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Tema: Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española

  1. #1
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    Post Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española

    "Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española" (2001) . Por Pedro Carlos González Cuevas, profesor. de la U.N. E.D.

    INTRODUCCIÓN

    El concepto de «extrema derecha» designa, tanto a nivel de praxis como de
    pensamiento político, una pluralidad de «tradiciones» unidas por temas, objetivos y, sobre todo, por enemigos comunes; pero igualmente hostiles entre sí en no pocos aspectos.

    Entendemos por «tradición» un «razonamiento extendido a lo largo del tiempo en el que ciertos acuerdos se definen y redefinen en términos de dos tipos de conflictos: los que tienen lugar con críticos y enemigos externos a la tradición, que rechazan todos o casi todos los elementos claves de los acuerdos fundamentales y aquellos otros debates internos e interpelativos por medio de los cuales se llegan a expresar el sentido y el motivo de esos acuerdos fundamentales y en el progreso de los cuales se constituye la tradición».

    Cada una de estas tradiciones posee sus propias pautas internas para calibrar y dar respuesta a la problemática de su época. Pero, en un momento dado, pueden entrar en un período de crisis que las lleve a desaparecer, al serle imposible renovarse y reducir el número de problemas que tienen planteados.

    Cuando una «tradición» se inclina en este sentido —cuando está afectada por conflictos estériles y se limita a repetir las viejas fórmulas— se halla en una «crisis epistemológica», y solo podrá superarla elaborando una serie de conceptos o una nueva síntesis de doctrinas e ideas, un marco de referencia que reúna estos tres requisitos: que permita a la «tradición» resolver sus problemas pendientes, que explique como se plantearon y por qué no se habían resuelto hasta ahora, y que haga ambas cosas destacando la continuidad básica existente entre la síntesis anterior y la nueva.

    Nunca está garantizado que pueda llevarse a cabo esa innovación conceptual dentro de la «tradición». Por ello, una «tradición» no sólo puede entrar en un período de decadencia, sino incluso desaparecer como consecuencia de esa crisis. Cada crisis corresponde al impacto de los acontecimientos políticos, sociales, económicos, culturales e ideológicos que, por su repercusión, obligan a las distintas «tradiciones» a una redefínición. Y en ese sentido, resulta útil distinguir, por emplear la terminología de Raymond Williams, entre tradiciones «dominantes», «emergentes» y «residuales».

    Por «dominantes» entendemos aquellas tradiciones que, durante largo tiempo, son capaces de configurar el pensamiento y el proyecto político de los sectores ubicados en la «extrema derecha»; y de adaptar sus contenidos a las nuevas formas económicas, sectores sociales e incluso a los nuevos valores, sin perder por ello sus características esenciales.
    «Emergente» sirve aquí para designar la génesis y configuración de nuevos estilos de pensamiento que llevan consigo proyectos, significaciones, valores y prácticas políticas de «extrema derecha», que entran en conflicto con la tradición hasta entonces dominante, consiguiendo convertirla en «residual», es decir, en anacrónica y disfuncional, incapaz de superar los nuevos retos sociales, sumiéndose en una irreversible crisis epistemológica.

    En ese sentido, podemos distinguir, tanto a nivel europeo como específicamente español, tres «tradiciones» de extrema derecha.
    La «teológico política» —o tradicionalista, a secas—, cuyo proyecto ideológico intenta la sistematización del hecho religioso como legitimador de la práctica política.
    La «radical», que, frente a la anterior, asume los supuestos seculares de la modernidad e intenta legitimar su discurso en valores no religiosos como la nación o la raza, y en nociones científicas extraídas de la biología, la etnología, la sociología o la jurisprudencia.
    Y, por último, la «revolucionaria» —o fascista—, cuyo proyecto político, producto de una época caracterizada por la movilización de las masas, se presenta como una síntesis de elementos nacionalistas, populistas y socialistas, elaborada en un sentido abiertamente antiliberal y antimarxista.

    Por supuesto, la vigencia y el carácter de estas «tradiciones» se encuentra determinado por las características culturales de sus sociedades nacionales. No existe «extrema derecha» en sí; sólo existen sociedades nacionales, cada una de las cuales potencia determinadas tradiciones y otras no.

    En el caso español, la «tradición» dominante ha sido la «teológico-política», a lo largo de todo el siglo XIX y buena parte del XX. La perspectiva católica dotó a la extrema derecha española de unos esquemas de interpretación cargados de símbolos, mitos, imágenes, de todo un repertorio de significados sobre causalidades y acontecimientos del mundo: el providencialismo, la lucha del Bien contra el Mal como motor de la Historia, la «causalidad diabólica» o la Edad de Oro perdida, etc.

    Además, la Iglesia católica consiguió presentarse como portadora de una «ideología nacional», es decir, de una orientación hegemónica, que durante mucho tiempo apenas fue conmovida por tendencias contrarias e hizo pasar por herético, por no-nacional cualquier otro pensamiento que le fuera inasimilable. Ello fue causa y, al mismo tiempo, efecto de la debilidad del nacionalismo español.

    El Estado liberal español fue, dado el atraso social y económico del país, un Estado muy débil, incapaz de lograr una efectiva «nacionalización de las masas» y de crear un ritual, una serie de símbolos capaces de estimular un sentimiento nacional fuerte al margen de la identidad religiosa.
    A ello se unió el papel secundario de la nación española en la sociedad internacional contemporánea; y la consiguiente ausencia de un enemigo exterior.

    Por todo ello, la tradición «radical», nacionalista y laica, fue no sólo más tardía que en la mayoría de los países europeos, sino mucho más débil.
    En realidad, sus primeras manifestaciones de envergadura fueron los nacionalismos
    periféricos catalán y vasco, nacidos al socaire de la crisis finisecular.
    En el resto de España, sólo comenzó sus primeros balbuceos a lo largo de la crisis del sistema de la Restauración, para luego adquirir una mayor, aunque muy pequeña, difusión, en sus perfiles menos extremos durante la II República.
    Y lo mismo ocurrió, en consecuencia, con la «revolucionaria», cuya principal característica fue su marginalidad social y política hasta el estallido de la guerra civil.

    Fueron, pues, dos tradiciones «emergentes» incapaces de desplazar a la «dominante», que sólo a partir de los años sesenta entró en una irreversible crisis epistemológica, al socaire de las transformaciones sociales y las consecuencias del Concilio Vaticano II.

    En ese sentido, el pensamiento político de la extrema derecha española se
    caracteriza por una continuidad que no se da en el resto de los países europeos.
    Ajena a planteamientos de carácter racista o imperialista, su originalidad histórica radica en su inquebrantable y permanente voluntad restauradora de los valores católicos y en su oposición a los principios configuradores del proyecto de la modernidad...

    ...CONTINÚA EN PDF :

    http://hispania.revistas.csic.es/ind...iewArticle/308
    Última edición por ALACRAN; 21/06/2013 a las 14:44
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  2. #2
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    Re: Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española

    ÍNDICE DEL ARTÍCULO:

    1. LA REACCIÓN «A LO DIVINO» …… PÁG.102

    2. LA ESPAÑA ISABELINA: TRADICIONALISMO CARLISTAY CONSERVADURISMO AUTORITARIO…… PÁG. 106

    3. DEL SEXENIO A LA RESTAURACIÓN …… PÁG.113

    4. EL LARGO VERANO LIBERAL... Y TRADICIONAL …… PÁG.115

    5. EL DESASTRE DEL 98 Y LOS ORÍGENES DE LADERECHA RADICAL:
    PERSISTENCIAS Y CAMBIOS …… PÁG. 119

    5.1. Catalanismo y bizkaitarrismo …… PÁG.121

    5.2. El nuevo nacionalismo español y el espíritu del 98 …… PÁG.122


    6.CRISIS DE LA RESTAURACIÓN Y DICTADURA …… PÁG. 124

    7.FRENTE A LA REPÚBLICA: EL TRIUNFO DE LA TEOLOGÍA POLÍTICA …… PÁG. 128

    8. LAERA DE FRANCO: DE LA EDAD DE ORO A LA CRISIS …… PÁG. 132

    9.OCASO Y RENOVACIÓN …… PÁG. 139

    Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española | González Cuevas | Hispania




    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  3. #3
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    Re: Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española

    Ciertamente, el señor González Cuevas no es precisamente un destacado experto en lo que se refiere a la historia de las ideas políticas y de las formaciones y personalidades que las defienden en la historia contemporánea española. Don Estanislao Cantero ya dio cuenta en su momento (a propósito de un trabajo sobre el grupo de Acción Española) de las carencias de este historiador, que si bien sus trabajos (los de González Cuevas, me refiero) pueden ser utilizados como argumentos ad hominem contra la argumentos de otros pseudohistoriadores revolucionarios más radicales en sus mentiras, sin embargo sus estudios no llegan a concebir las necesarias distinciones que hacen diferentes a unos grupos de otros, pero que le sirven a él para llegar a las conclusiones preconcebidas con las que apriorísticamente aborda estos asuntos. De todas formas, y sin necesidad de los antecedentes anteriores, la lectura de los datos e interpretaciones del trabajo colgado por Alacran están repletas de falsedades (ya directas, ya por omisión) no ya de la historia de la Comunión legitimista, sino también de los otros grupos "tradicionalistas" ajenos a la Comunión.

    Respecto al trabajo, se puede resumir la intención de González Cuevas (y el correspondiente y consecuente previo ajuste y manipulación de los datos en ese sentido) en probar dos tesis que quedan implicadas en todo el ensayo, a saber:

    1. Que todos los grupos políticos "antiizquierdistas" que van saliendo en la historia contemporánea española en el fondo son lo mismo, pues todos ellos caen bajo la común defensa de la religión católica, en cuanto elemento unificador de todos esos grupos (siendo sus diferencias políticas meramente accidentales). Esta es la razón por la que en lugar de hablar de ideología (aunque realmente no sea ideología, por ser en realidad, los principios seculares de la tradición política española) tradicionalista habla de "tradiciones ideológicas". No deja de ser, en este sentido, una inversión lingüística deliberada al servicio de este señor. Es lógico que sea así, pues al sofista González Cuevas le conviene establecer la dialéctica entre, por un lado, una "derecha-extrema derecha" unificada en su común defensa de la religión católica, con pequeñas diferencias accidentales (de ahí lo de "tradiciones ideológicas") pero que no tienen importancia pues todos ellos se engloban bajo la común defensa de la tradición política española y por eso a todos se les puede calificar como políticamente tradicionalistas (a excepción, concede Cuevas, de Ramiro Ledesma y Primo de Rivera y su grupo orteguiano-fascista español, que es lo único en lo que quizá acierta); y por otro lado, la Revolución, que vendría representada por los liberales progresistas, socialistas, etc...

    Evidentemente estas categorías que conforman la dialéctica de la que parte Cuevas son falsas, pues la única dialéctica verdadera viene determinada por la Tradición política, por un lado, y la Revolución política, por otro lado (dentro de la cual han de englobarse todas la categorías de derecha y extrema derecha, que le son propias - y, por tanto, completamente ajenas al tradicionalismo político).

    2. Una vez hecho el totum revolutum, es decir, toda la confusión y mezcla de todos los grupos políticos afines por su común defensa de la religión católica (como si eso significara su afinidad en la común defensa de la tradición política española, estableciendo sus diferencias políticas como meramente accidentales, y no sustanciales como realmente lo eran), pasa a continuación a establecer la segunda tesis a la que apriorísticamente quería llegar González Cuevas: que todos esos grupos quedaron definitivamente encarnados en el régimen político de Franco, destino último unificador de todos ellos bajo la común batuta de Franco y de su régimen.

    Por supuesto, huelga decir que ambas tesis son completamente falsas, no ya por la falsificación de datos históricos -así como de su interpretación- antes apuntados, sino porque incluso con los datos aportados por el propio Cuevas en su ensayo ni siquiera se podría concluir, no ya la decantación (por utilizar las palabras de Blas Piñar, que defiende una tesis parecida a la de Cuevas) de la Comunión legitimista en el régimen de Franco, sino incluso la posibilidad de que dicho régimen pueda ser calificado como políticamente tradicionalista gracias influencias "tradicionalistas" ajenas al legitimismo. Podrá ser calificado de derecha o extrema derecha dentro de la terminología revolucionaria, pero no como tradicionalista; el problema es que Cuevas utiliza la categoría derecha-extrema derecha como sinónimo de tradicionalista, cuando en realidad son categorías propias del ámbito político revolucionario, aunque a Cuevas, como digo, le interesa, mediante esta manipulación de lenguaje, establecer la unión de todos los que defienden la religión católica bajo la etiqueta de tradicionalistas -en cuanto sinónimo de extrema derecha- y de ahí concluir falsamente que todos llegaron a buen puerto unidos al régimen de Franco, en tanto que régimen supuestamente políticamente tradicionalista.
    Última edición por Martin Ant; 22/06/2013 a las 14:59

  4. #4
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    Re: Las tradiciones ideológicas de la extrema derecha española

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    Matización sobre el artículo del señor González Cuevas:

    - Lógicamente todo el Antiguo Régimen y por extensión la Historia de España desde el Renacimiento hasta las Cortes de Cádiz entraría en el universo conceptual de la "extrema derecha" (si quitamos a esta expresión el aspecto beligerante antiliberal y antimarxista, entonces inexistente).

    - Que la "extrema derecha" no es en el fondo sino la continuación del Antiguo Régimen, tan profundamente católica como él y en consonancia con los principios político-sociales que la Iglesia siempre tuvo como vinculantes para las sociedades.

    - Que el señor González Cuevas parece tener en cuenta sólo la adscripción voluntaria a la "extrema derecha" como una simple opción, voluntaria y hasta caprichosamente cerril en algunos casos, pareciendo olvidarse de la forzosa adscripción a los principios católicos que la Iglesia imponía.

    Porque tanto los ajenos a la "extrema derecha" como sus enemigos lo que realmente atacaban eran los principios políticos concordes con el Magisterio de la Iglesia (siempre vigentes en España o al menos nunca contrarios). Contra esos enemigos no hacía sino cumplir el deber de defensa.

    Por tanto, ser de "extrema derecha" en España nunca fue otra cosa que estar de acuerdo con que el Magisterio Tradicional de la Iglesia en materia político-social se aplicara y luchar contra los enemigos de ese Magisterio.

    Por último, y como consecuencia lógica, la única causa del naufragio de la "extrema derecha" ha sido el mismo que el de la Iglesia: el triunfo de sus enemigos en el Vaticano II .
    Valmadian, jasarhez y DOBLE AGUILA dieron el Víctor.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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