NOCIONES PRELIMINARES PARA SERVIR DE INTRODUCCION Á LOS ESTUDIOS SOBRE LA HISTORIA (J. Donoso Cortés, 1847)
(NOTA; La irregular ortografía es la original de la obra, que data de 1847)
"Todos los acontecimientos tienen su explicacion y su origen en la voluntad divina y en la humana : por esta razon, el asunto perpétuo de la Historia son Dios y el hombre, considerados como seres activos у libres: su actividad y su libertad, idénticas por su naturaleza, se diferencian entre sí por su extension: el hombre obra aprisionado en el espacio y en el tiempo; mientras que Dios obra desembarazadamente y sin prisiones. La libertad del hombre encuentra un límite en la voluntad de Dios; mientras que la libertad de Dios solo le encuentra en su Sabiduría infinita: por donde se vé que ni Dios puede obrar sin una razon, á los ojos de su Sabiduría suficiente; ni el hombre sin un permiso muy alto. Si nada sucede que Dios no obre ó permita; y si Dios ni permite obrar ni obra sin una razon suficiente, síguese de aquí, que todo lo que sucede, viene a realizar alguno de aquellos inescrutables designios que estuvieron siempre presentes en el divino entendimiento y en la razon soberana.
Dios es el principio , el medio y el fin de la Historia : La creacion del hombre fué un milagro de su amor: la conservacion del género humano es un milagro de su Providencia; y en el fin de los tiempos, obrará sobre todos los hombres los milagros de su gracia y los de su justicia. El objeto de la Historia es la explicacion de esos tres milagros. A la Historia toca averiguar por qué causa y para cuál fin crió Dios al hombre: cuáles son las leyes con que mantiene y conserva el humano linaje: y en virtud de cuáles estatutos anteriormente promulgados ha de juzgar á las gentes. Y como quiera que todas estas son cosas al entendimiento humano naturalmente escondidas, la historia universal sería de todo punto imposible, si en la densa noche de los tiempos no brillara perpétuamente á los ojos del historiador , á manera de un faro encendido , la luz de la religion revelada. Esto sirve para explicar, porque los historiadores antiguos, cuyos ojos estaban cerrados á esa luz, no acertaron á tejer la maravillosa trama de esa historia. Ignorantes de la unidad de Dios, y de su poder infinito , de su sábia providencia, y de la unidad del género humano, conocieron los sucesos de Grecia , de Roma y del Asia ; ignoraron empero de todo punto la historia del hombre.
La primera historia universal de que hay noticia en el mundo, es la Ciudad de Dios de San Agustin , libro prodigioso que viene a ser un comentario sublime de la Biblia , el libro de los prodigios. Andando el tiempo, y en el siglo de oro de la literatura francesa, el gran Bossuet, siguiendo las pisadas del Platon cristiano, trazó con mano firme y con pincel robusto el cuadro de la humanidad hecha hombre y caminando, ora por las vias del Señor , ora por sendas extraviadas, hácia donde Dios la lleva , ya con el azote de su justicia, ya con el impulso de su misericordia.
Salieron al encuentro de esos eminentes doctores, para hacerles guerra y contraste, hombres que poniendo al servicio del error un ingenio clarísimo, fueron poderosos para convertir en fábula la Historia. Ellos sacaron de su propio entendimiento las leyes con que se gobiernan las sociedades, pusieron relaciones arbitrarias entre las cosas, cambiaron á su antojo las que unen con lazada estrecha al Criador con la criatura, queriendo ser á manera de Dios, que sacó con una sola palabra la luz, de las tinieblas; y el órden, del caos.
La Historia entonces dejó de ser lo que habia sido en manos de los doctores católicos, la narracion sencilla y majestuosa de los hechos; y se convirtió en la exposicion dogmática de una teoría filosófica ó social, de suyo intolerante é inflexible. Levantáronse filósofos contra filósofos, teorías contra teorías , sistemas contra sistemas; y de tal suerte se confundieron y mezclaron entre sí, en aquella revuelta batalla , que los hombres estuvieron á punto de no poder distinguir la verdad del error, y de no saber qué pensar acerca de Dios, del hombre, y del género humano.
Segun unos, la humanidad camina en un progreso indefinido. y en línea perpétuamente derecha : segun otros, está condenada á tejer y destejer la tela de su vida , caminando en líneas perpétuamente circulares. Filósofos hay que no han visto en la historia sino la lucha de la fatalidad , representada por la naturaleza, y de la libertad representada por el hombre. Otros han visto tantos principios dominantes, como regiones tiene el mundo : la inmovilidad absoluta tiene su imperio en el Asia : la movilidad perpétua tiene su asiento en la Grecia : la inmovilidad y la movilidad combaten en Roma por la dominacion , siendo sus adalides, por una parte el Senado, y por otra el pueblo ; por una parte la nobleza, y por otra la plebe. Esos mismos principios que combaten en Roma , se traban y se limitan, y hacen paces entre sí en las regiones germánicas. De esta manera, el Asia es el símbolo del despotismo; la Grecia es el de la libertad ; Roma el del combate; la Alemania el de la armonía. Quién considera á la humanidad dotada de un movimiento espontáneo, y quién la considera movida por un Dios ciego, sordo é implacable, como el Destino de las sociedades paganas.
Dejando á un lado estas vanas especulaciones, y estas estériles controversias, expondremos aquí breve y sumariamente el punto de vista católico de la historia, con la ayuda de claras y sencillas definiciones.
La Historia, considerada en general, es la biografía del género humano. Esta biografía comprende la relacion de todos los sucesos que interesan á la humanidad; y la exposicion de sus causas.
Las causas de los sucesos son generales ó particulares.
Bajo el punto de vista católico, no hay más que una causa general de todos los sucesos humanos, y esa es la Providencia Divina. La Providencia Divina, considerada como causa general de todo lo que sucede, obra de una manera natural ó sobrenatural. Obra de una manera natural, cuando deja desembarazada la accion de las causas segundas. Obra de una manera sobrenatural, cuando provoca los acontecimientos directa , inmediata y milagrosamente.
La Providencia no es otra cosa sino aquella alta sabiduría con que Dios señaló á cada cosa un fin, y lleva a su fin á cada cosa, unas veces por medio de la accion de las causas segundas, y otras por medio de su intervencion directa y soberana.
Las causas particulares ó segundas de los sucesos, así en el órden físico como en el moral, no están sujetas á peso, cálculo ni medida. En el órden moral, sin embargo, es la primera por su importancia la libertad del hombre.
La libertad del hombre no consiste en la facultad soberana de elegir el fin, sino en la omnimoda de escoger uno de los caminos que más o menos derechamente van a parar a ese fin necesario.
La libertad y sabiduría de Dios resplandecen en el señalamiento del término. La libertad del hombre se pone de manifiesto en la eleccion de la senda. De esta manera, el hombre obra de consuno con Dios en la creacion de las maravillas de la Historia.
Si despues de todo lo expuesto se nos exigiera una definicion de la Historia, que comprendiese los varios elementos de nuestra doctrina, la definiriamos de la manera siguiente : La Historia, considerada en general, es la narracion de los acontecimientos que manifiestan los designios de Dios sobre la humanidad, y su realizacion en el tiempo, ya por medio de su intervencion directa y milagrosa , ya por medio de la libertad del hombre....
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