No tengo una opinión definida sobre el reciente golpe de Turquía, pues no sé muy bien quiénes eran los golpistas y qué buscaban. En principio vería bien que se moderase la tendencia islamizante de Erdogan.
Ahora bien, creo que conviene estudiar cómo el discurso de Rusia va cambiando de manera orwelliana en torno a esta cuestión de Turquía. El problema no es tanto que Putin se monte sus películas, sino que arrastra con ello a todo el área patriótica que le reconoce como la Espada de la Cristiandad.
Antes del derribo de un avión ruso por Turquía, Erdogan estaba en muy buenos tratos con Putin. RT y demás medios rusos no cesaban de presentar a Erdogan como el gran amigo de Putin, junto al cual Rusia podría vencer las maléficas sanciones que le había impuesto Europa. Incluso pocas semanas antes del derribo, Putin tuvo el detalle de inaugurar una mezquita en Moscú junto con Erdogan.
Pero todo cambia con el derribo del avión ruso hace unos meses. Desde entonces Erdogan pasó a ser la encarnación del mal: colabora con los terroristas islámicos, les compra petróleo y prácticamente es el jefe en secreto del Estado Islámico. Los católicos y los patriotas adoptaron este discurso que venía de Rusia, a pesar de que hacía aguas por todos los lados, empezando por la inauguración de esa mezquita pocas semanas antes. Muchos le empezaron a llamar "Cerdogan". Veamos esto con un ejemplo.
El 14/12/2015, Juan Manuel de Prada decía lo siguiente:
Otra manera eficaz de combatir el terrorismo sería romper relaciones e imponer sanciones a Turquía, principal cómplice del Estado Islámico, y desenmascarar ante el mundo a su gobernante, el pérfido Erdogan. Turquía asegura la financiación de los terroristas mediante la compra del petróleo que se produce en las regiones sirias controladas por el llamado Estado Islámico; y, a la vez, les procura una hospedería segura, a medida que el empuje del ejército sirio los obliga a retirarse. Turquía es también centro de entrenamiento para los yihadistas recolectados en los parajes más diversos del atlas, que luego se introducen tranquilamente en Irak y Siria a través de sus fronteras.
Y la avalancha de «refugiados sirios» que ha sufrido Europa ha sido una operación diseñada taimadamente desde Turquía, cuyos súbditos podrán moverse, por cierto, con entera libertad por todo el territorio europeo a partir del próximo año, por decisión de la chusma traidora que rige las colonias de la Unión Europea.
El 21/03/2015, el mismo Prada volvía a pintar a Erdogan prácticamente como el jefe del Estado Islámico:
Durante todo este arco temporal, siempre nos tropezamos con Estados Unidos, Israel, Turquía y Arabia Saudita manejando los hilos del desastre; y, en algunos casos, financiando y armando directamente a la marioneta llamada Daesh. En toda esta escalada criminal las colonias del pudridero europeo han desempeñado, ciertamente, un papel vicario, más no por ello venial: han tratado de desestabilizar a Rusia, sumándose cipayamente a las sanciones decretadas por el tío Sam; han vendido armas a los abastecedores del Estado Islámico (España, sin ir más lejos, vendió a Riad en el primer semestre de 2015 material bélico por valor de 450 millones de euros que, por supuesto, Riad distribuye entre sus marionetas); y han respaldado las acciones más repugnantes de Turquía, el mayor enemigo de la Cristiandad que vieron los siglos y hoy, bajo la presidencia del protervo Erdogan, la principal amenaza para Europa.
Pues se ha demostrado fehacientemente que en Turquía se han entrenado las alimañas del Daesh, que en Turquía se han refugiado las alimañas del Daesh, que Turquía ha comerciado con el petróleo que las alimañas del Daesh han extraído de suelo sirio.
Pues a Turquía, unos de los principales valedores del Daesh y nuestro mayor enemigo histórico, vamos a pagar 3.000 millones de euros al año, para que impide la avalancha de «refugiados» en Europa. Pero esa avalancha ha sido provocada por los Estados criminales que han promovido, financiado y abastecido de armas al Daesh; y, de forma vicaria, por las colonias del pudridero europeo, que han mantenido su alianza con esos Estados criminales, siguiendo las consignas del mundialismo.
Pero días antes del golpe, parece que Rusia retoma las relaciones con Turquía. Una vez producido el golpe, Putin parece respaldar a Erdogan y finalmente ayer tuvo lugar un cordial encuentro entre los dos líderes:
Los medios rusos resaltan la parte del negocio:Putin y Erdogan inician la normalización entre Rusia y Turquía
El presidente ruso y su homólogo turco aseguran su intención de estrechar los lazos entre los dos países
Moscú 10 AGO 2016
El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, este martes en San Petersburgo. SERGEI KARPUKHIN REUTERS
Vladímir Putin y Recep Tayip Erdogan relanzaron este martes las relaciones entre Rusia y Turquía en San Petersburgo, donde los dos presidentes se reunieron para superar de forma simbólica el distanciamiento (marcado por las sanciones económicas impuestas por Moscú) que siguió al derribo de un avión ruso en la frontera entre Turquía y Siria.
En una rueda de prensa celebrada tras una primera reunión de más de dos horas, Putin calificó las conversaciones con Erdogan de “sustanciales” y “constructivas” e insistió en que el restablecimiento de la cooperación responde a los intereses nacionales rusos y a la estabilidad internacional en la región y en el mundo. Los dos líderes decidieron abordar la situación en Siria, conjuntamente con sus ministros de Exteriores y representantes de los servicios de Seguridad, después de su cita con la prensa. “Intercambiaremos información y buscaremos una solución”, dijo Putin refiriéndose al tema más delicado y urgente desde el punto de vista internacional. En la cuestión siria, las posiciones de ambos líderes difieren, entre otras cosas sobre la permanencia en el poder del líder Bachar el Asad y el papel de los kurdos.
Putin apreció que Erdogan hubiera acudido a Rusia pese a la “difícil situación interna en Turquía” y lo interpretó como una muestra del “interés de los socios turcos en el restablecimiento de la cooperación con Rusia”. El ruso insistió en tratar a Erdogan como “señor presidente”, mientras el turco se dirigía a él como “querido amigo”. Refiriéndose a la llamada del ruso tras el intento de golpe de Estado, Erdogan dijo que había sido “importante” desde el punto de vista “psicológico” y de la “solidaridad” entre Rusia y Turquía y también “una especie de apoyo moral”.
El relanzamiento de las relaciones en temas comerciales y económicos será paulatino y se adaptará a las prioridades rusas, según indicó Putin. A juzgar por los planes que prepara el Gobierno (programa de cooperación comercial, económica, científico-técnica y cultural para el periodo de 2016-2019) Rusia prevé un periodo de más de tres años para volver a los niveles de dinamismo anteriores a la crisis. En cinco meses de este año el intercambio comercial entre los dos países se ha reducido en un 43%, lo que se añade al descenso (entre un 23% y un 26%) sufrido el año pasado, manifestó Putin, según el cual Rusia y Turquía tienen todas las posibilidades para restablecer unas relaciones normales plenas y “Rusia está dispuesta (a realizar) ese trabajo”. Durante el periodo de “restricciones” han sucedido “ciertas transformaciones” que hay que “considerar” en las relaciones comerciales y económicas bilaterales, matizó el líder ruso.
Las frutas y verduras turcas, cuya importación fue prohibida por Moscú, tendrán que adaptarse a los intereses del sector agrario ruso, según indicó el ministro de Energía, Alexandr Nóvak. A diferencia del consumidor ruso, confrontado con precios más caros y menos variedad de oferta, el sector agrícola se beneficia de las sanciones impuestas a la agricultura turca.
La colaboración entre Ankara y Moscú tendrá un carácter más inmediato y acelerado en los temas de claro interés común como el tendido del gasoducto “la corriente turca”, por el fondo del mar Negro, y la construcción de primera central nuclear turca con tecnología rusa, un proyecto, que según Nóvak, está valorado en más de 20.000 millones de dólares. El ministro de energía dijo confiar en que el proyecto de construcción de “corriente turca” se firme el próximo octubre. Está previsto que la construcción debe concluir para diciembre de 2019, agregó el ministro. “La corriente turca” es una de las rutas barajadas Rusia para transportar gas a Europa sin pasar por Ucrania. El tendido, unirá Anapa, en Rusia, con Turquía y llegará hasta la frontera con Grecia, donde se planea construir un punto de distribución de gas destinado a otros países de la UE.
El tramo del gasoducto destinado al consumo interno de Turquía está “fuera de duda” y puede iniciarse “en el futuro inmediato”. El tramo hacía Europa debe ser negociado con la UE, dijo Putin, según el cual Rusia y los socios turcos están dispuestos a realizar ese trabajo. La “corriente turca”, según el líder ruso, no compite con “la corriente del sur”, otro de los proyectos de suministro, donde el país clave es Bulgaria, que no dio permiso a Rusia para trabajar en su territorio. Para retomar este proyecto Bulgaria debería dar “garantías jurídicas” a Rusia, que ha sufrido pérdidas económicas por la negativa de los socios europeos de seguir adelante. “Necesitamos garantías absolutamente blindadas de carácter jurídico y no las hay”, dijo Putin.
En lo que se refiere a la construcción de la central nuclear en Turquía, Erdogan dijo que estaba dispuesto a concederle estatus de inversión estratégica “lo más pronto posible” al proyecto, en el que participa Rosatom, la organización responsable de la energía atómica rusa. El primer reactor, de los cuatro que tendrá la central, está previsto para 2023.
FUENTE: Putin y Erdogan inician la normalización entre Rusia y Turquía | Internacional | EL PAÃS
Turquía está dispuesta a suministrar gas ruso a Europa por el gasoducto Turkish Stream - RT
De repente, Erdogan ya no es un terrorista sino una buena persona que ha sido injustamente difamada por Occidente, un amigo de Rusia. Katehon lleva en esa campaña varias semanas.
Entonces creo que cabe preguntarles a los que, como Juan Manuel de Prada, vienen realizando estos análisis sobre política internacional: ¿Cómo es posible que la Espada de la Cristiandad (Putin) tenga tan buenas relaciones con el pérfido jefe del ISIS que es Erdogan?
Porque si Erdogan es lo que dice Prada, Putin no puede ser la Espada de la Cristiandad que viene reclamando el mismo Prada en otros artículos.
Y si lo que se dijo sobre Erdogan no es cierto, el Estado ruso se retrata como singularmente mentiroso, por lo que tampoco sería la Espada de la Cristiandad, ya que ésta no se puede asentar sobre mentiras.
A la vista de estas contradicciones, que se repiten cíclicamente en todas las cuestiones de política exterior, ¿podríamos concluir que los analistas que sientan cátedra en el área patriótica no se enteran de gran cosa y, por lo general, se limitan a ser meras correas de transmisión de la propaganda de otros Estados, tal vez sin darse cuenta? Por lo que tampoco deberíamos hacerles mucho caso cuando se pronuncian sobre tal o cual tema de política exterior. Quizá tengamos que revisar muchas posturas que veníamos dando como seguras.
(He citado algunos párrafos de Prada porque es la opinión escrita que tenía más a mano, pero me refiero en general a la clase de análisis que predominan en el área patriótica.)
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