos, temores carentes de fundamento.
Hace ya algunos años, el sacerdote jesuita Antonio Spadaro, Director de la otrora prestigiosa Revista Civiltá Cattolica, publicó un libro que tuvo suceso mundial. Su título, Ciberteología. Pensar el cristianismo en tiempos de la red (versión española, Herder, 2014). En esa obra aparece este novedoso concepto de “ciberteología” que, de acuerdo con el autor, consiste en una “comprensión de la fe, intellectus fidei, en tiempos de la red”, “una reflexión sobre la pensabilidad de la fe a la luz de la lógica dela red”. Y no es el único lugar.
Es curioso que alguien suponga que la fe pueda ser entendida o pensada a partir de un mero recurso técnico que, por importante que sea y lo es sin duda, no deja de ser algo instrumental, esto es, algo que afecta tan sólo la esfera de la racionalidad técnica. Ciertamente, el uso de la técnica plantea problemas de carácter moral y aún suscita la reflexión filosófica y teológica. Pero, en todo caso, antes que comprender la fe en tiempos de red lo que se impone es comprender estos tiempos de red a la luz de la fe; y para esto no hace falta inventar una nueva teología, la ciberteología: basta con la que ya conocemos.
Pero dejando estas consideraciones para mejor ocasión, nos interesa destacar ahora que según Spadaro, dado que la esfera digital no es un área separada sino un contexto que afecta a todas las áreas de la experiencia humana, su influencia se extiende ineludiblemente hasta la fe y la teología y hasta el modo mismo de asumir y vivir la fe: “cada vez más internet contribuye a construir la identidad religiosa de las personas”. De aquí a suponer que en un futuro la misma vida litúrgica y sacramental se torne virtual no hay sino un sequitur inevitable.
Se hace preciso, por tanto, insistir una y otra vez que las “misas virtuales” no son sino un recurso piadoso, un modo (y no el único) de cumplir el tercer mandamiento para aquellas personas que por fuerza mayor no puedan acudir presencialmente a misa. Insistir en que pasada la pandemia todo ha de volver, cuanto antes, a la “normalidad”. Y que va siendo hora de reabrir nuestros templos con cuantos recaudos sanitarios sean menester.
La Misa no es un espectáculo: es un acontecimiento del que no somos espectadores sino protagonistas. Es, además, el encuentro amoroso del alma con el Esposo Divino por lo que el alma, privada de ese encuentro, experimenta la dolencia del amor. Y ya lo dijo, admirablemente, San Juan de la Cruz: Mira que la dolencia de amor sólo se cura con la presencia y la figura.
Para Que no te la cuenten…
Dr. Mario Caponnetto
Por qué ya no transmitimos "la misa por internet"
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