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Tema: Sacro Imperio Romano Germánico

  1. #1
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    Sacro Imperio Romano Germánico

    De Wikipedia:




    Sacro Imperio Romano Germánico:


    El Sacro Imperio Romano Germánico[1] (en alemán: Heiliges Römisches Reich y en latín: Sacrum Romanum Imperium —para distinguirlo del Reich Alemán de 1871—, y también conocido como el Primer Reich o Imperio antiguo), fue una agrupación política ubicada en la Europa occidental y central, cuyo ámbito de poder recayó en el emperador romano germánico desde la Edad Media hasta inicios de la Edad Contemporánea.


    Su nombre deriva de la pretensión de los gobernantes medievales de continuar la tradición del Imperio carolingio (desaparecido en el siglo X), el cual había revivido el título de Emperador romano en Occidente,[2] como una forma de conservar el prestigio del antiguo Imperio romano. El adjetivo «sacro» no fue empleado sino hasta el reinado de Federico Barbarroja (sancionado en 1157) para legitimar su existencia como la santa voluntad divina en el sentido cristiano. Así, la designación Sacrum Imperium fue documentada por primera vez en 1157,[3] mientras que el título Sacrum Romanum Imperium apareció hacia 1184[3] y fue usado de manera definitiva desde 1254.


    El complemento Deutscher Nation (en latín: Nationis Germanicæ) fue añadido en el siglo XV.


    El Imperio se formó en 962 bajo la dinastía sajona a partir de la antigua Francia Oriental (una de las tres partes en que se dividió el Imperio carolingio). Desde su creación, el Sacro Imperio se convirtió en la entidad predominante en la Europa central durante casi un milenio hasta su disolución en 1806.


    En el curso de los siglos, sus fronteras fueron considerablemente modificadas.


    En el momento de su mayor expansión, el Imperio comprendía casi todo el territorio de la actual Europa central, así como partes de Europa del sur. Así, a inicios del siglo XVI, en tiempos del emperador Carlos V, además del territorio de Holstein, el Sacro Imperio comprendía Bohemia, Moravia y Silesia. Por el sur se extendía hasta Carniola en las costas del Adriático; por el oeste, abarcaba el condado libre de Borgoña (Franco-Condado) y Saboya, fuera de Génova, Lombardía y Toscana en tierras italianas.


    También estaba integrada en el Imperio la mayor parte de los Países Bajos, con la excepción del Artois y Flandes, al oeste del Escalda.


    Debido a su carácter supranacional, el Sacro Imperio nunca se convirtió en un Estado nación o en un Estado moderno; más bien, mantuvo un gobierno monárquico y una tradición imperial estamental.


    En 1648, los Estados vecinos fueron constitucionalmente integrados como Estados imperiales. El Imperio debía asegurar la estabilidad política y la resolución pacífica de los conflictos mediante la restricción de la dinámica del poder: ofrecía protección a los súbditos contra la arbitrariedad de los señores, así como a los estamentos más bajos contra toda infracción a los derechos cometida por los estamentos más altos o por el propio Imperio.


    Entonces, el Imperio cumplió igualmente una función pacificadora en el sistema de potencias europeas; sin embargo, desde la Edad Moderna, fue estructuralmente incapaz de emprender guerras ofensivas, extender su poder o su territorio. Así, a partir de mediados del siglo XVIII, el Imperio ya no fue capaz de seguir protegiendo a sus miembros de las políticas expansionistas de las potencias internas y externas. Esta fue su mayor carencia y una de las causas de su declive. La defensa del derecho y la conservación de la paz se convirtieron en sus objetivos fundamentales. Las guerras napoleónicas y el consiguiente establecimiento de la Confederación del Rin demostraron la debilidad del Sacro Imperio, el cual se convirtió en un conjunto incapaz de actuar. El Sacro Imperio Romano Germánico desapareció el 6 de agosto de 1806 cuando Francisco II renunció a la corona imperial para mantenerse únicamente como emperador austríaco.


    Estados Imperiales:


    Una entidad era considerada como un Reichsstand (Estado imperial) si, conforme a las leyes feudales, no tenía más autoridad por encima que la del emperador del Sacro Imperio. Entre dichos Estados se contaban:


    Territorios gobernados por un príncipe o duque, y en algunos casos reyes. (A los gobernadores del Sacro Imperio, con la excepción de la corona de Bohemia, no se les permitía ser reyes de territorios dentro del Imperio, pero algunos gobernaron reinos fuera del mismo, como ocurrió durante algún tiempo con el reino de la Gran Bretaña, cuyo rey era también Príncipe elector de Brunswick-Luneburgo.)


    Territorios eclesiásticos dirigidos por un obispo o príncipe-obispo. En el primer caso, el territorio era con frecuencia idéntico al de la diócesis, recayendo en el obispo tanto los poderes mundanos como los eclesiásticos. Un ejemplo, entre muchos otros, podría ser el de Osnabrück. Por su parte, un príncipe-obispo de notable importancia en el Sacro Imperio fue el obispo de Maguncia, cuya sede episcopal se encontraba en la catedral de esa ciudad.


    Ciudades imperiales libres


    El número de territorios era increíblemente grande, llegando a varios centenares en tiempos de la Paz de Westfalia, no sobrepasando la extensión de muchos de ellos unos pocos kilómetros cuadrados.


    El Imperio en una definición afortunada era descrito como una "alfombra hecha de retales" (Flickenteppich).


    Un Estado Imperial (en alemán Reichsstand, plural: Reichsstände) era una entidad territorial y política en el Sacro Imperio Romano Germánico con escaño y voto (Sitz und Stimme) en el Reichstag o Dieta Imperial. Los gobernantes de un Estado Imperial no tenían otra autoridad por encima de ellos que la del propio Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y, además, poseían importantes derechos y privilegios, incluido un alto grado de autonomía en el gobierno de sus territorios y de sus asuntos particulares.


    Algunos Estados gobernados por príncipes alemanes con voto en la Dieta no tenían escaño (Hungría con los Habsburgo o Prusia bajo el Gran Maestre de la Orden Teutónica o con el duque de Brandeburgo, fueron un claro ejemplo durante toda la historia del Sacro Imperio Romano Germánico), mientras que unos pocos altos funcionarios del Sacro Imperio (como el Mariscal Hereditario [Erbmarschall] o el Ujier Hereditario [Erbtürhüter]) tenían escaño pero no voto: ni los citados altos cargos del Imperio ni los territorios sin escaño en la Dieta Imperial estaban calificados como Estados Imperiales.


    Hacia el final de su existencia, el Sacro Imperio Romano Germánico estaba compuesto por unos 360 Estados casi independientes, muy diferentes entre sí en tamaño, rango, influencia y poder.


    Los Estados Imperiales gozaban de varios derechos y privilegios.


    Sus gobernantes tenían autonomía para regular sus propios asuntos y los de su casa; en particular, se les permitía fijar normas relativas a la herencia de sus Estados Imperiales sin interferencias del Sacro Imperio.


    Después del Tratado de Westfalia (1648) pudieron firmar tratados y concertar alianzas con otros Estados Imperiales e incluso con potencias extranjeras sin el permiso expreso del Emperador.


    Sólo a los príncipes electores (y no a otros príncipes) se les permitió ejercitar ciertas regalías, como el poder de acuñar moneda, cobrar impuestos y peajes y el monopolio sobre las minas de oro y plata de sus territorios.


    Entre los principales derechos de los gobernantes de un Estado Imperial se encontraban:


    Tener escaño y voto en el Reichstag; el voto podía ser individual (Virilstimme) o colectivo (Curiatstimme).


    Ser suspendido o privado de su estatus solo por sus pares (salvo en los casos de abuso sobre regalías, como la acuñación o cobro de peajes, en los que el Emperador o las Cortes de Justicia del Sacro Imperio podían ordenar la suspensión).


    Precedencia sobre todos los súbditos del Imperio (la precedencia entre los propios Estados Imperiales estaba claramente definida en las ceremonias del Reichstag).
    El derecho de asociación y voto dentro de su propio Consejo.


    El derecho de voto agrupado por religión (procedimiento llamado itio in partes), que podría invocarse para tratar cualquier asunto, no solo el religioso: los Estados se agrupaban por su religión (el cuerpo o banco católico y el banco protestante del Sacro Imperio, que estaban presididos, respectivamente, por el Elector Arzobispo de Maguncia y el Elector de Sajonia, aunque este último fuera también católico).


    En cada cuerpo se tomaba por mayoría los acuerdos según el número de votos que los Estados que los componían tenían en la Dieta.


    Así agrupados, los dos bancos religiosos tenían capacidad de veto en la Dieta Imperial, pues no podría acordarse ninguna decisión si los dos cuerpos tomaban resoluciones opuestas.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  2. #2
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Que es el sacro imperio romano germánico y su historia


    Sacro Imperio Romano Germánico, entidad política de Europa occidental, cuya duración se prolongó desde el 800 hasta 1806. Fue conocido en sus inicios como Imperio Occidental. En el siglo XI se denominó Imperio romano y en el XII, Sacro Imperio. La denominación de Sacro Imperio Romano Germánico fue adoptada en el siglo XIII. Aunque sus fronteras se ampliaron de forma notable a lo largo de su historia, los estados germanos fueron siempre su núcleo principal. Desde el siglo X, sus gobernantes eran elegidos reyes de Germania y, por lo general, intentaban que los papas les coronaran en Roma como emperadores, aunque no siempre lo conseguían.


    2
    ANTECEDENTES
    El Sacro Imperio Romano fue en realidad un intento de revivir el Imperio romano de Occidente, cuya estructura política y legal se hundió durante los siglos V y VI para ser sustituida por reinos independientes gobernados por nobles germanos. El trono imperial de Roma quedó vacante después de que Rómulo Augústulo fuera depuesto en el 476. Durante los turbulentos inicios de la edad media, el concepto tradicional de un reino temporal conviviendo con el reino espiritual de la Iglesia fue alentado por el Papado. El Imperio bizantino, con capital en Constantinopla (hoy Estambul, Turquía), que controlaba las provincias del Imperio romano de Oriente, conservaba nominalmente la soberanía sobre los territorios que anteriormente poseyó el Imperio de Occidente. Muchas de las tribus germanas que habían conquistado estos territorios reconocieron formalmente al emperador de Bizancio como su señor. Debido en parte a esta situación y también a otras razones, entre las que se incluye la dependencia derivada de la protección bizantina contra los lombardos, los papas reconocieron durante un largo tiempo la autoridad del Imperio de Oriente después de la abdicación forzosa de Rómulo Augústulo.


    3
    TENSIONES
    Tras la fusión de las tribus germanas, causa de la creación de una serie de estados cristianos independientes en los siglos VI y VII, la autoridad política de los emperadores bizantinos prácticamente desapareció en Occidente. Al mismo tiempo, se dejaron sentir las consecuencias religiosas de la división de la Iglesia occidental, de modo particular durante el pontificado (590-604) de Gregorio I. A la vez que el prestigio político del Imperio bizantino declinaba, el Papado se mostró cada vez más resentido por la injerencia de las autoridades civiles y eclesiásticas de Constantinopla en los asuntos y actividades de la Iglesia occidental. La consecuente enemistad entre las dos ramas de la Iglesia alcanzó su punto crítico durante el reinado (717-741) del emperador bizantino León III el Isaurio, quien intentó abolir el uso de imágenes en las ceremonias cristianas. La resistencia del Papado al decreto de León culminó en la ruptura con Constantinopla (730-732). El Papado alimentó entonces el sueño de resucitar el Imperio de Occidente. Algunos papas estudiaron la posibilidad de embarcarse en el proyecto y asumir el liderazgo de ese futuro Estado. Sin fuerza militar alguna ni administración de hecho, y en una situación de gran peligro por la hostilidad de los lombardos en Italia, la jerarquía eclesiástica abandonó la idea de un reino temporal unido al reino espiritual y se decidió a otorgar la titulación imperial a la potencia política dominante en la Europa occidental del momento: el reino de los francos. Algunos de los gobernantes francos habían probado ya su fidelidad a la Iglesia; Carlomagno, que ascendió al trono franco en el 768, había demostrado una gran cualificación para tan elevado cargo, especialmente por la conquista de Lombardía en el 773 y por la ampliación de sus dominios hasta alcanzar proporciones imperiales.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  3. #3
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    4
    EL IMPERIO DE OCCIDENTE


    El 25 de diciembre del año 800, el papa León III coronó a Carlomagno como emperador. Este acto originó un precedente y creó una estructura política que estaba destinada a jugar un papel decisivo en los asuntos de Europa central. Así mismo estableció la pretensión papal de elegir, coronar e incluso deponer a los emperadores, derecho que hizo valer, al menos en teoría, durante casi 700 años. En su fase inicial, el resucitado Imperio de Occidente se mantuvo como entidad política efectiva menos de 25 años tras la muerte de Carlomagno, ocurrida en el año 814. El reinado de su hijo y sucesor, Luis I, estuvo marcado por una contienda fratricida, de carácter feudal, que culminó en el 843 con la partición del Imperio.



    A pesar de las disputas internas del recién creado Imperio de Occidente, los papas mantuvieron la organización y el título imperiales, principalmente con la dinastía Carolingia, durante casi todo el siglo IX. Sin embargo, los emperadores ejercieron escasa autoridad más allá de las fronteras de sus dominios. Tras el reinado de Berengario I (915-924), asimismo nombrado rey de Italia o gobernante de Lombardía y que fue coronado por el papa Juan X, el trono imperial quedó vacante durante casi cuatro décadas. El reino franco de Oriente también conocido como reino germano (alemán), gobernado de forma inteligente por Enrique I y su hijo Otón I, apareció como el Estado más poderoso en Europa durante esta época. Además de ser un soberano ambicioso y capaz, Otón I fue un ferviente partidario de la Iglesia católica, como queda revelado por los nombramientos que hizo de clérigos para altos cargos, por sus actividades misioneras al este del río Elba, y finalmente por sus campañas militares, a requerimiento del papa Juan XII, contra el rey de Italia Berengario II. En el año 962, como reconocimiento a los servicios prestados por Otón, el papa Juan XII le recompensó con el título y la corona imperiales.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  4. #4
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    5
    LA UNIÓN DE LOS ESTADOS GERMANOS


    Otón III
    Otón III, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde el 983 hasta el 1002. En el 996, el papa Juan XV le solicitó que viajara a Roma para ayudarle a sofocar una rebelión. Seguidamente, Otón afirmó la primacía de la autoridad imperial sobre la papal. De hecho, promovió el acceso al solio pontificio de Gregorio V y Silvestre II, primeros papas de origen germano y franco, respectivamente.
    Bridgeman Art Library
    El Imperio de Occidente fue en sus inicios una unión inestable de Germania y el norte de Italia; luego permaneció, durante más de 800 años, como una laxa unión de estados germanos. En su fase italogermana, el Imperio jugó un importante papel en los asuntos políticos y religiosos de Europa central. Un trascendental hecho de este periodo fue la pugna entre los papas (especialmente Gregorio VII) y los emperadores (principalmente Enrique IV) por el control de la Iglesia (véase Querella de las Investiduras). Por el Concordato de Worms (1122), un acuerdo entre el emperador Enrique V y el papa Calixto II, el primero renunciaba al derecho de la investidura espiritual o nombramiento de obispos. Todos los emperadores eran reyes de Germania y puesto que las obligaciones y ambiciones imperiales requerían inevitablemente toda su atención, los intereses locales de Germania eran relegados a un segundo plano. Como resultado, Germania, que podía haber sido transformada en un Estado fuertemente centralizado, degeneró en una multiplicidad de pequeños estados dominados por gobiernos aristocráticos. El acuerdo de Worms eliminó una fuente de fricción entre Iglesia y Estado, pero la lucha por la influencia política continuó durante todo el siglo XII. En 1157, Federico I, llamado Federico Barbarroja, uno de los más grandes emperadores, empleó por vez primera el término Sacro Imperio de forma ostensible, para enfatizar la santidad de la corona. Federico, en un intento de restaurar y perpetuar el antiguo Imperio romano, quiso suprimir la levantisca nobleza germana y el autogobierno de las ciudades italianas. Sus intervenciones en estas últimas fueron rechazadas por la Liga Lombarda y debilitaron seriamente su relación con el Papado. El papa Adriano IV declaró que Federico poseía el Imperio en calidad de feudo papal, pero el emperador, que conservaba el apoyo de los obispos germanos, mantuvo que su dignidad imperial procedía sólo de Dios. Después de casi dos décadas de guerra intermitente en Italia, Federico fue derrotado en Legnano (1176) por las ciudades que formaban la Liga Lombarda, que de este modo lograron su independencia de la autoridad imperial. El emperador Enrique VI, que reclamó el trono de Sicilia por su matrimonio, invadió dos veces el territorio, y en la segunda ocasión (1194) conquistó la isla. Federico II renovó en el siglo XIII los esfuerzos del Imperio para dominar las ciudades italianas y al Papado, pero no tuvo éxito.


    El Sacro Imperio Romano tuvo escasa importancia real en los asuntos políticos de Europa y en las cuestiones religiosas después del Gran Interregno (1254-1273). La muerte de Federico II en 1250 dejó vacante el trono imperial y dos candidatos rivales intentaron obtener apoyos para sus pretensiones. El hijo de Federico, Conrado IV, y Guillermo de Holanda se disputaron en un primer momento el trono imperial. Las discordias de los interregnos condujeron a una restauración del poder imperial a través del sistema electivo, definitivamente consagrado tras la doble elección de 1257 (Alfonso X de Castilla, hasta 1284, y Ricardo, conde de Cornualles, hasta 1272). Ricardo de Cornualles, desde Inglaterra, fue incapaz de poner bajo su control el Imperio. De hecho, esto significó la victoria del Papado en su larga contienda con el Imperio. Desde 1273, varios reyes germanos reclamaron el título imperial, siendo Rodolfo I, miembro de la dinastía de los Habsburgo, el primero en hacerlo. En diversas ocasiones esas pretensiones fueron reconocidas por los papas. Sin embargo, el título no era más que un cargo honorífico; teniendo en cuenta que el Imperio estaba formado por una confederación poco compacta de estados y principados soberanos, la autoridad imperial sólo era nominal. Luis IV, que asumió el título en 1314, desafió con éxito el poder del Papado y restauró, por breve tiempo, el prestigio del Imperio. En 1356 Carlos IV promulgó la Bula de Oro, que fijaba la forma y procedimiento de la elección imperial y realzó la importancia de los electores. En el reinado de Carlos V, el Imperio abarcó un territorio tan extenso como el de Carlomagno; pero fueron los principios dinásticos y no los eclesiásticos los que constituyeron el principal elemento de cohesión de la estructura imperial que estableció este emperador. El concepto medieval de un Estado terrenal coexistiendo en armonía con el reino espiritual de la Iglesia, sobrevivió sólo como teoría. Pero cuando la Reforma protestante tomó la iniciativa, incluso la teoría perdió prácticamente su significado. La unidad del Imperio quedó debilitada en 1555, cuando por la Paz de Augsburgo se permitió a cada ciudad libre y a cada estado de Alemania la elección entre el luteranismo o el catolicismo. Por la Paz de Westfalia (1648), que puso fin a la guerra de los Treinta Años, el Imperio perdió lo que le quedaba de soberanía sobre los estados que lo formaban, y Francia se convirtió en la primera potencia de Europa. El Sacro Imperio Romano, en su etapa final, sirvió principalmente como instrumento para las pretensiones imperiales de los Habsburgo, pero todavía desempeñó ciertas funciones, principalmente dirigidas al mantenimiento de una cierta unidad entre los distintos estados que lo componían. Los últimos emperadores, todos ellos gobernantes de Austria, preocupados principalmente por agrandar sus dominios particulares, fueron meras figuras decorativas. Una fútil intervención militar contra la Francia revolucionaria constituyó la última acción importante del Imperio en asuntos políticos europeos. Como consecuencia de su bien fundado temor a que Napoleón I de Francia intentara apoderarse del título imperial, Francisco II, el último emperador, disolvió formalmente el Imperio el 6 de agosto de 1806 y estableció el Imperio Austriaco. El Sacro Imperio Romano Germánico equivale en la historiografía alemana al I Reich; el segundo Imperio Alemán (1871-1918) es también conocido como el II Reich; en tanto que el Imperio nazi constituiría el III Reich (1934-1945).

    http://www.tareasfacil.info/historia...germanico.html
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  5. #5
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Artículo bueno aunque posee ciertos matices. Tomé las partes que realmente aportan al foro:




    Los nuevos Estados y el Sacro Imperio


    Una exposición enfoca la época final del Sacro Imperio Romano-Germánico, hace 200 años. Sobre ello y sus posibles repercusiones actuales, DW-WORLD conversó con la historiadora Brigitte Mazohl-Wallnig.



    Con la abdicación de Francisco II en agosto de 1806 terminó un sistema político que databa de hacía casi mil años: el Sacro Imperio Romano-Germánico. A doscientos años de su extinción, una exposición con dos estaciones, en Berlín y Magdeburgo, presenta la historia de ese imperio y pretende analizar la relevancia que tuvo, sobre todo, en la formación de los Estados modernos. Al respecto, DW-WORLD conversó con Brigitte Mazohl-Wallnig, directora del Instituto de Historia de la Universidad de Innsbruck.


    DW-WORLD: ¿Qué interés puede tener hoy en día el Sacro Imperio Romano-Germánico?

    Mazohl-Wallnig: El Sacro Imperio Romano-Germánico es el fundamento de la historia común europea. Debería, incluso, estar mucho más presente en la conciencia colectiva de sus ciudadanos de lo que, de hecho, está. Ayudaría a desembarazarnos de esas lentes de "Estado nacional" a través de las cuales observamos ahora la Historia.

    ¿En qué medida se puede hablar, verdaderamente, de un Imperio?


    Fue un Imperio, que se autodefinía como tal y como tal se percibía. Existía una ley básica común, que era una especie de constitución. Contaba también con un Reichstag -una asamblea permanente-, contaba con cortes imperiales y consejos. Y contaba también con un emperador que era el garante de ese orden y la instancia superior, pero que no se entendía en términos absolutistas, pues se trataba de un sistema dual de poder. El emperador no podía decidir sin el Reichstag.

    ¿Por qué se desintegró el Imperio finalmente?


    A lo largo del siglo XVIII, el pensamiento de poder político llevó a que los Estados, sobre todo los más grandes, tomasen el modelo absolutista como ejemplo para sí mismos. Y que, por consiguiente, intentasen ponerlo en práctica hacia dentro y hacia fuera de sus fronteras. Los Estados alemanes del sur utilizan esto a su favor y se alían con Napoleón. Se vuelven con ellos Estados autónomos, ganan soberanía.

    ¿En qué medida la ausencia del Estado nacional en Alemania determinó su historia?


    No se trata aquí sólo de Alemania, sino de la totalidad de Europa Central, incluyendo Italia y Austria y sus Estados del Este. La desintegración del Imperio tuvo como consecuencia que surgiera un vacío, del cual nacen el nacionalismo italiano y el alemán. Con todas sus consecuencias, que se extienden hasta las Guerras Mundiales del siglo XX. El dramaturgo austriaco Franz Grillparzer lo expuso hace ya tiempo: "de la humanidad a la nacionalidad a la bestialidad".

    Algunos de sus colegas opinan que el Tercer Reich distorsionó la visión del Sacro Imperio Romano-Germánico. ¿Está usted de acuerdo?


    Sin duda. Ya sólo el término Reich es desde ese entonces repelente. Pero como historiadora, creo que la propaganda del siglo XIX fue más nociva. Hubo toda una avalancha de insultos, pues todo lo que el siglo XIX soñaba no lo había sido el Sacro Imperio. Y por ello, la historiografía decimonónica habló muy mal del viejo Imperio.


    http://www.dw.de/los-nuevos-estados-...erio/a-2149242
    Última edición por Michael; 19/05/2013 a las 10:57
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  6. #6
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    El reinado de Carlos I (1516-1556)

    image.jpg


    Las cuatro herencias territoriales que recibió Carlos I le convirtieron en rey de un poderoso imperio. De sus abuelos maternos, Isabel y Fernando recibió Castilla, Navarra, Aragón, Canarias, las plazas del norte de África, Nápoles, Cerdeña, Sicilia y los territorios de América de sus abuelos paternos, Maximiliano de Habsburso y María de Borgoña, recibió Austria, el ducado de Borgoña, Artois, Luxemburgo, Los Países bajos, Flandes, el Franco condado y los derechos a la corono imperial.




    Política interior


    Carlos I había nacido en Gante en 1500 y fue educado en Flandes. En 1517 desembarcó en el puerto de Tazones (Asturias) para recibir la corona de España. A su llegada, se encontró con la oposición inicial de parte de la nobleza castellana, que no veía con agrado a un rey educado en el extranjero y acompañado de una corte también extranjera.


    En las primeras Cortes (Valladolid) los nobles exigieron al rey un juramento de respeto a las leyes del reino.


    En 1519, tras la muerte de Maximiliano I, se vio obligado a solicitar a las ciudades un impuesto especial para hacer frente a los gastos ocasionados por su viaje a Alemania donde iba a hacerse cargo de la corono imperial. Esta petición provocó el estallido del más serio conflicto interno de su reinado: el levantamiento comunero, protagonizado por las clases urbanas, principalmente comerciantes, hidalgos y artesanos. Sus líderes, Juan de Padilla, Juan Bravo y Pedro de Maldonado, se levantaron en Toledo, Segovia, Salamanca y Madrid; pronto se sumaron otras muchas ciudades y los comuneros fueron derrotados en la batalla de Villalar, Valladolid (23 de abril 1523), y sus cabecillas ejecutados.


    Tras esta derrota y la concesión de algunas de las peticiones de los comuneros (abolición de los privilegios a los extranjeros, prohibición de que desempeñaran cargos públicos y compromiso del rey a residir en España), Carlos I consiguió la sumisión y el apoyo de las ciudades.


    Coincidiendo con el movimiento de las Comunidades se produjo en Aragón el movimiento de las Germanías, expresión de la hostilidad existente entre los nobles, por una parte, y los artesanos, pequeños comerciantes y campesinos, por otra.


    La sublevación comenzó en Valencia, en 1519, cuando la oligarquía urbana abandonó la ciudad a causa de una epidemia de peste. Los representantes de las clases populares los "agermanados", crearon una Junta, tomaron el poder municipal e impidieron a los nobles y burgueses ricos el regreso a la ciudad. El movimiento dse extendió por otras ciudades valencianas y por Mallorca. El virrey, Diego Hurtado de Mendoza, fue derrotado por los sublevados. Pero en 1521 en Valencia, en 1522 en Játiva y Alcira y en 1523 en Mallorca, los agermanados fueron definitivamente sometidos.




    Política exterior


    Los extensos dominios de la monarquía imperial planteaban grandes problemas de gobierno y favorecieron los conflictos con otras potencias.


    Carlos I aspiraba a una alianza de todos los soberanos cristianos, en defensa de la cristiandad, bajo la supremacía del Emperador y la tutela del Pontificado. Pero se encontró con la oposición de Francia, de los príncipes alemanes y del propio Papado, además de tener que enfrentarse, solo, a la expansión del Imperio turco.



    Enfrentamientos con Francia


    Durante veinticinco años, Carlos I de España y Francisco I de Francia lucharon por la hegemonía europea. En 1523 Francisco I tomó el Milanesado italiano, pero fue derrotado y hecho prisionero en la cruel batalla de Pavía (1525). El rey francés firmó en la capital el Tratado de Madrid (14 de enero de 1526) según el cual renunciaba a todo derecho sobre Milán, Nápoles y Génova.


    En 1526 Francisco I y el papa Clemente VII formaron la Liga de Cognac, para arrojar a los españoles de Italia. La Liga fue derrotada en Milán. Esta segunda fase de la guerra terminó con la Paz de Cambrai o Paz de las Damas (1529): España devolvía a Francia el ducado de Borgoña, Francisco I renunciaba a sus pretensiones sobre Milán, Génova y Nápoles y el papa impuso en Bolonia a Carlos I de España (ahora también Carlos V de Alemania) la corona imperial.


    Lucha con los turcos


    El Imperio otomano se convirtió en una amenaza importante para los dominios imperiales con Solimán II, Solimán el Magnífico, que contaba además con el apoyo del rey francés Francisco I. Desde Hungría, los turcos sitiaron Viena (1529-1532) y en el Mediterráneo el pirata turco Barbarroja hostilizaba los barcos españoles y asaltaba las costas. En 1535 la flota española se apoderó de Túnez, pero la derrota de Argel (1541) supuso el mantenimiento del dominio turco en el Mediterráneo.



    Proyectos de un imperio cristiano:



    Carlos V concibió una idea unitaria de imperio que englobaba a toda la cristiandad. Todos los soberanos cristianos europeos, bajo la supremacía del emperador, se unirían para asistir al Pontificado y hacer frente al expansionismo turco, una idea profundamente heredada de la Antigüedad y en concreto del imperio Carolingio y los Otones. Sin embargo, sus pretensiones de unidad cristiana encontraron una tenaz resistencia en Francia, en el propio Papado y en los príncipes protestantes alemanes.






    http://www.kalipedia.com/historia-es...s_130.Kes&ap=0

    http://vamosaeducarlos.blogspot.com/...-1556.html?m=1
    Última edición por Michael; 19/05/2013 a las 11:52
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    El Sacro Imperio Romano Germánico después de La Paz de Westfalia:


    image.jpg



    Estados Eclesiásticos del Sacro Imperio(en violeta):

    image.jpg


    Imperio de Carlos I de España y V de Alemania:


    image.jpg
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Prince-Bishop

    image.jpg

    A Prince-Bishop is a bishop who is a territorial Prince of the Church on account of one or more secular principalities, usually pre-existent titles of nobility held concurrently with their inherent clerical office. Thus the principality ruled politically by a prince-bishop could wholly or largely overlap with his diocesan jurisdiction, but not necessarily; several lost their actual see (the city itself), which could obtain the status of free imperial city. If the see is an archbishopric, the correct term is prince-archbishop; the equivalent in the regular (monastic) clergy is prince-abbot.

    In the West, with the decline of imperial power from the 4th century onwards in the face of the barbarian invasions, sometimes Christian bishops of cities took the place of the Roman commander, made secular decisions for the city and led their own troops when necessary. Later relations between a prince-bishop and the burghers were not invariably cordial. As cities demanded charters from emperors, kings, or their prince-bishops and declared themselves independent of the secular territorial magnates, friction intensified between burghers and bishops.

    In the Byzantine Empire, the still autocratic Emperors passed general legal measures assigning all bishops certain rights and duties in the secular administration of their dioceses, but that was part of a caesaropapist development putting the Eastern Church in the service of the Empire, with its Ecumenical Patriarch almost reduced to the Emperor's minister of religious affairs. The Russian Empire went even further, abolishing its own patriarchy and placing the church under direct control of the secular government.

    Holy Roman Empire


    Bishops had been involved in the government of the Frankish realm and subsequent Carolingian Empire frequently as the clerical member of a duo of envoys styled Missus dominicus, but that was an individual mandate, not attached to the see. Prince-bishoprics were most common in the feudally fragmented Holy Roman Empire, where many were formally awarded the rank of an Imperial Prince Reichsfürst, granting them the immediate power over a certain territory and a representation in the Imperial Diet (Reichstag).

    The stem duchies of the German kingdom inside the Empire had strong and powerful dukes (originally, war-rulers), always more looking out for their duchy's "national interest" than for the Empire's. In turn the first Ottonian (Saxon) king Henry the Fowler and more so his son, Emperor Otto I, intended to weaken their power by enfeoffing loyal bishops with Imperial lands and vest them with regalia privileges. Unlike dukes they could not pass hereditary title and lands to any descendants. Instead the Emperors reserved the implementation of the bishops of their proprietary church for themselves, defying the fact that according to canon law they were part of the transnational Catholic Church. This met with increasing opposition by the Popes, culminating in the fierce Investiture Controversy of 1076. Nevertheless the Emperors continued to grant major territories to the most important (arch)bishops. The immediate territory attached to the episcopal see then became a prince-diocese or bishopric ("Fürstbistum").[1] The German term Hochstift was often used to denote the form of secular authority held by bishops ruling a prince-bishopric with Erzstift being used for prince-archbishoprics.

    Emperor Charles IV by the Golden Bull of 1356 confirmed the privileged status of the Prince-Archbishoprics of Mainz, Cologne and Trier as members of the electoral college. At the eve of the Protestant Reformation, the Imperial states comprised 53 ecclesistical principalities. They were finally secularised in the 1803 German Mediatisation upon the territorial losses to France in the Treaty of Lunéville, except for the Mainz prince-archbishop and German archchancellor Karl Theodor Anton Maria von Dalberg, who continued to rule as Prince of Aschaffenburg and Regensburg. With the dissolution of the Holy Roman Empire in 1806, the title became finally defunct. However in some countries outside of French control, such as in the Austrian Empire (Salzburg, Seckau, and Olmütz) and the Kingdom of Prussia (Breslau), the institution nominally continued, and in some cases was revived; a new, titular type arose.

    No less than three of the (originally only seven) prince-electors, the highest order of Reichsfürsten (comparable in rank with the French pairs), were prince-archbishops, each holding the title of Archchancellor (the only archoffice amongst them) for a part of the Empire; given the higher importance of an electorate, their principalities were known as Kurfürstentum ('electoral principality') rather than prince-archbishoprics:

    State of the Teutonic Order

    Order's State in 1466: Livonian episcopal territories in violet, Prince-Bishopric of Warmia in cyan
    Upon the incorporation of the Livonian Brothers of the Sword in 1237, the territory of the Order's State largely corresponded with the Diocese of Riga. Bishop Albert of Riga in 1207 had received the lands of Livonia as an Imperial fief from the hands of German king Philip of Swabia, he however had to come to terms with the Brothers of the Sword. At the behest of Pope Innocent III the Terra Mariana confederation was established, whereby Albert had to cede large parts of the episcopal territory to the Livonian Order. Albert proceeded tactically in the conflict between the Papacy and Emperor Frederick II: in 1225 he reached the acknowledgement of his status as a Prince-Bishop of the Empire, though the Roman Curia insisted on the fact that the Christianized Baltic territories were solely under the suzerainty of the Holy See. By the 1234 Bull of Rieti, Pope Gregory IX stated that all lands acquired by the Teutonic Knights were no subject of any conveyancing by the Emperor.

    Within this larger conflict, the continued dualism of the autonomous Riga Prince-Bishop and the Teutonic Knights led to a lengthy friction. About 1245 the Papal legate William of Modena reached a compromise: Though incorporated into the Order's State, the archdiocese and its suffragan bishoprics were acknowledged with their autonomous ecclesiastical territories by the Teutonic Knights. The bishops pursued the conferment of the Princely title by the Holy Roman Emperor to stress their sovereignty. In the original Prussian lands of the Teutonic Order, Willam of Modena established the suffragan bishoprics of Culm, Pomesania, Samland and Warmia. From the late 13th century onwards, the appointed Warmia bishops were no longer members of the Teutonic Knights, a special status confirmed by the bestowal of the Princely title by Emperor Charles IV in 1356.


    Elsewhere
    In Montenegro

    The bishops of Cetinje, Montenegro, who took the place of the earlier secular (Grand) Voivodes in 1516 had a unique position of Slavonic, Orthodox prince-bishops of Montenegro under Ottoman suzerainty.[2] They actually became the secularized, hereditary princes and ultimately Kings of Montenegro in 1852, as reflected in their styles:

    first Vladika i upravitelj Crne Gore i Brde ("Bishop and Ruler of Montenegro and the Highlands")
    from 13 March 1852 (New Style): Po Božjoj milosti knjaz i gospodar Crne Gore i Brde ("By the grace of God Prince and Sovereign of Montenegro and the Highlands")
    from 28 August 1910 (New Style): Po Božjoj milosti kralj i gospodar Crne Gore ("By the grace of God, King and Sovereign of Montenegro")
    In England
    The Bishops of Durham were also territorial Prince Bishops, with the extraordinary secular rank of Earl palatine, for it was their duty not only to be head of the large diocese, but also to help protect the Kingdom against the Scottish threat from the north. The title survived the union of England and Scotland into the Kingdom of Great Britain in 1707 until 1836.

    In France
    Apart from territories formerly within the Holy Roman Empire, no French diocese had a principality of political significance linked to its see.

    However, a number of French Bishops did hold a noble title, with a tiny territory usually about their seat; it was often a princely title, especially Count. Indeed, six of the original Pairies (the royal vassals awarded with the highest precedence at Court) were episcopal: the Archbishop of Reims and five other Bishops (suffragans to Reims, except the Bishop of Langres); the three highest ones held a ducal title and the others a comital title.

    They were later joined by the Archbishop of Paris, with a ducal title, but with precedence over the others. See also Peerage of France.

    In Portugal
    From 1472 to 1967, the bishop of Coimbra held the comital title of Count of Arganil, being thus called "bishop-count" (Bispo-Conde, in Portuguese). The comital title is still held de jure, but since Portugal is a republic and nobility privileges are abolished, its use declined during the 20th century.

    Beyond Catholic feudalism
    While one might expect that the Protestant Schism, Counter-Reformation and more modern regimes than the traditional feudal principality would have eradicated the prince-bishopric, they didn't quite.

    Even when the true prince-(arch)bishoprics disappeared from the map of Europe as it was redrawn by Napoleon I Bonaparte (who caused the end of the Holy Roman Empire) and the Congress of Vienna after his defeat, the title found a new, titular use. In the Habsburg dynasty's "new" empire, the Danubian Double Monarchy Austria-Hungary, reduced to the parts south of Prussia's (German) sphere of dominance that would become the (largely Protestant) German Empire, actual territorial power was no longer held by the bishops, but the status of Fürst(erz)bischof was maintained, and could be given a similar political role in the more modern, almost standardized Cisleithanian provincial level, the Kronland 'crown land', as ex officio members of its Landtag, the representative and legislative assembly, often with Virilstimme, while other bishops could collectively be represented as a 'prelates bench' (an elected Kurie).

    The Emperors of Austria now bestowed the title upon Bishops even without any feudal principality, but as a princely style and rank (as had been usual for centuries with secular noble titles of peerage ranks) awarded to episcopal sees, carrying the privilege of a seat in the estates, e.g. for the bishop of Laibach (as a consolation prize for the see's loss of metropolitan rank to Graz) & for the archbishops of Esztergom.

    Special cases
    The ultimate Prince Bishop is the Bishop of Rome, i.e. the Pope, universal head (Supreme Pontiff) of the Roman Catholic Church. His claims to territorial power were bolstered by the fraudulent early-Medieval document Donation of Constantine, and the authentic Donation of Pepin, establishing the Patrimonium Petri which was further extended as the powerful Papal States. Pope Pius IX was the last of the true, sovereign Prince-Bishops, divested of territorial powers when the Papacy was forced to surrender the rule of Rome in 1870 to the reunited kingdom of Italy, which was supported by liberal-nationalists. The Pope was however made Head of state again of the specially created Vatican City, a small enclave in Rome, by the (later favorably amended) Lateran Treaties with Benito Mussolini's Fascist Italy.

    The Spanish Catalonian Bishop of Urgell, who no longer has any secular rights in Spain, still is one of the two co-princes of Andorra, along with the Head of State (presently President of the Republic) of France.
    Última edición por Michael; 25/07/2013 a las 07:33
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    Antonio Aparisi

  9. #9
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Administrators of prince-bishoprics


    Since the Investiture Controversy in 11th and 12th the cathedral chapters used to elect the Catholic bishops in the Holy Roman Empire. Prince-bishoprics were elective monarchies of imperial immediacy within the Empire, with the monarch being the respective bishop usually elected by the chapter and confirmed by the Holy See, or exceptionally only appointed by the Holy See. Papally confirmed bishops were then invested by the emperor with the princely regalia, thus the title prince-bishop. However, sometimes the respective incumbent of the see never gained a papal confirmation, but was still invested the princely power. Also the opposite occurred with a papally confirmed bishop, never invested as prince.


    Candidates elected, who lacked canon-law prerequisites and/or papal confirmation, would officially only hold the title diocesean administrator (but nevertheless colloquially be referred to as prince-bishop). This was the case with Catholic candidates, who were elected for an episcopal see with its revenues as a mere appanage and with all Protestant candidates, who all lacked either the necessary vocational training or the papal confirmation.


    With many capitulars converting to Lutheranism or Calvinism during the Reformation, the majorities in many chapters consisted of Protestant capitulars. So they then also elected Protestants as bishops, whom usually were denied papal confirmation. However, in the early years of Reformation, with the schism not yet fully implemented, it was not always obvious, who tended to Protestantism, so that some candidates only turned out to be Protestants after they had been papally confirmed as bishop and imperially invested as prince. Later, when Protestants were usually denied papal confirmation, the emperors nevertheless invested the unconfirmed candidates as princes - by a so-called liege indult (German: Lehnsindult) - due to political coalitions and conflicts within the empire, in order to gain candidates as imperial partisans.


    Many Protestant candidates, elected by the capitulars, neither achieved papal confirmation nor a liege indult, but nevertheless, as a matter of fact held de facto princely power. This was because the emperor would have to use force to bar the candidates from ruling, with the emperors lacking the respective power or pursuing other goals. A similar situation was in a number of imperially immediate abbeys with their prince-abbots and princess-abbesses.


    As administrators the incumbents of the sees had comparable power like any other monarch of an imperially immediate territory within the Empire, just being elected instead of having succeeded by way of inheritance. However, one common restriction was that administered prince-bishoprics were denied to emit their deputees to the diets of the Empire or of the imperial circles (German: Reichstag, or Kreistag, respectively). This restriction was abandoned by the Peace of Westphalia in 1648, when the emperor accepted Protestant administrators as fully empowered rulers. However, the Peace also secularised many of the prior Protestant prince-bishoprics and transformed them into hereditary monarchies.


    Prince-bishoprics ruled by Protestant administrators
    Prince-bishoprics, which were ruled by Protestants, were the following:


    Prince-Bishopric of Brandenburg, Lutheran bishops and administrators since 1539, secularised and merged into the Electorate of Brandenburg in 1571.
    Prince-Archbishopric of Bremen, Lutheran administrators since 1567, secularised as hereditary Duchy of Bremen in 1648
    Prince-Bishopric of Cammin, Lutheran bishops and administrators since 1544, secularised and merged into the Duchy of Pomerania in 1650
    Prince-Bishopric of Halberstadt, Lutheran administrators 1566-1628, after the rule of the last, however, Catholic administrator, secularised as Principality of Halberstadt in 1648
    Prince-Bishopric of Havelberg, Lutheran bishops and administrators since 1558, secularised and merged into the Electorate of Brandenburg in 1598.
    Prince-Bishopric of Lebus, Lutheran bishop and administrators since 1555, secularised and merged into the Electorate of Brandenburg in 1598.
    Prince-Bishopric of Lübeck, Lutheran bishops and administrators in 1535 and from 1555 on, secularised as Principality of Lübeck in 1803
    Prince-Archbishopric of Magdeburg, Lutheran administrators between 1566 and 1631 and again since 1638, secularised as hereditary Duchy of Magdeburg in 1680
    Prince-Bishopric of Merseburg, Lutheran administrators since 1544, secularised and merged into the Electorate of Saxony in 1565
    Prince-Bishopric of Minden, Lutheran administrators between 1554 and 1631, after the rule of the last, however, Catholic prince-bishop, secularised as Principality of Minden in 1648
    Prince-Bishopric of Naumburg, Lutheran bishop and administrators between 1542 and 1547 and from 1562 on, secularised and merged into the Electorate of Saxony in 1615
    Prince-Bishopric of Osnabrück, Lutheran bishops and administrators between 1574 and 1623, and Lutheran administrators and Catholic bishops in alternate succession since 1634, secularised and merged into the Electorate of Brunswick and Lunenburg in 1803
    Prince-Bishopric of Ratzeburg, Lutheran administrators since 1554, secularised as the Principality of Ratzeburg in 1648
    Prince-Bishopric of Schwerin, Lutheran administrators since 1533, secularised as the Principality of Schwerin in 1648
    Prince-Bishopric of Verden, Lutheran bishop and administrators between 1574 and 1630, and, after the rule of the last, however, Catholic prince-bishop, from 1631 on, secularised as Principality of Verden in 1648
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    Antonio Aparisi

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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Por Ordóñez:

    Sacro Imperio Romano Germánico: Austria o Alemania?

    image.jpg


    No hace falta que os explique que era este imperio no? Bueno el caso es que este fue el legítimo imperio de Carlomagno, y este durante la edad media fue el Imperio que luchaba contra el papado, y que contolaba a los demás paises. Pues bien, la dinastía de los Habsburgo siempre controló este Imperio (hubo años que no, pero en casi todos, si) Pero cuando empieza a llegar Prusia, y se oye la real casa de Hohenzollern, y el Sacro Imperio ya no tiene tanto poder a partir de la paz de Westfalia, los que se consideran legítimos herederos son los prusianos???!!!


    Espera, haber si no dejo esto muy claro, la capital del Sacro Imperio fue Viena, sus emperadores fueron los Habsburgo, de habla alemana, después de 1806, pasa a ser el Imperio Austriaco, y después en 1848, imperio Austro-Húngaro, con el himno que ya tenian en el Sacro Imperio, el Goth eralthe Franz den Kaiser.



    Pero cada vez, los prusianos se creen que son los verdaderos germanos, pero en realidad son los austriacos, ya que siempre fueron los lideres, los verdaderos germanos, y encima los prusianos se llaman alemanes, su himno cual es? El Deutchland Deutchland, que es el himno del I.Austro-Húngaro pero con otra letra, y encima se hacen emperadores de Alemania y enciam a los que se recuerdan son a estos, a los alemanes, no a los austriacos como imperio, después de que los austriacos formaran el imperio y todo, y viene los prusianos diciendo que son los verdaderosa germanos…..


    Puede que no entendais lo que quiero decir pero yo si…. Austria sería el verdadero pais germano, no Alemania, que se tendría que llamar Prusia.



    PD: Este tema ya lo he debatido en El Gran Capitán, pero me gustaría sacar tambien conclusiones aqui, ya que todos los que estamos aqui sabemos mucho de este Imperio.
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    Antonio Aparisi

  11. #11
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

    Jamás había visto un imperio que fuera tan similar en política y organización a España como el Sacro Imperio Romano Germánico. Los mejores aliados que tuvo la Iglesia fueron España y el Sacro Imperio. La casa de Austria ha sido de las mejores dinastías que tuvo España. La Casa de Austria junto con la Casa de Trastamara fueron los que fecundaron el reino indiano. Dotaron a mi Reino de símbolo, expansion y organización.

    En realidad el dilema entre Austria y los estados alemanes es muy similar al de Portugal y los demás estados hispánicos. Los Austriacos eran alemanes. De hecho se hablaba del Emperador de Alemania. Así cómo también se hablaba de las Españas, incluyendo a Portugal. No obstante, con el tiempo Austria, así como nuestro hermano lusitano, fueron creando identidades diferenciadas de los demás estados.

    Podría decirse que Austria esta dentro de la Germanidad como Portugal está dentro de la Hispanidad.


    ¡Qué vivan España y Alemania!

    ¡Qué vivan la Germanidad y la Hispanidad!
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    Antonio Aparisi

  12. #12
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    Re: Sacro Imperio Romano Germánico

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    España y el Sacro Imperio Romano Germánico:




    Si hubo un país que fue el reflejo de España ese fue el Sacro Imperio Romano Germánico. Su organización tan similar a España le hizo tener una armoniosa cohesión, donde llegó a gobernar uno de los monarcas más poderosos de la historia. Veamos varias similitudes:


    Iglesia:




    Principados Seculares Eclesiásticos: Ambos países poseían una fuerte cantidad de territorios que eran gobernados por la Iglesia en lo secular y espiritual. En el Sacro Imperio a estos territorios se les empezó a llamar Principados- Obispados mientras que en España se les empezó a denominar Señoríos Eclesiásticos.


    En el Sacro Imperio hubieron arzobispos electores así como la gran influencia del clero en el gobierno, en España los miembros eran del Consejo, muchos arzobispos ejercieron la regencia y la influencia de la iglesia fue importantísima ( III Concilio de Toledo, etc.)


    Nacimiento: Tanto España como el Sacro Imperio eran hijos de la iglesia y ambos reclamaban la herencia del imperio romano y de los estados predecesores. España se proclamaba como la heredera del Imperio Romano así como de la Monarquía Visigoda. El Sacro Imperio se proclamaba heredero de Carlo Magno así como del Imperio Romano. Ambos estados siempre fueron dedicados a defender la Iglesia.


    Órdenes Militares: las órdenes militares fueron muy decisivas en ambos estados y poseyeron vastos territorios. La Orden Teutónica poseyó grandes territorios en El Sacro Imperio así como otras órdenes. En España órdenes militares como las de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, de Cristo, Avis, etc. tuvieron muchísimos territorios, sobre todo en las zonas de frontera.




    Nota: Aqui no anotamos los territorios de la Iglesia ya que, aunque vastísimamente numerosos en España y el Sacro Imperio, existieron en todos los estados cristianos.



    Estado Secular:


    El Sacro Imperio Romano Germánico y España eran monarquías federativas. Estaban compuestas de distintos señoríos, reinos, principados, etc., independientes y soberanos, pero unidos en cuanto a la figura del rey y su superior gobierno. El rey era el elemento de cohesión y de unidad del estado así como la religión.


    Dentro del Sacro Imperio habían muchos estados. Cada estado tenía sus leyes y era soberano en sí mismo. Se respetaban las leyes de los territorios que componían la monarquía que eran leyes emanadas del pueblo.


    En resumidas palabras: España y el Sacro Imperio eran una confederación de estados, cuya unión se basaba en la figura del rey, la religión y los lazos políticos, de origen, culturales, etc. Cada estado mantenía su soberanía. Su jurisdicción, identidad, etc. quedaba intacta y exclusiva para él. Nada de estas cosas eran invalidadas ni anuladas o suprimidas por el rey.


    Ambos imperios no fueron colonialistas. Donde quiera que conquistaban su misión era llevar el cristianismo primordialmente y luego, establecer reinos.


    Ni el Sacro Imperio ni España tuvieron colonias, cada territorio era parte de la Monarquía.


    Ambos territorios tuvieron una Edad Media prolongada, la cual finalizó en su gran parte en el siglo XIX.
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