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Tema: Mourelle de la Rúa

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    Mourelle de la Rúa

    Francisco Antonio Mourelle de la Rua
    (Por Rafael Molina Sánchez, "Swintila")
    Francisco Mourelle de la Rua (1.750-1.820) natural de la Coruña fue un famoso navegante español del s. XVIII. Desde joven sintió muy dentro la llamada del mar pero la exigua fortuna paterna no le permitió ingresar en la gaditana Real Compañía de Guardiamarinas y hubo de conformarse con ingresar en la Academia de Pilotos del Ferrol en 1763. En 1766 obtiene su título de piloto. Su expediente dice de él:

    • “Domina la construcción y uso del cuadrante de reducción, demostro un punto de diversos bordos de abatimiento, variación y corrientes, la trigonometría plana, con sus respectivas demostraciones, esfera terraquea y un problema curioso”.


    > Localidad gallega de San Adrián de Corme, donde nació Mourelle.

    En 1772 sale para la isla Trinidad como segundo piloto de la corbeta “ Dolores “. En enero de 1775 es nombrado primer piloto del puerto de San Blas en México, punto de partida para los reconocimientos hidrográficos españoles en Alta California. Alli conoce a Juan Francisco Bodega con quien hará un excelente binomio, con quien navega a partir de 1775 explorando la costa de California y tomando posesión del puerto de la Trinidad, la rada de Bucarelli y el puerto de los Remedios entre otros puntos.

    En 1779 embarca en la fragata “ Favorita” como segundo oficial. El mando lo ejerce Bodega. Su misión es llegar a la máxima altura posible de las costas de Alaska. En ella llegaron al cabo San Elias donde se alza el monte del mismo nombre 5.500 metros, el segundo mas alto de Estados Unidos, llegando a alcanzar mas tarde la latitud de 60º 13' en la isla que ellos bautizan como Puerto de Santiago tomando posesión para la Corona, recibiendo la visita de los naturales, los llamados “ umiaks “ de raza esquimal. Aunque su intención era llegar hasta Siberia violentas tempestades se lo impidieron obligandoles a regresar, siendo destinado a Manila posteriormente.

    En septiembre de 1780 el gobernador de Filipinas Jose Basco y Vargas le confió el mando de la fragata “ Princesa “ y le ordena llevar ciertos documentos importantes para el virrey de Mexico. Durante este viaje atravesará el oceano Pacífico descubriendo numerosas islas en la zona de las islas Salomon como la Isla Ermitaño, cuyo nombre perdura y otras islas que el llamó San Francisco , San Jose y San Antonio pero que hoy se llaman Simberi, Mabua, Tabar entre otras. Su descubrimiento mas importante fue el del grupo de las Vavao en el archipiélago de Tonga. Alli tuvo ocasión de conocer a un numeroso grupo de isleños que veian por primera vez al hombre blanco. Los indígenas se mostraron en todo momento amables y los nuestros les contentaron con la quincalla habitual en estos casos. El “ Tubou “ o reyezuelo de las islas mantuvo gran amistad con Mourelle, llegando a ofrecerle a su hija que nuestro hombre rechazó cortesmente y les permitió provisionarse de agua y de fruta. Los españoles estuvieron un mes en este paradisiaco lugar, sin ningun incidente con los indigenas. Sus descripciones de este pueblo nos hacen recordar invariablemente la famosa película de Marlon Brando sobre el motín de la Bounty y otras similares. Según el historiador norteamericao Donald C. Cutter “ sus relaciones y mapas relativos a esta expedición le colocan a la misma altura que los capitanes Cook, Bougainville, Malaspina y La Pérouse en las exploraciones del Pacífico."


    Retrato de Mourelle de la Rúa.

    Visitó Canton en China en 1786 y 1787. Pero es menos conocida su faceta puramente militar cuando a partir de 1797 ejerció el mando de las lanchas cañoneras del apostadero de Algeciras llevando a cabo numerosas acciones de mérito. Por ejemplo el 3 de diciembre de 1797 participa en un combate de 7 cañoneras contra un convoy ingles protegido por 3 fragatas con apresamiento del Bergantin corsario “Prince William”.

    El 15 de marzo siguiente logra la rendición de otro bergantín corsario inglés tras un duro combate, el 1 de abril de 1798 apresa un místico y una urca bajo el fuego de las baterias de Gibraltar. El 26 de mayo recupera una fragata mercante española que había sido capturada por corsarios ingleses, tras ahuyentar a estos.

    Quizás su mas brillante victoria fue el 19 de enero de 1799 contra un fuerte convoy enemigo amparado por un navío de 74 cañones, un bergantín de 18 y 3 lanchas cañoneras, acción en la que Mourelle capitaneando 14 lanchas y un místico se batió bravamente, y logró hundir 1 cañonera inglesa ( cuya tripulación salvaron ) y apoderarse de 1 fragata , 2 bergantines y otra cañonera con un total de 120 prisioneros. Este hecho le valió el ascenso a capitán de fragata. (Resulta increíble que hasta casi los 50 años no acediera a este grado, a pesar de sus grandes servicios oceanográficos y de la confianza depositada en él por varios virreyes. Y todo por su origen humilde ya que procedia de una sencilla familia de pescadores gallegos ).


    En carta dirigida a Mazarredo, Bruno de Heceta jefe del apostadero de Algeciras decia de él :

    • “Asistió a mas de 40 combates contra las fuerzas anglicanas entre los que se cuentan 14 de la mayor nota, esto es, batiendo con 10 o 12 cañones fuerzas que nos atacaban con 500, no en guerra galana, si no siempre a tiro corto de metralla y algunas veces de fusil y pistola y aun abordando de dia las murallas de Gibraltar. Durante 3 años estuvo de comandante de las lanchas de fuerza y empeñó por consiguiente los combates y mandó mucha parte de ellos “.
    Tras enumerar sus éxitos acababa diciendo literalmente “ los méritos de Mourelle son superabundantes “. En total Mourelle asistió a mas de 40 combates y hundió o apresó 16 naves enemigas durante este periodo en Algeciras.


    Sello conmemorativo a la figura de este gran marino español.


    La guerra seguia. El 31 de enero de 1801 nuestro hombre participa con sus lanchas en la llamada batalla de Algeciras en la que 7 navios ingleses luchan contra 4 franceses más las cañoneras españolas y las baterias de costa tambien españolas, combate en que los ingleses pierden 1 navio. Según su hoja de servicios Mourelle luchó como siempre con valor y en 1ª linea de fuego. “ Ha adquirido con esta batalla nuevo esplendor su pública reputación “ decia de él su superior Heceta. En 1803 le nombran fiscal de guerra, cargo que ejerció con contundencia logrando la condena del comandante y la tripulación del jabeque español “Gamo”, que se había rendido vergonzosamente ante un bergantín inglés llamado “Speedy” . Pero el veterano marino gallego era hombre de acción y no de escritorio y pidió volver a la lucha.

    A principios de 1805 le nombran jefe del apostadero de Algeciras, que tan bien conocia. No es de extrañar que su familia acabara echando raices definitivamente en esta bella ciudad gaditana. Asi pues participó en la batalla de Trafalgar pero sin duda, sentiría la tragedia como si hubiera estado allí.

    La lucha contra los ingleses siguió. El 4 de enero de 1.806 obtuvo Mourelle una nueva victoria al apresar una fragata corsaria inglesa pese a la oposición de varios buques salidos de Gibraltar, metiendola en Algeciras.

    Trasladado al apostadero de Málaga siguió prestando valiosos servicios. Como el ocurrido el 14 de julio de 1.806 cerca de la Atunara. Mourelle había salido de Málaga en dirección a Cádiz a bordo del navio “Glorioso” junto con un místico y una falúa. Guiaba 27 mercantes que conducian municiones, armas y abastecimientos, destinados al Rio de la Plata para ayudar a Liniers y sus hombres a recuperar Buenos Aires y Montevideo tomadas por los ingleses en un golpe por sorpresa, tras la huida del cobarde virrey Sobremonte. Una formación enemiga muy superior cerca de la Atunara integrada por 4 cañoneras 2 buques de guerra y varios corsarios intentaron apoderarse del convoy. Tras un combate que duró doce horas Mourelle logró pasar sin perder ni una sola unidad. Dicho convoy debió ser sin duda una eficaz ayuda para el valeroso Liniers y los suyos que pronto expulsarian a los ingleses. Este combate le valió el ascenso a capitán de navio.

    Pasaron los años. En 1820 Mourelle, ya jefe de Escuadra, debía dirigir la gran expedición que debía transportar un potente ejercito para sofocar la rebelión en las posesiones americanas o por lo menos en una parte de las mismas. Expedición que se fustró como es sabido debido a la traición del coronel Riego que sublevó a las tropas y las utilizó para su golpe de Estado liberal. Mourelle no solo no colaboró con la traición sino que desembarcó parte de las tropas para oponerse a Riego en Cádiz. La aceptación de los hechos por Fernando VII frustró sus esperanzas.

    Asqueado por los acontecimientos, tan adversos para España moria nuestro heroe el 24 de mayo de 1820. Fue el último representante de la estirpe de grandes marinos españoles de finales del XVIII, junto con Barceló, Mazarredo, Gravina, Churruca, Alcalá, Galiano etc. Desde 1890 con toda justicia sus restos reposan en el Panteón De Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz ) como el gran navegante y explorador y también el excelente soldado que fue.

    Para saber más:
    Consultar los libros: “Mourelle de laRua, explorador del Pacífico “ de Amancio Landin Carrasco, Ediciones Cultura Hispánica 1.978 o “ Descubrimientos españoles del Mar del Sur “ 3 tomos. Museo Naval 1.992 entre otros libros.


    http://www.todoababor.es/articulos/mourelle.htm

  2. #2
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    Re: Mourelle de la Rúa

    HÉROES ESPAÑOLES: DON FRANCISCO MOURELLE DE LA RUA. LA MENTIRA INGLESA DE COOK

    17 de julio de 1750, nace en Corme, a pocos kms. de La Coruña , el marino Francisco Mourelle, Almirante de la Armada, que exploró el Pacífico antes del Capt. Coock.

    Sirvió en la Armada española en las Guayanas, en la isla Trinidad y las Antillas antes de ser destinado en la nueva base naval de San Blas, México en 1774. Se unió a la expedición de 1775 de Bruno de Heceta y Juan Francisco de la Bodega y Quadra, sirviendo en calidad de piloto de Quadra en la goleta Sonora. El 29 de julio, alrededor de los 49ºN, la Sonora se separó de la nave de Heceta, la Santiago. Heceta pronto regresó al sur, mientras que Quadra y Mourelle continuaron hacia el norte, llegando a los 58º30'N. Encontraron y anclaron en la bahía de Bucareli. Luego navegaron hacia el sur, llegando a Monterrey, California, el 7 de octubre, y a San Blas el 20 de noviembre de 1775.

    Su diario fue robado, traducido al inglés, llegando posteriormente a manos ...del marino británico, que lo usó en su beneficio. Exploró las costas de Alaska, del Pacífico canadiense, de las Salomón, las Filipinas y el Archipiélago de Tonga.

    Una Isla de la Columbia Británica lleva su nombre. El inglés Cook simplemente siguió sus informes y rutas.

    Durante su servicio en San Blas, Mourelle viajó extensivamente a través del océano Pacífico. Visitó Tonga en 1781 y también estaba familiarizado con las islas Filipinas y Cantón, China.
    Mourelle estaba al mando de la Mexicana en una expedición en 1792 para explorar el estrecho de Georgia, pero Alessandro Malaspina puso uno de sus propios oficiales, Cayetano Valdés, al frente de la nave. Dionisio Alcalá Galiano iba al mando de la Sutil, la compañero gemerla de la Mexicana.
    Mourelle fue trasladado a España en 1793. Fue ascendido a capitán de fragata en 1799, a capitán de buque en 1806 y a comodoro en 1811. Órdenaba un escuadrón en 1818 que iba a sofocar una rebelión en el Río de la Plata, pero la empresa nunca se puso en marcha.

    Mourelle murió el 24 de mayo de 1820, a la edad de 64 años.






    LOS LEGÍTIMOS DE GIBRALTAR 1.502

  3. #3
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    Re: Mourelle de la Rúa

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    EL GALLEGO QUE LLEGÓ HASTA ALASKA (Y CUYO DIARIO ROBADO GUIÓ AL CAPITÁN COOK)




    Fuerte español de San Miguel, en la bahía de NutkaRetrato conservado del navegante Francisco Mourelle de la Rúa (1750-1820).

    Dicen que hay determinadas personas que están ligadas al mar de una forma tan inexplicable que, hagan lo que hagan en la vida, su destino estará unido a las olas. Que tienen agua salada en vez de sangre, por usar el símil fácil. No sé si ustedes conocen en persona a alguien de esas características -si viven cerca del mar, como yo, habrán tenido la oportunidad de tropezarse con unos cuantos- pero les aseguro que pocos encontrarán como el protagonista de la historia que les voy a contar hoy, con una vida que parece sacada directamente del guión de una producción hollywoodiense, desde unos inicios humildes a una existencia plagada de viajes y aventuras sorprendentes.

    Permítanme que les presente a Francisco Mourelle, el humilde pescador de Corme (A Coruña) que acabó siendo uno de los mayores rivales de Cook en el Pacífico y a la vez el inspirador de uno de sus viajes.

    Mourelle nació en 1750 en San Adrián de Corme, que entonces era una pequeña aldea pesquera y hoy en día es un apacible pueblecito mariñeiro en plena Costa de la Muerte. Es de suponer que ya de crío salía a navegar en esas peligrosas aguas, porque con tan sólo trece años, siendo un adolescente, sintió que había llegado el momento de hacer grandes cosas entre las olas. Sin embargo, sus padres, unos sencillos pescadores, no tenían el dinero suficiente para pagar el costoso ingreso en la Real Compañía de Guardamarinas de Cádiz. Ese era el camino formal para llegar a obtener el mando de una embarcación militar y poder recorrer los océanos, pero estaba reservado a aquellas personas que bien gracias a su apellido o bien gracias a la generosa bolsa de su familia podían afrontar el coste de la institución gaditana, la encargada de formar a algunos de los mejores navegantes de la época.

    Quizá otro habría renunciado, pero Mourelle (que, insisto, no olviden que tenía sólo trece años, una edad en la que muchos críos de hoy en día sólo sueñan con ser youtubers) no dio su brazo a torcer. Finalmente consiguió el ingreso en la Academia de Pilotos de Ferrol, un centro menor que en teoría solo le permitiría ser un oficial subalterno en alta mar, pero que al menos le daría permiso para subirse en alguno de los imponentes buques de la flota real. Y a partir de aquí, el talento de Mourelle empezó a dispararse.

    En sólo tres años ya tenía el título de piloto bajo el brazo y al poco tiempo de licenciarse con honores -su expediente, que aún hoy se conserva, está lleno de halagos de sus instructores- es destinado como segundo piloto de la fragata Dolores, que parte en dirección a Trinidad y después a México.Mourelle tiene dieciséis años y es la primera vez que se aleja de Galicia. No sabe que está a punto de iniciar un viaje que le hará recorrer todo el mundo en las siguientes décadas.

    DE MÉXICO A LA COSTA OESTE

    Sin embargo, su carrera parecía estancada cuando en 1775 es nombrado piloto del puerto de San Blas, en México. Pónganse en su piel por un momento. Imagínense de pie, en el borde del puerto de San Blas (un villorrio grande por aquella época), viendo las velas de un barco acercándose. Ser piloto de un puerto era un trabajo estable, seguro y sobre todo nada peligroso, pero no estaba bien pagado y además para un espíritu inquieto como el de Mourelle tenía que ser una tortura ver entrar y salir buques en el puerto y que su trabajo se limitase a pilotarlos en la aproximación al muelle.

    Pero entonces conoce a Juan Francisco Bodega, un animoso capitán, y su vida cambia por completo.

    Junto con Bodega, a lo largo de los siguientes años, Mourelle recorrerá toda la costa oeste de lo que hoy es Estados Unidos, tomando posesión de bahías, radas y ensenadas en California y Oregón que todavía eran desconocidas para los europeos hasta la fecha.

    Y así, en 1779, Bodega y él, a bordo de la fragata Favorita, remontan la costa americana hasta lugares aún más remotos. El frío comienza a morderlos a medida que la nieve y el hielo los rodea. Una mañana observan a lo lejos una enorme montaña asomando por el horizonte. Cuando echan el ancla, en una bahía cercana, un grupo de nativos envueltos en pieles de foca se les acerca remando: son indios umiaks y Mourelle y Bodega acaban de llegar a Alaska y están fondeados al pie del monte San Elías, una de las cuatro montañas más altas de América del Norte (por cierto, esta montaña será escalada por primera vez por otro español casi cien años más tarde, pero esa es otra historia).

    Su objetivo declarado es encontrar el Paso del Noroeste, la vía para llegar a Europa desde el Pacífico sin tener que rodear el Cabo de Hornos, pero a medida que se acercan a Siberia, la Favorita se ve sacudida por lasespantosas tormentas del Mar de Bering y tienen que correr delante de ellas para evitar un naufragio seguro.

    Dibujo con la firma de Francisco Mourelle.

    LA COPIA DE SU DIARIO

    Mourelle es destinado en Manila, pero no antes de entregar al virrey un detallado diario de viaje, con todas las anotaciones, puntos de referencia, corrientes y datos de interés que había ido recopilando como piloto excepcional. Y aquí se abre uno de los misterios de la historia que seguramente jamás seremos capaces de resolver. Una copia del diario de Mourelle, cuidadosamente traducido, acabe en Londres, en manos de un brillante y ambicioso capitán de la Marina Real Británica. Su nombre esJames Cook y, tal y como reconoce en sus propios escritos, los mapas y anotaciones de Mourelle son fundamentales para su Tercer Viaje por el Pacífico. De hecho, en su exploración de la costa americana sigue paso por paso la ruta establecida por el gallego.

    Mientras tanto, Mourelle, ajeno a todo esto y a que alguien les está robando el mérito de sus viajes, recibe un encargo del gobernador de Filipinas:debe llevar una información de vital importancia a México. Se trata de una misión tan secreta que para ello tendrá que seguir una ruta alejada del camino del Galeón de Manila, la vía tradicional de comunicación entre las Filipinas y el resto del Imperio Español. Es la primera vez que ostenta el mando de una nave, aunque aún no tiene el rango de capitán, por sus humildes orígenes. Es 1780 y acaba de cumplir treinta años, a miles de kilómetros de su Corme natal.

    Mourelle parte en una fragata llamada Princesa rumbo a México y por el camino va tropezando con diversas islas que o bien no habían sido visitadas jamás o habían tenido un contacto muy breve con los occidentales. Así atraviesa el archipiélago de las Salomón y finalmente, tras verse sacudido por un tifón del que salen vivos de milagro, recala en una maravillosa y paradisíaca isla que hoy se conoce como Tonga.

    Imagínense la estampa, una maltrecha fragata española navegando lentamente por las cercanías de una isla del Pacífico, mientras docenas de nativos salen a su encuentro. Mourelle y su tripulación permanecerán algo más de un mes en Tonga, mientras reparan la nave y reponen agua y víveres, y durante todo ese tiempo no se produce ni un solo incidente. Cuando se compara la experiencia de Mourelle con la de navegantes británicos de la época o balleneros estadounidenses algo posteriores, es llamativa la enorme mano izquierda del gallego, hasta el punto de que el rey de Tonga le ofrece en matrimonio a su hija, lo que Mourelle rechaza, nos imaginamos que no sin apuro y tratando de no ofender al monarca local.

    Finalmente llega a México sin problema, cumpliendo una vez más su cometido y volvió a Manila intentando trazar una nueva ruta, lo que le hizo arribar a las costas de Tuvalu, un pequeño país del Pacífico que hoy está a punto de ser devorado por la subida de los niveles del mar.

    Con treinta y pocos años Mourelle ya es uno de los marinos más veteranos de la Armada Española y se pasa los siguientes años recorriendo el sudeste asiático, tocando puertos como Cantón o Jakarta, «paseando la bandera» o llevando a cabo misiones comerciales.

    A estas alturas quizá piensen que me dejo llevar por el chauvinismo y que exagero sobre la figura de Mourelle. Pero cuando alguien tan poco sospechoso de partidismo como el historiador norteamericano Donald C. Cutter dice de él que «las relaciones y mapas relativos a estas expediciones colocan a Mourelle de la Rúa a la misma altura que los capitanes Cook, Bougainville, Malaspina y La Pérouse en las exploraciones del Pacífico», comprenderán lo injusta que ha sido la historia con este marinero de Corme.

    Para ir resumiendo, en 1792 Mourelle vuelve a España, después de décadas de viajes y es destinado en Algeciras, para vigilar un sector de la costa mediterránea peninsular. Qué llevó a sus mandos a destinar a alguien con sus capacidades a un puesto tan poco apropiado es algo que se han llevado a la tumba, aunque no olvidemos que para algunos de sus contemporáneos Mourelle era alguien de extracción demasiado humilde haciendo cosas excesivamente brillantes. Allí pasa los años, en una Europa convulsa y en guerra, hostigando y capturando navíos enemigos, sobre todo ingleses (quién sabe si irritado en su fuero interno por el robo de su diario, años atrás).

    LA HAZAÑA FINAL

    Por fin, en 1799, en un arriesgado golpe de mano, ataca con un puñado de lanchas (lo único que tenía a mano) a un convoy británico y captura una fragata, una cañonera y varios buques de transporte, haciendo cientos de prisioneros. Es tal el calibre de su hazaña que nadie puede evitar, por fin, su ascenso a capitán de fragata. Mourelle lo ha conseguido. Tiene cuarenta y nueve años y ha tenido que recorrer medio mundo y jugarse la vida para lograr que reconozcan que es uno de los mejores marinos de su tiempo.

    Mourelle aún vivirá un puñado de aventuras antes de morir en 1820, aunquela historia ha devorado su nombre, como con muchos otros.

    Por cierto, un par de cosas para acabar. Mourelle reposa en el Panteón de Marinos Ilustres, por si les apetece ir a rendirle un saludo, aunque su tumba suele pasar casi siempre desapercibida. Y si tienen ganas de viajar, en la Columbia Británica, en la costa que él exploró con tanto denuedo, las autoridades canadienses le rindieron un bonito homenaje. En el estrecho de Georgia, al lado de Vancouver, hay una preciosa isla, con un nombre que de ahora en adelante les sonará: Mourelle.

    Fuente: ElMundo



    https://somatemps.me/2019/09/07/hisp...-capitan-cook/


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