Re: Separatistas contra la Selección Nacional
Con esto de las selecciones nacionales se está rizando el rizo para ver quien hace más el ridículo. La cosa no pasaría de lo anecdótico y farandulero si no fuese por las connotaciones políticas que encierra.
A los separatistas o independentistas, les ocurre como a los "ilegales inmigrantes de la patera": "necesitan papeles", los que sean, desde un abono transporte a la matrícula en un curso de macramé, con tal de justificar que llevan "X tiempo" en España y así "van sumando puntos en la cartilla" hasta completarla y solicitar el permiso de residencia.
Pues el paralelismo entre lo que hacen éstos y lo que quieren los traidores y renegados es total. Como sea hay que conseguir tener selecciones nacionales hasta para jugar a las chapas, y es que el asunto tiene su miga: "selecciones NA-CIO-NA-LES", es decir, "papeles" en los que se reconoce la "existencia de algo similar a una identidad nacional" y que, apretando por aquí y por allá, como por ejemplo "las embajadas" de la Srta PEPIS, que ni son embajadas, ni oficinas comerciales, carentes de toda representatividad diplomática entre Estados, sugieren la existencia de alguna entelequia con similitud estatal. Por tener más categoría representativa de un Estado, la tiene cualquier Oficina de Turismo dependiente del Ministerio correspondiente.
Pero ahí están, dando la matraca, el coñazo un día y otro, empeñados en una entelequia que jamás van a lograr. Se has visto en estos días que en Montjüic había más catalanes, españoles sin más zarandajas, siguiendo la Final que en "la manifa de Montilla". Es una realidad, como lo ha sido también que en Barcelona se viesen más banderas de España en terrazas, balcones y ventanas que la "cuatribarrada", particularmente la vulnerada con símbolos separatistas.
La existencia de varias selecciones en Gran Bretaña sólo está justificada por una pura tradición nacional. Sencillamente, no sólo inventaron "the football", sino las liguillas entre los primeros equipos por la sencilla razón de que no tenían a nadie contra quien competir "fuera de la Isla, en el Continente", y eso vino después. Les sigue sucediendo hoy en día con el rugby, y ahí tienen el "Torneo de las Cinco Naciones", es decir: Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda y Francia. Esta última del único país europeo continental que destaca por su afición a este deporte. ¿Dónde están las demás selecciones nacionales de rugby? ¿dónde las masas entusiastas seguidoras de este rudo deporte?
Pero miremos a todo nuestro alrededor y vamos a preguntarnos: ¿cuántas "selecciones nacionales" fuera de las Islas Británicas tiene cada Estado del mundo para sus diferentes deportes? La respuesta es muy sencilla: ¡¡¡ NADIE !!!, ¡¡¡ NINGUNO !!! ¿Y vamos a ser nosotros los primeros en hacer el imbécil sólo porque a cuatro desgraciados se les ha metido en su "olla garbancera" que sí? ¿Pero esto de que va?
Abrí un tema al respecto sobre la cuestión a raíz de las supinas majaderías de un mentecato, Anasagasti, y sugerí que se vaya con el cuento a países como Estados Unidos, Alemania, Brasil, México, que se vaya con la misma diarrea mental. Que los Estados Unidos tengan 50 selecciones nacionales, que Alemania tenga una por cada lander, que Suiza una por cantón, que México una por cada Estado y así sucesivamente recorriendo todos los países del mundo susceptibles de tener más de una selección nacional.
Me encantaría ver puesta en práctica esta iniciativa y me encantaría escuchar las respuestas y más todavía que a unos cuantos se les ocurriese hacerlo para ver la muerte de las grandes competiciones internacionales en muy poco tiempo, si es que esas selecciones nacionales fuesen capaces de sobrevivir un par de temporadas a unas sobrevenidas crisis económicas insuperables. Por que eso también, los caprichos cada uno se paga los propios, nada de a costa de los demás.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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