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Tema: Capitalismo

  1. #1
    Avatar de Hyeronimus
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    16 ene, 07
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    Capitalismo

    Capitalismo

    JUAN MANUEL DE PRADA

    ¿Cuál es el alma del capitalismo? No es, como ingenuamente se cree, el mercado libre, la propiedad privada, ni la iniciativa individual: todo esto ya existía antes de que el capitalismo adquiriese credenciales como sistema económico; y en su evolución hacia un capitalismo internacional y financiero lo único que ha hecho ha sido erosionar tales pilares, hasta dejarlos inoperantes e irreconocibles. Lo que en verdad distingue al capitalismo, lo que define su esencia es la limitación de la responsabilidad del capitalista respecto de su capital, separando su persona individual de la personalidad jurídica de la empresa que dirige. La idea de limitación de la responsabilidad rompió con los conceptos tradicionales de propiedad y de sociedad, ligados indisolublemente a la responsabilidad personal de sus titulares, para propiciar la conversión de la propiedad en un ente con vida propia, una suerte de kéfir monstruoso e insaciable, que mientras crece reparte beneficios entre los titulares, pero que cuando se declara en quiebra deja a acreedores y trabajadores a dos velas, obligados a repartirse los exiguos despojos de la sociedad, mientras el capitalista disfruta a salvo de su patrimonio intacto. Esta idea de la limitación de la responsabilidad, en volandas de la burbuja especulativa propiciada por las bolsas de valores, es la que ha favorecido la concentración propietaria, la economía transnacional, la quiebra de bancos y la deuda externa desenfrenada; y todos estos males, en lugar de remediarlos en su origen, pretenden nuestros mandamases arreglarlos con parches que no hacen sino expoliar la maltrecha economía real. A esto se reducía aquel eslogan canallesco -"esto lo arreglamos entre todos"- popularizado hace algún tiempo por los amos del cotarro: los dividendos y los pelotazos nos los llevamos unos pocos; las pérdidas las pagamos "entre todos", porque nuestros patrimonios son intocables, gracias al principio de responsabilidad limitada.

    El otro día quebraba un periódico de progreso, y sus trabajadores hacían público un comunicado en el que reclamaban a la empresa editora que "sea fiel ahora a sus pretendidos principios progresistas". Pero sospecho que a los titulares de tal empresa editora, que contemplan la laceria de sus trabajadores con los patrimonios intactos, les ocurrirá lo mismo que le ocurrió a Bernard Shaw, en palabras de Chesterton: "Después de castigar durante años a gran número de personas por no ser progresistas, Shaw ha descubierto que es muy dudoso que pueda resultar progresista ningún ser humano existente. Al dudar que la humanidad pueda combinarse con el progreso, las más de las personas habrían elegido abandonar el progreso y quedarse con la humanidad. El señor Shaw, no contentándose con cualquier cosa, decide romper con la humanidad y opta por el progreso por su propio bien". Optar por el progreso por su propio bien y romper con la humanidad es lo que hace el capitalismo en la hora presente: lo hacen las empresas de progreso y lo hacen los bancos europeos, que según acaba de revelarnos el publicano Almunia, han recibido entre los años 2008 y 2010, 1,6 billones de euros en "rescates", como "inyección de liquidez" y para tapar sus "activos tóxicos". Dado que, en el caso de los bancos, el capitalismo refuerza todavía más el principio general de limitación de la responsabilidad que rige para cualquier empresa, podemos imaginarnos fácilmente de dónde sale ese pastizal. Cedamos nuevamente la voz a Chesterton: "Los Rothschild y los Rockefeller son partidarios de la propiedad; pero no desean la propiedad propia, sino la ajena". Que en esto se resume, al fin y a la postre, el alma del capitalismo.

    Capitalismo - abcdesevilla.es
    Última edición por Donoso; 27/02/2012 a las 21:55

  2. #2
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Capitalismo

    Lo complejo del tema del capitalismo es que todo el mundo nota sus efectos debastadores, pero la ambigüedad del propio término nos puede llevar a entender cosas dispares que dificulten llegar a la verdadera causa de aquéllos efectos.

    Los propios Papas, en sus Encíclicas, parecieran achacar el problema a un abuso del "capitalismo", no al mero uso del mismo.
    100. En primer lugar, está a los ojos de todos que la estructura de la economía ha sufrido una transformación profunda. Sabéis, venerables hermanos y amados hijos, que nuestro predecesor, de feliz recordación, se refirió especialmente en su encíclica a ese tipo de economía en que se procede poniendo unos el capital y otros el trabajo, cual lo definía él mismo sirviéndose de una frase feliz: "Ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital" (Rerum novarum, 52).101. León XIII puso todo su empeño en ajustar este tipo de economía a las normas del recto orden, de lo que se deduce que tal economía no es condenable por sí misma. Y realmente no es viciosa por naturaleza, sino que viola el recto orden sólo cuando el capital abusa de los obreros y de la clase proletaria con la finalidad y de tal forma que los negocios e incluso toda la economía se plieguen a su exclusiva voluntad y provecho, sin tener en cuanta para nada ni la dignidad humana de los trabajadores, ni el carácter social de la economía, ni aun siquiera la misma justicia social y bien común.
    Quadragessimo Anno
    25. La industrialización, tan necesaria para el crecimiento económico como para el progreso humano, es a un mismo tiempo signo y causa del desarrollo. El hombre, al aplicar tenazmente su inteligencia y su trabajo, paulatinamente arranca sus secretos a la naturaleza y utiliza mejor sus riquezas [las de la naturaleza]. Simultáneamente, mientras imprime nueva disciplina a sus costumbres, se siente atraído cada vez más por las nuevas investigaciones e inventos, acepta las variantes del riesgo calculado, se siente audaz para nuevas empresas, para iniciativas generosas y para intensificar su propia responsabilidad. 26. Con las nuevas condiciones creadas a la sociedad, en mala hora se ha estructurado un sistema en el que el provecho se consideraba como el motor esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema en la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto, sin límites y obligaciones sociales que le correspondieran. Este liberalismo sin freno conducía a la dictadura, denunciada justamente por Pío XI como generadora del imperialismo internacional del dinero[27]. Nunca se condenarán bastante semejantes abusos, recordando una vez más solemnemente que la economía se halla al servicio del hombre[28]. Mas si es verdad que cierto capitalismo ha sido la fuente de tantos sufrimientos, de tantas injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos aún perduran, injusto sería el atribuir a la industrialización misma males que son más bien debidos al nefasto sistema que la acompañaba. Más bien ha de reconocerse, por razón de justicia, que tanto la organización del trabajo como la misma industrialización han contribuido en forma insustituible a la obra toda del desarrollo.
    Populorum Progressio
    De todas formas, para unificar el lenguaje y así poder entendernos, usaremos el término capitalismo como comúnmente se entiende, esto es, en su acepción negativa.

    Ahora bien, como decía Pablo VI en la Encíclica antes citada, el cáncer hay que encontrarlo en aquél sistema que acompaña al proceso de producción y distribución propios de la economía. El propio Papa no especifica de qué sistema se trata, pero éste no puede ser otro que el sistema financiero, causa última de las famosas contradicciones del sistema capitalista, que denunciara Marx. Sin embargo, si bien podemos seguir al autor de Das Kapital en su diagnóstico de los síntomas (diagnóstico que sorprendetemente rechazan todas las escuelas ortodoxas de Economía Política delante de los hechos) nos tenemos que separar de él en cuanto a la causa de los mismos.

    Marx dice
    La superficialidad de la economía política se pone de manifiesto, entre otras cosas, en el hecho de que convierte a la expansión y contracción del crédito, mero síntoma de los períodos alternos del ciclo industrial, en causa de éstos. Así como los cuerpos celestes, una vez arrojados a un movimiento determinado, lo repiten siempre, la producción social hace otro tanto no bien es lanzada a ese movimiento de expansión y contracción alternadas. Los efectos, a su vez, se convierten en causas, y las alternativas de todo el proceso, que reproduce siempre sus propias condiciones, adoptan la forma de la periodicidad ll. Una vez consolidada esta forma, hasta la economía política comprende que producir una población excedentaria relativa, esto es, excedentaria [789] respecto a la necesidad media de valorización del capital, es una condición vital de la industria moderna
    Das Kapital
    La realidad es todo lo contrario a lo afirmado arriba por Marx. La verdad es que es precisamente el crédito (y su manejo de expansión o contracción) los que producen los períodos de boom o depresión de la economia real, y no viceversa.

  3. #3
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    Re: Capitalismo

    Aclarado un poco el panorama por la introduccion del mensaje anterior, entro en materia.

    El problema económico surge por un mal manejo de la política financiera. Esto parecerá una perogrullada, pero quisiera recalcarlo porque generalmente en el debate suele aparecer mucho la cuestiones de tipo moral (normalmente relacionado con el término codicia). Lo que quiero decir es que el problema es de naturaleza técnica o matemática, es un problema simple de contabilidad, tan sencillo como eso. Es un problema, por tanto, que no escapa a una posible solución política, inmediata y sin revolución económica de ningún tipo o cosa que se le parezca.

    No se trata de un problema administrativo, de mejor o peor manejo de los factores de producción o de las empresas. No se trata de si hay que nacionalizar o no nacionalizar. Es un problema, repito, estrictamente técnico-contable.

    Este problema consiste en no reconocer la existencia de un beneficio en la contabilidad nacional, beneficio que no queda registrado en un ninguno de los resultados de la contabilidad nacional que se dan públicamente. Los principales datos oficiales que se publican son los del Banco de España. Y de éstos el principal es el famoso del PBI (Producto Interior Bruto).

    Pues bien, siguiendo los parámetros de la escuela ortodoxa, en los datos de la contabilidad nacional se establece una paridad absoluta entre la producción y el consumo. LA REALIDAD ES COMPLETAMENTE OTRA. Lo que en términos financieros se traduciría en un supuesto uso completo de la capacidad productiva del país y una correlativa satisfacción de la demanda psicológica de consumidores y usuarios del mismo sin beneficio ni pérdida ninguna, términos que no se dan en la realidad; pero que, siguiendo la famosa correlación teórica de las escuelas ortodoxas de Gasto= Producción = Renta, quedan sorprendentemente así reflejados en la contabilidad del Banco de España. Dicho con otras palabras, para el Banco de España pareciera que sólo fuera producción (y, en definitiva, activo del país) aquello que efectivamente ha sido objeto de transacción financiera, sin que se haya registrado en la contabilidad nacional ningún beneficio o pérdida, en términos reales.

    Evidentemente, si no se registra ninguno beneficio en términos reales (que es lo que realmente ocurre), tampoco se traducirá este beneficio real en términos finacieros, esto es, en forma de dividendo a favor de toda la población del país.

  4. #4
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    Re: Capitalismo

    El principal escollo que uno se encuentra en la mayoría de los manuales de Economía que siguen la pauta ortodoxa, es la de no reconocer el fallo inherente que se produce en el sistema financiero, que hace que no refleje fielmente la realidad económica del área en que áquel opera. O cuando lo reconocen, hacen caso omiso del simple ajuste macroeconómico cuya aplicación resolvería el problema, pues no reconocen el beneficio arriba mencionado o simplemente señalan que ya se reajustará por sí sólo el sistema (ciertamente, pero a un precio social muy alto e innecesario de sufrir).

    Pongamos el caso del economista Lloyd Reynolds, en su libro Introducción a la economía.

    Todo el mundo está de acuerdo en que el nivel de la demanda afecta el nivel de la producción y que la demanda repercute en el gasto. La mayor parte de las discusiones respecto a la prosperidad y la depresión toman el gasto como punto de partida. Consideremos la siguiente “explicación de sentido común” de la depresión: “¿Por qué van mal los negocios? Porque no se gasta bastante dinero. ¿Por qué no se gasta bastante dinero? Porque la gente gana poco. ¿Por qué gana poco la gente? Porque los negocios van mal”. Este razonamiento en círculo vicioso no explica nada. Sin embargo, se repite sin cesar en las discusiones corrientes.
    Bien. El problema es de falta de suficiente demanda. Pero hay que distinguir entre demanda psicológica y demanda efectiva. Lo importante es la existencia de demanda efectiva, es decir, demanda que está respaldada con dinero.

    Es una ardua tarea la de explicar los grandes movimientos, a modo de mareas, que presiden la economía. Es, sin embargo, una tarea de capital importancia. Cada cierto tiempo, la economía experimenta una fase de depresión. El desempleo aumenta y se oyen gritos de alarma. Se ofrecen muchos remedios para frenar la depresión y para volver al progreso de la economía. De tales proposiciones, ¿cuáles son útiles, cuáles son eficaces y cuáles pueden ser francamente perjudiciales? No es posible juzgar sin comprender por qué la producción y el empleo ascienden o descienden.
    Como ya dijimos arriba, es el sistema financiero, a través del crédito, el que provoca los ciclos de auge y depresión, no viceversa.

    Otro problema práctico: durante los últimos 10 años, la economía norteamericana ha operado muy por debajo de su capacidad incluso en años de gran prosperidad. El desempleo ha permanecido continuamente más alto de lo que la mayoría de las personas consideran aceptable, y va aumentando lenta y gradualmente según pasa el tiempo. La proporción de aumento anual del PNB de los EEUU ha permanecido por debajo de la de la mayoría de los demás países industriales. ¿Por qué esta indolencia de la economía ¿ ¿Qué etapas deben cubrirse para acercarse al nivel de capacidad plena? Estos problemas se han convertido en un asunto de interés público y debate político.
    La causa de que una comunidad opere por debajo de su capacidad es exactamente la misma que provoca que se almacenen grandes cantidades de productos sin vender: por falta de financiación del consumo, es decir, por falta de demanda efectiva, pues la demanda es el motor que mueve la economía.

    Hasta 1930, la mayoría de los economistas mantenían la tesis de que una economía capitalista tiende naturalmente a operar a plena capacidad. Una depresión es solamente un trastorno pasajero que no requiere una acción correctiva por parte del Gobierno. Si se dejara a las fuerzas económicas que actuaran por sí mismas, se compensaría automáticamente la depresión y se volvería a la prosperidad. Este punto de vista quedó desacreditado durante la gran depresión. En 1940, después de 11 años durante los cuales la economía operó por debajo de su capacidad, el 15%, aproximadamente, de la mano de obra norteamericana estaba aún sin empleo. Este hecho no parece probar la teoría de la auto-compensación económica. Once años es un plazo demasiado largo para esperar que actúen las fuerzas económicas. Finalmente, la operación económica a plena capacidad fue restaurada por la Segunda Guerra Mundial y no por una recuperación natural.
    Lo que se calla el señor Reynolds es la causa de ese sorprendente cambio en la economía. Resulta que todo el dinero que no había para la producción en época de paz durante la depresión, aparece de la noche a la mañana para la producción de una economía de guerra. Dicho con otras palabras, la falta de dinero durante la depresión era artificialmente provocada o consentida.

    Al margen del punto de vista ortodoxo ha habido siempre economistas heréticos, como JOHN HOBSON, WILLIAM T. FOSTER, WADDILL CATCHINGS, y el mayor DOUGLAS, fundador del movimiento del “Crédito Social”. Estos hombres mantenían que existe un defecto congénito en la economía que la impide operar a un nivel estable. Sostienen que la economía produce un flujo, en constante aumento, de bienes, pero no proporciona poder de adquisición suficiente para retirar esos bienes del mercado. Por tanto, se reduce cada poco tiempo una disminución del poder adquisitivo. Los bienes se apilan en los almacenes, las compañías de negocios reducen la producción y los trabajadores quedan cesantes.
    ¿Punto de vista ortodoxo? En efecto, aunque no se lo crean, en Economía existen doctrina ortodoxa y herejías. Estos herejes que cita Reynolds, no sólo describían un dato de hecho que cualquier economista podía observar, sino que se preocuparon de buscarle una explicación y una solución a ese problema principal que ha estado trayendo de cabeza a todos los economistas desde los inicios de la era industrial hace 250 años.

    En esta forma escueta, este argumento es indudablemente incorrecto. Pensemos en la lógica de la contabilidad de la renta nacional. Las 2 columnas de la cuenta siempre están equilibradas. Por cada dólar de bienes colocado en el mercado existe un dólar de riqueza creada que alguien recibe y que está disponible para su gasto. No existe una fuga de renta implícita al sistema que signifique una disminución inevitable del poder adquisitivo. Indudablemente, la renta pude ir a familias o empresas que prefieran no gastarla. Pero ese es otro asunto que depende de las decisiones humanas, y las decisiones humanas pueden modificarse.
    Reynolds aquí comete el error de simplemente no querer ver la realida. Cae en la misma falacia que utilizan los organismos oficiales del Estado a la hora de contabilizar el PIB (como dijimos más arriba que hacía el Banco de España con la contabilidad nacional). Es la falacia de la Ley de Say, que señala que toda producción automáticamente crea su propia demanda. Esta teoría, repetimos una vez más, la desmiente la realidad, en la que los productores de bienes y servicios no realizan toda su producción (aún incluso operando a una capacidad muy por debajo de la que podrían desarrollar).

    Descartemos, por tanto, ambos puntos de vista anticuados: el punto de vista según el cual la economía tiende naturalmente a la operación a plena capacidad, y el punto de visa según el cual ha de sufrir frecuentes depresiones a causa de un defecto congénito. En una determinada economía, en un momento determinado, existen fuerzas que actúan en el sentido de determinar un nivel de equilibrio en la producción y en el empleo. Pero este equilibrio no tiene necesariamente que encontrarse al nivel de la operación a capacidad plena. Puede darse la feliz coincidencia de que ocurra así, pero también puede estar a un nivel superior o inferior.
    El "desequilibrio", como lo llama Reynolds, podría solucionarse si se aplicara el ajuste macroeconómico a favor de la demanda antes mencionado. Este ajuste está justificado por el beneficio que arroja la contabilidad nacional que mencionamos, y no produciría inflación pues parte de ese beneficio se monetizaría en favor de dividendo a favor de la población, y parte se usaría para compensar una rebaja general de precios (como un IVA, pero al revés).

  5. #5
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    Re: Capitalismo

    Voy a transcribir el testimonio que realizó ante el Comité MacMillan uno de los herejes a los que Reynolds hacía referencia más arriba: el Mayor Douglas.

    Creo que es interesante porque este Comité se formó para el estudio de las causas de la depresión inmediatamente posterior al derrumbe de la Bolsa de Nueva York. Cualquier parecido con la actualidad no es pura coincidencia pues las causas artificiales que produjeron la depresión entonces son, en esencia, las mismas que las de ahora (en puridad, el defecto financiero inherente del que habláramos más arriba iba inescindiblemente unido al proceso de industrialización que se ha venido desarrollando desde mediados del XVIII; pero, como también dijimos, la no solución del mismo y la tolerancia de sus debastadores efectos son consentidos voluntariamente -por eso hablo de causa artificial, pues ésos son efectos perfectamente evitables y de fácil solución inmediata).

    El testimonio es del 1 de Mayo de 1930.

    Testimonio de C.H.Douglas ante el Comité Macmillan. 1 de Mayo de 1930

    Declaración y testimonio ofrecido por el Mayor Douglas

    Resumen

    1. Que la causa primera de la depresión industrial y consecuente malestar es financiera. Se debe a una falta de poder de compra, no a una falta de potencia o voluntad para producir. Esto es, no es en general administrativa, ni se debe a la relación técnica entre patronos y empleados, sino que se debe a las relaciones monetarias que están gobernadas primariamente por el sistema financiero, y secundariamente por la política financiera. Tales “remedios” como “racionalización” o “nacionalización” no tocan el problema fundamental.

    2. Que mientras la política seguida en relación a la emisión de crédito probablemente controla el nivel general de producción, y puede ser la causa principal de la diferencia de nivel de prosperidad económica entre una nación y otra, el defecto fundamental del sistema financiero, tal como opera, es matemático no político. El sistema financiero existente no refleja correctamente los hechos económicos, como debería, y es al mismo tiempo engañoso y restrictivo.

    3. Cualquier remedio efectivo debe atravesar el derecho del sistema bancario a la propiedad del crédito financiero extendido a la industria, un derecho que se deduce por el hecho de que al presente el dinero, constituyendo por lo general nuevo poder adquisitivo, es prestado a los clientes de los bancos, no dado.

    Sección 1

    4. Puede ser de ayuda definir las frases usadas en la precedente proposición.

    (i) Depresión industrial.- La depresión industrial puede ser caracterizada como una carencia de órdenes suficientes como para mantener a la planta y al personal empleados, junto con una acompañada rebaja del nivel de precios en relación con el coste de producción, de manera tal que el manufacturero deja de hacer beneficio y el volumen de salarios de la clase salarial tiende a bajar. El fenómeno es acumulativo y no tiene relación ninguna ni con la capacidad productiva ni con la demanda psicológica. Los efectos materiales son bancarrotas, el desmantelamiento de la planta, y los efectos psicológicos son el malestar industrial y político y la destrucción de la moral social.

    (ii) Poder de compra.- El poder de compra consiste en la capacidad para ofrecer lo que el vendedor requiere a cambio de sus bienes, esto es, dinero.

    (iii) Finanza.- La finanza en su relación con la industria puede ser definida como la provisión del incentivo monetario para el suministro de bienes y servicios. Es obviamente lo mismo que el poder de compra. Nos proponemos probar que con pequeñas excepciones sin importancia, el poder de compra se origina y descansa en el sistema bancario.

    (iv) Sistema financiero.- Éste puede ser considerado como teniendo tres partes, el sistema de emisión de crédito, el sistema de precios y el sistema de impuestos.

    (a) El sistema de emisión de crédito puede ser considerado como predominantemente constituido por dos factores, préstamos bancarios, y el descuento de de letras. Puesto que el resultado de ambos es el aumentar los activos y obligaciones de las cuentas de un banco, ellos pueden ser tratados a los propósitos de esta investigación como similares.

    (b) El sistema de precios se fundamenta por lo general en 2 proposiciones. Primero, que todos los costes de la producción deben entrar en los precios. El coste, por tanto, forma el límite mínimo de los precios. Segundo, que el precio de un artículo es aquél que llegue a alcanzar, esto es, el límite máximo de los precios está gobernado por la capacidad y disponibilidad del adquirente para comprar. Debería notarse que mientras que no hay un límite máximo para los precios, los negocios no pueden bajo las presentes circunstancias ser llevados adelante con precios por debajo del coste. Cualquier intento de hacer esto consiste, en esencia, en la provisión de un subsidio crediticio por el vendedor en ayuda de una reducción de precios por debajo del coste.

    (c) El sistema impositivo es preferiblemente considerado en conjunción con el método alternativo de proveer dinero para el gasto público, el cual es por medio de préstamos. El incentivo para suscribir un préstamo consiste en el interés pagado sobre él, y en los términos variantes de redención. Los impuestos pueden ser propiamente considerados como un “préstamo” recurrente no devolutivo, una parte de cuyas ganancias son usadas para pagar el incentivo ofrecido a un préstamo voluntario. Es de importancia notar que mientras los efectos físicos de gastar dinero recaudado por exacción son exactamente los mismos que los de gastar dinero por préstamo, en el segundo caso un activo financiero es creado, mientras que en el caso de la exacción ningún activo financiero es creado. Un resultado de esto es que, por ejemplo, en Gran Bretaña (N.T. Ni en Las Españas tampoco) no hay nada correspondiente a una cuenta de capital, siendo su puesto ocupado por la Deuda Nacional.

    (v) Política financiera.- La política financiera pude ser definida como un esfuerzo por variar dentro de los límites de las definiciones precedentes, el volumen de emisión de crédito, y como consecuencia del segundo límite, del sistema de precios, del nivel de precios. Debería notarse que mientras que los precios pueden ser reducidos por la política financiera hasta el coste de producción, la política financiera no afecta directamente el coste de producción salvo produciendo condiciones que puedan incentivar a los trabajadores a aceptar salarios más bajos y por la imposición de impuestos que vayan a los costes. El resultado, sin embargo, de la política financiera dirigida a rebajar los precios dentro del sistema financiero existente es el desincentivar la producción y, causando un aumento relativo en los gastos generales de la empresa y un volumen menor de producción, puede en realidad causar una subida del límite mínimo de los precios.

  6. #6
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    Re: Capitalismo

    Continuamos con el testimonio

    Argumento.- Sección 1

    5. Para poder distinguir la condición artificial conocida como “depresión industrial” de los hechos físicos subyacentes, es quizá deseable inspeccionar la posición física de la industria. Se admitirá que el objetivo ostensible de la industria es la producción para el uso de bienes y servicios hasta la extensión que se considere posible por el progreso de las artes industriales. Los factores físicos en la consecución de ese objetivo consisten en las comúnmente llamadas materias primas, que pueden ser razonablemente definidas como materiales en estado en estado en el cual son encontrados en la naturaleza, la aplicación a estas materias primas de un proceso que implica, en un amplio sentido, herramientas, y, en tercer lugar, el gasto de energía. La característica distintiva de los siglos XIX y XX es el rápido avance del proceso unido al rendimiento disponible de grandes cantidades de energía, que pueden ser consideradas como derivadas del sol, a través de los varios agentes del carbón, petróleo, vapor, etc. Parece ser razonablemente cierto decir que para un proceso dado el nivel de producción es proporcionado al nivel de uso de la energía, y en gran extensión es indiferente si esta energía es muscular o es aplicada por máquinas. Los efectos físicos de estos factores por tanto han sido los de incrementar el nivel de la producción de un artículo dado por unidad humana de trabajo.
    Por ejemplo, el nivel de producción de barras de hierro es tres veces mayor por hombre empleado a como era en 1914. Un trabajador usando máquinas automáticas puede hacer 4000 botellas de cristal en el mismo tiempo en el que podía haber hecho 100 a mano 25 años antes. En 1919 el índice de producción fabril (tomando 1914 como 100) era 147 y el índice de empleo en las fábricas era 129. Para 1927 la producción había aumentado a 170, pero el empleo había bajado a 115. En 1928 los granjeros americanos estaban utilizando 45000 máquinas cosechadoras y trilladoras, y con ellas habían desplazado a 130000 manos granjeras. En automóviles, la producción por hombre se ha incrementado hasta un 310%, un incremento del 210%.

    6. Probablemente se admitirá que la potencia y voluntad para producir están suficientemente probados en las anteriores consideraciones. No podría sostenerse seriamente que la voluntad psicológica de comprar no existe, y parece más allá de toda disputa, por tanto, que la razón de que no tenga lugar el uso de toda la potencia de capacidad para producir del sistema industrial, es porque hay una falta de dinero necesario para pagar los precios demandados. En una sección posterior nos proponemos probar que bajo el sistema financiero existente el público general no puede en ningún momento adquirir por compara toda la producción, pero mientras esto es así, y la proporción de un volumen dado de producción que el público puede comprar está probablemente fijado por el sistema, el volumen total de la producción está casi ciertamente gobernado por la política financiera.

    7. Para poder fijar la responsabilidad por esta política es, quizá, sólo necesario citar un reciente discurso de Mr. Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra, tal como aparece en el “Times” del 21 de Marzo de 1930. Un orador anterior, Mr. Hargraves había dicho, “Ellos sostenían la hegemonía en la finanza, en lo que a esta nación concierne, y él pensó que podía decir, considerando la forma en que ellos eran considerados en las naciones extranjeras, que ellos también sostenían la hegemonía del mundo”. Mr. Montagu Norman comentó, “Él tenía mucho gusto de advertir lo que Mr. Hargraves había dicho sobre la hegemonía en un lugar y en otro. Él creía que ere ampliamente cierto, en lo que a Ultramar se refiere, y si ello era cierto, era ampliamente el resultado del trabajo que el Banco había dedicado, primero de todo a la estabilización de Europa, y en segundo lugar a las relaciones entre los bancos centrales, que fue originariamente promovida en Génova” (N.T. Se refiere a la Conferencia de Génova de 1922, en la que, entre otros asuntos, se pusieron las bases para la posterior creación en la Conferencia de La Haya de 1930 del Banco de Pagos Internacionales, más conocido como el Banco Central de los bancos centrales, todavía hoy en día en pleno funcionamiento). En esta conexión es de una importancia práctica, en relación de las dificultades de obtener un cambio en el sistema financiero mismo, notar que los portavoces de la finanza ortodoxa parecen asumir la posición de árbitros y protagonistas de la moral, tanto individual como internacional.

    8. Alguna indicación del efecto práctico de la admitida hegemonía de la Finanza y su interpretación de sus funciones puede conseguirse mediante una consideración de los resultados de algunas de sus actividades en el período de la posguerra, y pueden ser de ayuda. Antes de su subyugación por el Comité Financiero de la Liga de las Naciones, la siguiente descripción de los asuntos en Austria, tomado de “Después de la Guerra” del Coronel Repington, es paradigmática.
    “Estoy muy impresionado de estudiar los papeles de Austria. Ellos parecen separados e indiferentes respecto a los asuntos extranjeros, pero están repletos a todos los niveles de todo tipo de nuevas y extensas industrias floreciendo, y conté 23 páginas de anuncios comerciales en el dominical “Neue Freie Presse”. Leo y escucho de todo tipo de antiguas industrias extendiéndose y de algunas nuevas abiertas. Nueva maquinaria es empleada, y en las granjas las existencias están siendo compradas y los edificios de las granjas mejorados por los ricos campesinos que prosperaron en la guerra. Desde la Alta y la Baja Austria, Styria y el Tirol es en todos la misma historia de nuevos desarrollos, y lo que realmente está en marcha es un esfuerzo por hacer la nueva Austria menos dependientes de sus vecinos, y menos forzado de comprar afuera en mercados hechos terriblemente caros por el cambio. Encuentro que dos terceras partes del déficit austriaco es debido a los subsidios de alimentos, principalmente pan. Una rebanada de 1260 gramos es ahora vendida por 9 coronas, pero cuesta 60 coronas al Estado. Incluso a un Rotschild se le paga, por tanto, 51 coronas por el Estado por cada rebanada que coma”.
    Después de la “estabilización” financiera de Austria, el corresponsal del “Observer”, escribiendo el 15 de Febrero de 1925, declara “Es lamentable que la nueva ola de depresión haya barrido Viena, hasta el extremo de causar 149 casos de suicidio durante el pasado mes”.
    El “New Republic” de Nueva York en su número del 3 de Diciembre de 1924, declara: “La Liga de las Naciones en su última reunión impuso severas restricciones (financieras) sobre el Gobierno austriaco. Estas circunstancias han hecho que las condiciones de vida empeoren más que en cualquier otro tiempo desde el colapso tras el Armisticio” (N.T. Como dijimos, cualquier parecido con la situación actual en Las Españas no es mera coincidencia. Cámbiese la Liga de las Naciones por la Troika –Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea- y la situación es idéntica, con el beneplácito del gobierno de ocupación actual, sucesor de los anteriores gobiernos juancarlistas revolucionarios. Huelga decir que la misma situación se dio con los sucesivos Planes de Estabilización (1959-1963) y de Desarrollo (1964-1967, 1968-1971 y 1972-1975) a los que fueron sometidas Las Españas bajos las órdenes del FMI, del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento –más conocido como Banco Mundial-y de la Organización Europea para la Cooperación Económica, una vez que Franco decidió integrar al pueblo español en estos Organismos Internacionales en 1958 –previamente ya nos había integrado desde 1950 en otras Organizaciones igualmente contrarias a los intereses cristianos de los españoles y de la comunidad internacional (OMS, UNESCO, ONU, etc...). Ni siquiera los sucesivos gobiernos revolucionarios -encabezados por los respectivos intrusos monárquicos que los capitaneaban- desde 1833 hasta la Cruzada de 1936 habían llegado a tal grado de abyección sumisa y pérdida de la potestad política-económica-financiera en beneficio de las Organizaciones Mundialistas anticristianas antes referidas. Aunque, mejor dicho, también podríamos hablar de una misma abyección, pues la misma sumisión a poderes extranjeros que aquellos gobiernos revolucionarios anteriores a la Cruzada establecieron de hecho, fue consagrada legalmente de derecho por los gobiernos revolucionarios franquistas-juancarlistas posteriores a la Cruzada).

    9. Por otro lado en Francia, que era físicamente la que más severamente sufrió por la guerra, no hay desempleo, y no ha habido ningún serio intento de deflación.
    Si tenemos que juzgar por tales libros como el de Monsieur Chastenet, “The Bankers Republic”, la finanza francesa está libre de un excesivo purismo y de cualquier presunción de liderazgo moral. A pesar de esto, sin embargo, la situación industrial es, hay que reconocerlo, mejor en Francia que este país, y lo que es quizá igualmente importante, la planta de Francia se ha modernizado en una mayor extensión de lo que ha sido posible en Inglaterra en estos tiempos de restricción.

    10. Las curvas marcadas “Exhibición A” adjunta a esta sección, indican el efecto empresarial y psicológico en Gran Bretaña de la política que se ha seguido. Durante el período cubierto por la curva, en que las bancarrotas han subido de 900 por año hasta cerca de 7000 por año, y los suicidios se han incrementado por todo el Reino en un 67% por año, y en Escocia en un 100%, cada gran banco en Gran Bretaña ha mantenido o incrementado su dividendo, ha expandido enormemente sus oficinas, y ha colocado grandes sumas en sus reservas visibles, y creado unas todavía más grandes reservas invisibles, y esto a pesar de las enormes pérdidas que alegan haber tenido respecto a los préstamos a las industrias (N.T. Si se hace un estudio similar con los grandes bancos comerciales y de inversión indígenas –es decir, con la matriz domiciliada legalmente en territorio español, pues me niego a denominarlos bancos españoles- y extranjeros que operan en Las Españas, se observará la misma situación descrita por Douglas para los bancos de su país de su tiempo).
    [Ver gráfico en la página 5 de este enlace]
    Durante el mismo periodo de tiempo la mayor proporción de los mayores negocios industriales han pasado de la posesión de aquéllos que originariamente las iniciaron y financiaron al control de los bancos y entidades hipotecarias (N.T. Véase nota anterior y aplíquese el mismo razonamiento a la situación actual).
    Parecería un comentario de alguna forma remarcable en esta situación que el portavoz del Banco de Inglaterra, lejos de expresar cualquier disculpa, parece considerar los resultados obtenidos como siendo propios de un asunto por el que pudiera autofelicitarse.
    Considerando la política seguida por esa institución y su obvia subordinación a la Reserva Federal de los EEUU, es difícil evitar la conclusión de que se ha puesto bajo el control de influencias definitivamente hostiles a la continuada influencia de Gran Bretaña y (posiblemente bajo la cobertura de esquemas paranoicos para una reorganización mundial sobre base financiera) ha sido un agente principal en la desmoralización industrial y desilusión social que son ahora generales (N.T. Douglas se deja llevar por el nacionalismo con eso de “la continuada influencia de Gran Bretaña”, como si esta influencia (nacida del desmantelamiento provisional de Las Españas –Dios quiera que termine pronto esta situación meramente temporal- y del triunfo orgánico de la Revolución en la Francia nominalmente cristiana -cuyos Reyes ya le habían preparado bien el terreno desde Felipe El Hermoso- en el primer tercio del XIX, gracias a la Internacional Masónica, subsidiaria de la Internacional Financiera Judía, que accidentalmente quiso tener su sede principal en Londres hasta la I Guerra Mundial, en que decidió trasladarse a Nueva York para desde allí pretender dirigir la política internacional) hubiera sido beneficiosa para la comunidad internacional. De todas formas el propio Douglas se ve obligado, honradamente, a reconocer en otros escritos suyos el carácter artificial en su origen y nocivo en sus efectos de esta influencia de la Inglaterra revolucionaria anticivilizadora, actualmente ejercida por su retoño, el Estado artificial de los EEUU).

  7. #7
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    Re: Capitalismo

    Continuamos

    Argumento.- Sección II

    11. En la Sección I se ha sugerido que un estado de depresión industrial, que puede ser considerado como sinónimo de una condición de reducción de la producción, surge primariamente de causas financieras y no de causas físicas o psicológicas, y específicamente de una falta de demanda efectiva, esto es, de la dificultad de obtener órdenes respaldadas por el poder de pagar en dinero. Si esto se admite, es incontestable que cualquiera medidas que incrementen la cantidad de dinero disponible para respaldar órdenes aumentará el nivel de producción, y contrariamente, cualquiera medidas que rebajen la cantidad de dinero disponible para respaldar órdenes reducirá el nivel de la producción. Es quizá innecesario delante de este Comité pasar sobre el terreno que ya ha sido tan hábilmente cubierto por uno de sus miembros, el Respetable y Honorable R. McKenna, respecto a que la causa principal del aumento o rebaja en la cantidad de dinero disponible en cualquier momento pude ser encontrada en la política bancaria, y principalmente en la política del Banco Central (N.T. Esto es igual actualmente en Las Españas, sometidas a las imposiciones del sistema bancario centrado en el Banco Central Europeo). El argumento de Mr. McKenna puede ser resumido en la declaración de que “cada préstamo bancario crea un depósito y el repago de cada préstamo bancario destruye un depósito”. Puesto que, muy sorprendentemente, existen ciertos economistas ortodoxos que no están preparados para admitir esta declaración, adjunto una simple prueba matemática que pienso que pondrá el asunto fuera de toda discusión.

    Consideremos Depósitos = D
    “ Préstamos = L
    “ Cash a mano = C
    “ Capital = K

    Entonces El Activo = L + C
    El Pasivo = D + K

    De manera tal que L + C = D + K
    Diferenciando con respecto al tiempo tenemos:
    dL/dt + dC/dt = dD/dt (K quedando fijo) dK/dt = 0

    Asumiendo que el cash se mantiene fijo
    dC/dt = 0, entonces dL/dt = dD/dt

    12. Sería, quizá, erróneo describir este ingenioso proceso como una falsificación a gran escala, ya que desde el Acta Bancaria de 1923 el Estado ha cedido sus derechos soberanos sobre la Finanza a favor de la organización privada internacional conocida como el Banco de Inglaterra (N.T. La soberanía monetaria, de facto, ya la tenía desde su creación en 1694. En el caso de Las Españas, de manera resumida, se puede trazar el itinerario del control monetario empezando por el Banco Nacional San Carlos, banco privado en el que el Rey Carlos III delegó la creación de billetes (dicho sea de paso, resulta irónico que el mismo Rey al que sus ministros ilustrados procuraban engañosamente hacerle creer que peligraba su potestad política si no invadía los derechos de las instituciones eclesiales y civiles o forales, eran los mismos ministros que regalaban a una institución privada precisamente aquella regalía que legítimamente sí estaba capacitado el Rey para reclamar como propia: la regalía o derecho de emitir dinero para sus súbditos). El Banco de San Carlos fue sustituido más tarde por el Banco de San Fernando, y éste, a su vez, por el Banco de España. Tras establecerse en el Bienio Progresista un sistema de pluralidad bancaria, finalmente, tras la Revolución Gloriosa, se establece por un Decreto de 1868 la unidad monetaria para todo el territorio español: la peseta (en los años posteriores se irían retirando las diferentes monedas que circulaban libremente por Las Españas). A su vez, Echegaray por Decreto de 1874 concede el monopolio de la emisión de billetes a la institución privada del Banco de España, en detrimento de todos los Bancos de Provincias. Esta situación se mantiene hasta el franquismo, en que se produce la nacionalización de la Banca por la Ley de Ordenación Bancaria de 1962. Y así se mantendrá la situación hasta el sometimiento al Banco Central Europeo, primero con un período de coexistencia entre la peseta y el euro, para pasar después a ser el euro la moneda oficial a partir del 2002).

    13. Desde 1920 la política seguida en Gran Bretaña bajo la batuta del Banco de Inglaterra ha sido continuamente restrictiva, esto es, dirigida a una reducción de la cantidad de dinero disponible para respaldar órdenes (N.T. Esta es la política que el BCE está siguiendo con Las Españas también actualmente y que, de hecho, ha seguido desde que los Gobiernos juancarlistas nos integraron en él. Durante todo el período revolucionario comenzado en 1833 (aunque ya empezó antes), pero sobre todo a partir de 1868, la política monetaria seguida por el Banco de “España” (lo pongo entre comillas, pues la institución era privada y al servicio de intereses distintos a los de los españoles) ha sido casi siempre restrictiva, incluso tras la nacionalización de 1962. En todo caso, nunca se ha monetizado el beneficio que legítimamente arrojaba la contabilidad nacional en interés de los españoles). Esta política ha sido denominada “deflacionaria”, pero existe una considerable duda de si el término está justificado. Es aplicable, correctamente, a una situación en la que los precios y el dinero han decrecido de tal forma que el poder adquisitivo de una unidad monetaria crece en la misma proporción en que su cantidad total es disminuida. Esta condición no se ha cumplido, puesto que la cantidad de dinero en manos del público ha sido disminuido por impuestos y por otros métodos a un ritmo considerablemente mayor a la de la caída de los precios. Mientras el límite superior de los precios sigue aproximadamente la teoría cuantitativa del dinero, el límite inferior está regido por el coste de producción. El resultado de esta serie de circunstancias ha sido el de restringir la producción, rebajar forzosamente el precio de la propiedad real, y enriquecer a los prestadores de dinero y compañías de seguros a expensas del individuo y del productor.

    14. Para indicar la divergencia entre la política que ha sido seguida en este país y, por ejemplo, los EEUU desde 1920, quizá será suficiente notar que el incremento en el total de depósitos de los Bancos de Liquidación de Londres en 6 años terminando en Octubre de 1928, fue de sólo 16.000.000 de libras, hasta un total de 1.790.000.000 de libras. En contraste con esto, el incremento en los depósitos de los Bancos Miembros del sistema de la Reserva Federal durante el mismo periodo de tiempo fue de 1.873.000.000 de libras, ó 83 millones más de incremento que el total de depósitos en los bancos británicos. No es necesario, pienso, buscar más lejos la causa de la disparidad en prosperidad material e industrial entre este país y los EEUU en el período de la posguerra (N.T. Sustitúyase Gran Bretaña por Las Españas para una misma explicación de la depresión).

    15. No se sugiere, sin embargo, que las dificultades inherentes en el sistema financiero existente hayan sido resueltas en alguna considerable extensión en los EEUU, pero parece incontestable que los activos físicos (que deben formar la base de la prosperidad material bajo cualquier sistema financiero) se han incrementado en los EEUU, y su producción ha sido retardada en Gran Bretaña simultáneamente, con el correspondiente efecto en la moral de la gente implicada (N.T. Ver lo mismo en la nota anterior). La posibilidad de manipular la prosperidad económica entre una nación y otra a través de una organización financiera internacional, de tal manera que esté creciendo con independencia de un control nacional efectivo, y teniendo fines a los que servir que no son aquéllos de la población afectada, es quizá uno de los aspectos más serios de la apropiación del crédito financiero. A un mismo tiempo se considera posible y está condenado a la catástrofe, por la circunstancia de que opera para producir una disparidad permanente y creciente entre el mínimo precio colectivo de los productos del sistema industrial dentro de un área de crédito dada, y la demanda efectiva colectiva disponible para esos productos así producidos.

    16. Las causas de esta disparidad son complejas, pero las dos más importantes son (a) el “doble circuito” del dinero en la industria, (b) la reinversión de los ahorros.
    (a) La dificultad del doble circuito ha sido formulada por mí en la forma de una proposición, que ha sido popularmente conocida como la teoría de A + B. Una factoría u otra organización productiva tiene, además de su función económica como productor de bienes, un aspecto financiero: puede ser considerado por un lado como un mecanismo para la distribución de poder adquisitivo a los individuos, por medio de sueldos, salarios y dividendos; y por otro lado como una manufactoría de precios: valores financieros. Desde este punto de vista sus pagos pueden ser divididos en 2 grupos:
    Grupo A.- Todos los pagos hechos a los individuos (sueldos, salarios y dividendos).
    Grupo B.- Todos los pagos hechos a otras organizaciones (materias primas, cargas bancarias y otros costes externos).
    Ahora bien, el ritmo de flujo de poder adquisitivo a los individuos está representado por A, pero como todos los pagos van a los precios, el ritmo de flujo de los precios no puede ser inferior a A + B. Puesto que A no adquirirá A + B, una proporción del producto al menos equivalente a B debe ser distribuido por una forma de poder adquisitivo que no esté comprendido en la descripción agrupada bajo A.
    La anterior proposición se entiende quizá más simplemente reconociendo que los pagos B pueden ser considerados a la luz del repago de un préstamo bancario por todos los negocios a quienes se les ha concedido, con el resultado implicado en la relación previamente discutida entre depósitos bancarios y préstamos bancarios. Cuando el capital real (es decir, herramientas, etc.) es financiado a partir de ahorros, esa condición se complica por (b).
    (b) La persistencia de la idea de que el ahorro monetario tiene una contraparte física en acumulación física sin duda ejercitará la atención de los historiadores del presente periodo. Puesto que el dinero es normalmente sólo distribuible por medio de los sueldos, salarios y dividendos, siendo asumido que el interés sobre los préstamos gubernamentales se proveen por los impuestos, el total de todos esos sueldos, salarios y dividendos deben haber aparecido en el coste, y consecuentemente en el precio de los artículos producidos. No parece necesaria ninguna elaborada demostración para ver que cualquier ahorro de estos sueldos, salarios y dividendos significa que una proporción de los bienes en los precios de los cuales ellos aparecen como costes, deben permanecer sin vender dentro del área de crédito en la cual son producidos y, son, por tanto, en el sentido económico, desaprovechados. La inversión de los fondos así ahorrados significa la reaparición de la misma suma de dinero en una nueva serie de precios, de manera que cada ocasión que una suma dada de dinero es reinvertida, una nueva serie de precios es creada sin la creación de nuevo poder adquisitivo.

    17. Será evidente que el proceso recién indicado está en el corazón del problema en consideración, y que un examen del mismo más exhaustivo de lo que es deseable en esta investigación, es imperativo. La presente intención es meramente enfatizar su existencia e importancia.

  8. #8
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    Fin del testimonio

    Sección III

    18. Desde la Sección II parecería indisputable que, salvo una cantidad insignificante, toda la demanda efectiva depende en su componente financiera de los préstamos bancarios en sus varias formas. Apenas será necesario remarcar que el único valor de estos créditos bancarios depende de la voluntad de la comunidad industrial de producir y suministrar bienes y servicios a cambio de ellos. Mientras que es concebible que un sistema industrial pueda operar sin dinero, es inconcebible que un sistema dinerario pueda operar sin un sistema industrial.

    19. El crédito financiero, por tanto, puede ser considerado como un reflejo del crédito real, que es una medida de la capacidad para producir bienes y servicios, como, cuando y donde sean requeridos. Puesto que esta concepción del crédito real implica una comunidad organizada, ordenadamente, y estable, cuyo objetivo en la producción sea el consumo, parece difícil objetar a la declaración de que la base real del crédito es la capacidad de producción y consumo de la comunidad, y todavía más difícil justificar una situación en la que este crédito le sea prestado como un acto de gracia, aunque una carga por su movilización puede ser fácilmente admitida. Es prácticamente más importante, sin embargo, darse cuenta de que un sistema financiero que separe de la comunidad la propiedad del crédito es autodestructivo, pues sólo la comunidad tiene el poder de consumo necesario para mantener la producción en su máximo.

    20. Para poder entender esto, sólo es necesario tener en mente que el dinero y el crédito son intercambiables, y que la definición del dinero es “cualquier medio que, no importando de lo que esté hecho o por qué la gente lo quiere, nadie lo rechazará a cambio de sus bienes” (Profesor Walker). Puesto que la creación del crédito financiero es un acto en sí mismo sin coste, consistiendo la parte mecánica del proceso meramente en escribir cifras en un libro (N.T. Actualmente las cifras se ponen, mayormente, en un ordenador, pero el proceso es el mismo), y puesto que el crédito financiero surge a partir de esta técnica de contabilidad, y es por definición prácticamente la única demanda efectiva para bienes y servicios, resulta claro que el conjunto de todos los bienes y servicios producidos por la comunidad son potencialmente propiedad del sistema financiero tal y como actualmente es operado. El sistema financiero como tal, sin embargo, es incasable de absorber cualquier considerable proporción de la posible producción de la comunidad, aunque debe admitirse que la proporción de sucursales bancarias con relación a nuevas casas en los últimos 10 años muestra un claro esfuerzo en esta dirección. No es por tanto necesario elaborar más el hecho de que la identificación del crédito, ahora reivindicado por el sistema bancario, con la comunidad general es algo esencial para poder igualar la demanda efectiva con la capacidad productiva (N.T. En Las Españas basta que, una vez que el Rey o Regente legítimo –en la actualidad el Regente Enrique de Borbón- sea restaurado en el poder político efectivo, éste, como representante de la comunidad política, recupere la regalía de emitir dinero a favor y beneficio de sus súbditos).

    21. En los futuros intentos que se harán para poner en efecto tales proposiciones como las señaladas anteriormente, será necesario distinguir cuidadosamente entre la administración privada del crédito como propiedad pública y lo que comúnmente es llamado “administración pública”, siendo muy probable que la primera es en todo caso preferible como medio de administración.
    Puede, quizá, ser permisible citar de un libro que ha levantado considerable atención en el Continente, en lo que se refiere a este asunto, del fallecido Doctor Steiner: “El socialismo moderno está absolutamente justificado en exigir que los métodos actuales, bajo los cuales la producción es llevada a cabo para el beneficio individual, deberían ser reemplazados por otros, bajos los cuales la producción sea llevada a cabo para el bien del consumo comunitario. Pero es justo la misma persona que muy a conciencia reconoce la justicia de esta exigencia quien se encontrará a sí mismo incapaz de estar de acuerdo con la conclusión que el socialismo moderno deduce: que, por tanto, los medios de producción deben ser transferidos de la propiedad privada a la comunal. Por el contrario él se verá forzado a una conclusión muy diferente, a saber: que cualquier cosa que sea producida privadamente por medio de los talentos y las energías privadas debe encontrar su camino hacia la comunidad a través de los canales correctos.”

    22. Puesto que es muy probable que no haya llegado el tiempo en que sea practicable obtener reconocimiento de la afirmación adelantada en esta Sección, sería, sin duda, prematuro poner delante cualquiera de las proposiciones constructivas que implican su aceptación.
    Es improbable que el negocio individual, después de la experiencia del periodo de posguerra, vaya a estar contento de trabajar con préstamos bancarios que son susceptibles de ser reclamados en el momento más inconveniente, y existe evidencia de una creciente falta de inclinación por tomar todo el riesgo y la responsabilidad en colaboración con instituciones que no poseen ni conocimiento técnico ni común interés con la empresa individual. Sin duda una apreciación de esta situación tiene mucho que ver con la propaganda de “racionalización” unida a la genuina incapacidad de comprender el hecho de que la “eficiencia” de muchas de las grandes empresas es una eficiencia aparente (o de papel) basada en el acceso al crédito, compras al por mayor y fijación de precios, y en muchos casos no tiene fundamento físico, siendo frecuentemente mayor la genuina eficiencia de las empresas más pequeñas.

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