Algunos datos sobre el origen de la Primera Guerra Mundial

[Fuente: Protocolos de los Sabios de Sión. Mauricio Carlavilla. NOS. Madrid. 1963. Páginas 111 a 116]


El 15 de septiembre de 1912 –atención a la fecha–, la Revue Internationale des Sociétés Secrètes, dirigida por monseñor Jouin, autor del prólogo de esta obra, publicaba lo siguiente:

«Puede que se haga la luz un día sobre estas palabras de un alto francmasón suizo sobre el heredero del trono de Austria: “Ciertamente, es una pena que él esté condenado; morirá en las gradas del trono”.»

Esto se publicaba casi dos años antes de morir asesinado –28 de junio de 1914– el archiduque Francisco Fernando con su esposa, siendo su asesinato el fulminante que haría estallar la primera guerra mundial.

¿Profecía o simple coincidencia?...

Como se recordará, el archiduque Francisco Fernando y su esposa se libran de morir el día indicado, al caer al suelo y explotar una bomba que ha chocado con su carruaje, lanzada por el terrorista Cabrinovic. Pero a lo largo del trayecto, escalonadamente, se hallan apostados otros siete terroristas armados con bombas y pistolas. En la calle Francisco-José está el estudiante Princip. Al pasar frente a él sus víctimas, se adelanta y vacía el cargador de su pistola; los balazos son mortales y el archiduque y su esposa mueren instantáneamente.

El 12 de octubre de 1914, Cabrinovic, el que había lanzado la bomba contra el archiduque, públicamente y ante el Consejo de Guerra que lo juzgaba, reconocía con toda naturalidad:

«La Masonería preconiza los atentados políticos.»

Pero no adelantemos. Vamos a esclarecer este aspecto a la luz de las declaraciones de los autores del atentado:

«Veinte acusados comparecieron el 12 de octubre de 1914 ante el Consejo de Guerra de Sarajevo. Ocho estaban directamente complicados en el asesinato. Los cuatro más activos participantes eran Princip, Cabrinovic, Grabez e Illic (5). Todos eran muy jóvenes, de dieciocho a veinte años; la mayor parte eran estudiantes.

»Cuando los conjurados estuvieron resueltos al asesinato, les fueron necesarias armas, y en ello, por primera vez, se entrevé la acción de la fuerza oculta, cuya influencia tuvo en este drama consecuencias tan terribles. Hacían falta armas y para esto se pensó, de común acuerdo, en la Narodna Odbrana, en la persona de uno de sus miembros, Ciganovic… Esta era una sociedad secreta serbia, del género carbonario, cuyo jefes eran igualmente masones… Ciganovic les recibió con los brazos abiertos; él les garantizó inmediatamente que la Narodna se encargaría del suministro de las armas y de la organización del complot, a condición de que se mantuviesen tranquilos y de que esperasen. Cuando llegase el momento se le prevendría (6).

»Y el mayor Tankosic inmediatamente tomó el asunto entre sus manos. Un cierto Cazimirovic, sobre el cual el proceso arroja poca luz, partió para un misterioso viaje para visitar ciertas logias masónicas de Europa.

»Cuando volvió, se envió a los conjurados a Sarajevo y el atentado tuvo lugar tal y como nosotros lo hemos relatado. Detrás de la Narodna nosotros hemos entrevisto confusamente la influencia de la Masonería internacional. Ciertos pasajes de los interrogatorios lo aclararon en el curso del proceso. He aquí algo de lo que figura en las actas taquigráficas:


INTERROGATORIO DE NEDJELKO CABRINOVIC (7)


«Abogado Premuzic: ¿Has leído los libros de Rosic?

Acusado: Yo he leído sus estudios sobre la Masonería. Los he compuesto como obrero tipográfico.

Premuzic: ¿Tú crees que no hay Dios? ¿Eres ateo?

Acusado: Ateo.

Premuzic: ¿Tú crees que no hay Dios? ¿Eres masón?

Acusado: ¿Por qué me preguntáis esto? Yo no puedo decíroslo.

Presidente: No decirlo equivale a una confesión.

Premuzic: ¿Has oído tú decir que lo que se reprocha más a Austria es el ser un Estado católico?

Acusado: Sí.

Premuzic: ¿Se ha dicho en vuestro círculo?

Acusado: Sí, y que los jesuitas son en él poderosos. (En el Estado austriaco.)

Premuzic: ¿Sabes que Francisco Fernando era un hombre piadoso?

Acusado: Sí.

Premuzic: ¿Era ésta la razón de vuestro odio?

Acusado: Sí, yo sabía que su consejero era el padre Puntigam, aquí presente.

Premuzic: Esto no era una razón suficiente para matarle.

Acusado: Esto prueba que él navegaba en las aguas católicas y que era patriota fanático de los pies a la cabeza; por esto es por lo que no me era simpático.

Premuzic: ¿Es que Voja Tankosic es masón?

Acusado: ¿Por qué me hacéis preguntas sobre los masones? Sí, él lo ha sido.

Presidente: ¿Cómo lo sabe?

Acusado: Yo lo sé positivamente según lo que «Ciga» (8) ha contado; él también era franc-masón.

Premuzic: ¿Cómo puedes afirmar categóricamente que «Ciga» y Tankosic eran masones?

Acusado: Tankosic ha escrito en Le Piémont un artículo atacando al Gobierno serbio por haber entregado por extradición a un anarquista ruso que quería matar al zar.

Premuzic: ¿Este artículo estaba firmado?

Acusado: No.

Premuzic: ¿Y de dónde sabes que ha sido escrito por Tankosic?

Acusado: Fue «Ciga» quien me lo dijo.

Presidente: Así, usted mismo es masón.

Acusado: Yo no lo he confirmado. Ruego que se pase por alto esta pregunta; yo no puedo responder a ella.

Presidente: Callarse es confesar. Yo levanto la audiencia.»


«Presidente: Acabamos con la pregunta que hizo esta mañana la defensa. ¿Sabía antes del atentado que Tankosic y Ciganovic eran masones? ¿Lo sabía antes de tomar su decisión?

Acusado: Yo lo he sabido después.

Presidente: ¿Es que el hecho de que ellos eran masones y que eventualmente usted lo ha sido también ha desempeñado un papel en vuestra decisión de matar al heredero del trono?

Acusado: Sí, este hecho tiene también su influencia.

Presidente: ¿En qué sentido? ¿Por qué? Explíquenos esto. ¿Es precisamente de los masones de quienes usted ha recibido la orden de cometer el atentado?

Acusado: Yo no he recibido orden de nadie.

Presidente: ¿En qué entonces el masonismo de Tankosic y de Ciganovic ha desempeñado un papel en el atentado?

Acusado: Yo no he ligado de ningún modo a la Masonería con el atentado, pero yo confirmo que ellos son masones.

Presidente: Yo os pregunto si el hecho de que ellos son masones tiene una conexión con el atentado.

Acusado: En tanto que nosotros somos partidarios de las ideas masónicas.

Presidente: ¿Preconiza la franc-masonería la realización de atentados contra los detentadores del poder? Al menos, ¿sabéis alguna cosa a este respecto?

Acusado: Ella los preconiza. El mismo Ciganovic me ha dicho que el difunto Fernando había sido condenado a muerte por los masones.


INTERROGATORIO DE GAVRILO PRINCIP


«Presidente: ¿Conoce usted a Tankosic y Ciganovic?

Acusado: Sí.

Presidente: ¿Sabe usted que los dos son masones?

Acusado: Ciganovic me dijo un día en el café «Moruna», cuando se hablaba del atentado, que los masones habían, en tal o cual año, condenado a Francisco Fernando a muerte.

Presidente: ¿Esta circunstancia ha influido sobre vuestra decisión?

Acusado: No, el mismo Ciganovic ha dicho que él era masón y me extraña que Cabrinovic no sepa nada de ello. Yo no he prestado atención a esto. Él agregó incidentalmente que hablaría con un hombre del cual nosotros podríamos recibir los medios.

Presidente: ¿Es usted masón o no?

Acusado: Yo no soy franc-masón.

Presidente: ¿Sabe usted si Cabrinovic es masón?

Acusado: Él me ha dicho que iba a afiliar a una logia, pero yo no sé si él lo ha hecho.»


INTERROGATORIO DE TRIFKO GRABEZ

«Presidente: Díganos lo que usted sabe sobre los masones, lo que ellos son. ¿Ha oído hablar de ellos en Belgrado?

Acusado: Yo he oído hablar de ello, entre otros, a Ciganovic; Cabrinovic me ha declarado ser de los suyos y Ciganovic me ha dicho que Tankosic también lo era. En cuanto a Ciganovic, yo no sé nada. Yo sé aproximadamente que ellos tienen ideales religiosos extremadamente liberales.

Presidente: ¿Es esto lo que ha influido sobre su decisión y no es usted también masón?

Acusado: No, yo no pertenezco a esta sociedad.

Presidente: Luego, ¿no ha dado esta institución la orden de cometer el atentado?

Acusado: No.»


AUDIENCIA DEL 19 OCTUBRE 1914


«Presidente: Cabrinovic, ¿cómo se llama el tercer estudiante del cual tú nos has dicho el sábado que conocía el proyecto del atentado?

Cabrinovic: Yo no sé su nombre.

Presidente: Sin embargo, tú lo has dicho.

Cabrinovic: Yo no sé si se llama Caziminovic. Él ha terminado de graduarse en la facultad y era un personaje en opinión de Belgrado.

Abogado Premuzic: ¿Qué edad tiene?

Cabrinovic: Es un amigo de Tankosic: él tiene de treinta a cuarenta años.

Presidente: ¿Qué sabes tú de él?

Cabrinovic: Cuando yo dije a Ciganovic en la conversación que era preciso ejecutar el atentado y que yo tenía necesidad de medios, él me respondió que ciertas personas me los darían y que él les hablaría. Más tarde me hizo conocer que había hablado con Tankosic y con este otro que es igualmente masón y, por decirlo así, uno de los jefes. Inmediatamente después de la entrevista este último, al parecer, partió para el extranjero y dio la vuelta a todo el continente. Él debió ir a Budapest, a Francia y a Rusia… Todas las veces que yo pregunté a Ciganovic cómo iba el asunto, él respondía: «Cuando el otro vuelva». Ciganovic contó en este momento que desde hacía ya dos años los masones habían condenado a muerte al heredero del trono, pero que ellos no tenían hombres. Cuando él me entregó la browning y las municiones, me dijo: «Este hombre ha vuelto ayer por la tarde de Budapest». Yo sabía que su viaje estaba en relación con el asunto, que él había ido al extranjero y que había mantenido conferencias con ciertos medios.

Presidente: ¿Sabían los otros que él estaba al corriente? ¿Estaba presente Princip cuando Ciganovic os habló de él?

Cabrinovic: Sí, en varias ocasiones.

Presidente: ¿Qué dijo al saber que el otro conocía el asunto?

Cabrinovic: Princip no estaba contento con que todo el mundo lo supiese, pero Ciganovic aseguró que no se podía pasar sin esto.

Presidente: ¿No serán fábulas que tú nos cuentas?

Cabrinovic: Es la pura verdad, y es cien veces más verdad que todos vuestros documentos sobre la Narodna Obdrana» (9).


(5) Illic y otros dos acusados fueron condenados a muerte y ahorcados el 2 de febrero de 1915. Princip, Cabrinovic y Grabez, siendo menores, fueron condenados a veinte años de reclusión. Los tres murieron de gripe en la prisión a finales de la guerra en la fortaleza de Theresienstadt, en Bohemia.

(6) Sobre el papel de Narodna Odbrana y de su jefe, el coronel Dragutin Dimitrievich «Apis», igualmente jefe del buró de información del Gran Estado Mayor serbio, ver Le Colonel Apis, por Boghitchevitch. Edición Delpeuch, París, 1928.

(7) Albert MOUSSET: L´Attentat de Sarajevo, actas taquigráficas del proceso.

(8) Es de Ciganovic de quien se trata aquí.

(9) A. Mousset. O. C. Actas taquigráficas.