Este motu proprio (hay que ver lo reñidos que con el latín están algunos "tradicionalistas") es patético.

En el menos malo de los casos, vamos a tener "misas tradicionales" con monaguillas, prédicas heréticas, "comuniones" en la mano, mujeres en pantalones y sin velo y hombres vestidos de gigoló.

¡Qué gusto!