- Roma pagana :

"Lucio Cornelio Balbo, el Mayor, natural de Cádiz, fue en Italia el primer extranjero que promovieron los romanos al Consulado, y Balbo el Menor, el primero que obtuvo el Triunfo.

El primer emperador extranjero fue Trajano y él, entre todos los emperadores, fue el príncipe de más dominios.

Adriano, natural de Sevilla , fue el primero que dio a los romanos un cuerpo sistemático de leyes; y Teodosio II, hijo de padre y abuelos españoles, fue el segundo legislador universal, y hasta nuestros días el mejor de todos.

Quien quitó a Italia las diversiones pantomímicas, tan contrarias a la honestidad y a la razón, fue el emperador Trajano; y quien logró que se aboliesen en Roma los inhumanos espectáculos de los gladiadores, en que se mataban los hombres bárbaramente para deleite del pueblo, fue el célebre Aurelio Prudencio, natural de Zaragoza.

El primero que fundó en Roma universidad de Estudios, y concedió la jubilación a los profesores beneméritos, fue el emperador Adriano; el primer maestro de elocuencia que tuvo Italia, de habilidad y de fama, fue Marco Porcio Latrón, cordobés; y el primer profesor que mereció estipendio del público en la ciudad de Roma, fue Marco Fabio Quintiliano, de Calahorra; Higino, Lucio, Séneca y Lucano son los primeros astrónomos del Lacio; y Pomponio Mela, el primer geógrafo latino.

El alférez Cayo Faviano Evandro, natural de Osma, fue el que obtuvo más coronas entre todos los guerreros del Imperio romano: los treinta mil celtíberos que se alistaron a las banderas de los Escipiones, el año de 213 antes de Cristo, fueron los primeros extranjeros que sirvieron con estipendio en los ejércitos de Roma; Mérico, oficial español, que servia por los años 211 antes de la era cristiana, fue el primero que obtuvo corona de oro, en día de público triunfo.

España por sí sola tuvo más casas de moneda que todo el mundo entero; y no habiendo acuñado sino bajo tres emperadores, en cantidad de medallas imperiales vence a cualquiera otra nación."

- Roma cristiana :

"Las primeras provincias de Europa que recibieron el Evangelio, fueron las de España: el primer gentil del mundo que se hizo cristiano, fue el centurión Cornelio (andaluz); el primero que consagró el verso latino a la Religión, fue el presbítero Juvenco; el presidente del primer Concilio ecuménico de la Iglesia católica fue Osio, obispo de Córdoba, y este mismo convirtió a la Fe a Constantino Magno, a quien debemos la libertad del culto de Jesucristo.

Quien movió a san Jerónimo para que nos diera en latín los libros sagrados del Testamento Viejo, fue Desiderio, presbítero de Barcelona, y quien mandó al mismo santo Doctor que formara una versión exacta de los libros del Testamento Nuevo, fue el pontífice español San Dámaso.

Los Obispos que tuvieron la preferencia y los primeros asientos en los dos primeros Concilios generales, fueron los de España.

El primer Concilio que definió el artículo importantísimo de que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, fue el de Toledo del año 400; la primera decretal autentica es la de Siricio a Himerio de Tarragona.
El primer Concilio el de Elvira, y la Iglesia, finalmente, que conserva cánones mas incorruptos y documentos mas auténticos de sus juntas sinodales, es sin duda la española.

Quien considere estas glorias de la España romana, aunque no hubiese otras, es preciso que de la preferencia a la Nación española entre todas las del Imperio romano.”

(Vicente de la Fuente, 1817-1889)