Re: Separatistas contra la Selección Nacional
Un ejemplo de lo que he dicho en el mensaje anterior he tenido ocasión de verlo en TV hace unos escasos minutos. Se preguntaba a la gente por las calles de Barcelona si pensaban ver el partido de la final. Todos menos uno han dicho que sí, con amigos o con familia, solos o ante una pantalla gigante. El único, el discordante, que es muy libre de afirmar lo contrario, sin embargo el subconsciente le ha perdido: "yo soy partidario de la selección catalana. Estoy a favor de todas las selecciones que juegan contra España."
Menudo subnormal. Y es que si la primera afirmación puede ser hasta respetable, lo cierto es que no existe, que lo que hay es una entelequia, al menos hoy por hoy. Pero ya hay que ser miserable para hacer la afirmación que a renglón seguido ha soltado. Lo ha hecho para "joder", la pregunta es ¿y yo porqué tengo que pagar impuestos que vayan a manos de estas hienas? Pero, también me hago otras preguntas: ¿porqué no renuncian a la nacionalidad? ¿porque no devuelven el pasaporte y el D.N.I?, ¿porqué no se acogen al Estatuto del Apátrida?
Naturalmente, esta "invitación" la hago extensiva a todos, TO-DOS, aquellos que respiran del mismo modo que el idiota de la televisión. Y, por cierto, ya hay que ser tonto de baba, pues afirmaba ir a favor de "todos los que pierden con España"
o sea que desde 2008 lleva sufriendo intensamente con cada partido. Cuanto mejor hubiese quedado si hubiera dicho: A mi interesa sólo la selección catalana, lo demás no me importa."
Última edición por Valmadian; 10/07/2010 a las 21:03
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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