Reportaje a los defensores de San Juan
Revista americana los entrevista en exclusiva
Quizá pueda ser dicho, mirando con ojos puramente humanos, que ocuparse a estas alturas de lo acontecido en San Juan cuando el Encuentro Nacional de Mujeres, demuestre poco olfato periodístico.
Sin embargo, no estamos aquí buscando el éxito fácil, como nuestros lectores habrán comprendido, sino intentando ser fieles a Jesucristo.
Por esa razón, volvemos hoy a este tema recordando que, inmediatamente después de producidos los hechos, periodistas de LifeSiteNews nos preguntaron si era factible contactar con alguno de los defensores de la Catedral de San Juan.
El resultado de esos contactos es, en parte, responsable de una nota publicada por ese medio y que compartimos abajo con nuestros lectores, en traducción de Páginca Católica:
"Diabólico":
Varios miembros del grupo de hombres que fueron violentamente atacados y sexualmente molestados por la horda de feministas mientras protegían, el pasado mes, una catedral en la Argentina, han transmitido sus experiencias a LifeSiteNews en entrevistas exclusivas.
El ataque, registrado en un video que cuenta con más de 250.000 visitas de parte de lectores de LSN, ocurrió en San Juan, Argentina, al final del Encuentro Nacional de Mujeres realizado allí este año.
Como hemos publicado previamente, tales agresiones contra iglesias católicas se han convertido en práctica normal de las feministas.
Los señores Oscar Campillay y Robertro Gómez son dos de los hombres que defendieron la Catedral durante el ataque acaecido el pasado 24 de Noviembre.
Campillay, padre de ocho niños, le dijo a LSN haber sentido que "había algo allí algo retorcido e inhumano, casi diabólico, que producía estremecimiento".
"La agresión física que sufrimos, fue lo de menos", continuó. "sólo se puede contemplar, con pasmoso horror, cómo unas creaturas, hijas de Dios, mujeres destinadas a cosas excelsas, se convierten en egoísmo y muerte, al elegir la degradación personal en contra de su propia naturaleza".
Las mujeres, muchas de ellas con los senos al aire, pintaron con aerosoles las entrepiernas y las caras de los defensores, dibujando cruces gamadas en sus pechos y frentes, y usaron marcadores para adornarlos con bigotes al estilo hitleriano.
Realizaron actos obscenos delante de ellos, refregándoles, también, los senos contra sus rostros; mientras gritaban "saquen sus rosarios de nuestros ovarios" . (Nota: Algunas de las escenas más fuertes han sido removidas del video enlazado en este artículo. Una versión completa del mismo se puede ver AQUÍ; aunque aconsejamos vehementemente a los que se dispongan a verlo, la mayor discreción posible).
Oscar Capillany relató que antes del arribo de las feministas, todos los hombres, arrodillados delante de un sacerdote, rezaron una oración de exorcismo. "Creo que todos nosotros teníamos una expectante emoción por defender la Casa de Dios", dijo. "Pero luego, durante las dos horas que duró el combate, la sensación se convirtió en piedad hacia esas mujeres".
"Nuestras oraciones se elevaron por la conversión de sus almas y para que sus pecados no recayeran sobre ellas", explicó, "Nos aferramos a María, a través del Santo Rosario que dejó de rezarse".
Contó que "hubo un momento en una muchacha, cuyo rostro estaba cubierto, se paró frente a mí. Decidí mirarla a los ojos sin dejar de rezar, mientra ella me agredía".
"Por un instante, sus ojos encontraron los míos y ambos mantuvimos firme la mirada. Súbitamente, se calmó y, descubriendo lentamente su cara, me miró y se retiró en silencio alejándose de la multitud", dijo Campillany.
Gómez, también padre de ocho niños, nos dijo que "el rezo del Rosario, el cual es en realidad un continuo Ave María", le dio la fuerza para no responder violencia con violencia.
"Estuve siempre rezando por la conversión de las personas que tenía enfrente", dijo. Creo que esta pacífica manifestación "mostró que nuestra fe está viva", agregó.
El ataque a la Catedral de San Juan tuvo lugar como parte del Encuentro Nacional de Mujeres, el cual reunió anualmente, en los últimos veintiocho años, a feministas argentinas que apoyan "los derechos de la mujer".
Campillay nos dijo que "los cristianos hemos estado siguiendo el desarrollo de estos encuentros con preocupación. Desde hace aproximadamente una década, han sido reorientados hacia posiciones ultrafeministas, llenándose con expresiones de intolerancia religiosa".
"Los ataques a catedrales y templos han pasado a ser, lamentablemente, parte integrante de la organización de estos encuentros", dijo.
Sin embargo, las organizadoras de los mismos, Rosita Collado y Perla Werner, deslindaron toda responsabilidad por las agresiones, al decir a la prensa "Organizamos un evento que ha salido realmente bien, nada quedó fuera de control".
"Los incidentes en la Catedral son un fenómeno social, he preguntado a todo el mundo aquí cómo se podría evitar algo así con 20.000 mujeres presentes", dijo Collado.
"No es nuestra responsabilidad controlar las calles", agregó Werner.
Adrián Cuevas, Ministro del Gobierno de San Juan, admitió a la prensa local que hubo un "grupo anarquisata", de alrededor de 1000 mujeres, que "tienen caracteristicas de los indios y se comportan como si fueran pirañas".
Dijo también, que la policía no intervino "para no tener que lamentar víctimas de las balas de goma o de los gases lacrimógenos", agregando que "debemos lograr su expulsión".
Gómez nos dijo que la policía simplemente se limitó a observar "cómo nos golpeaban, insultaban y escupían".
"Les pedimos que nos defendieran, pero nos dijeron que tenían orden de no actuar", explicó.
Cuando LSN se contactó con la policía de San Juan, para preguntarles por qué no habían intervenido, simplemente contestaron que "no podemos responder".
"Es de público conocimiento que el patrocinio y la logística (de los Encuentros), es provista por el gobierno nacional a través de los ministerios de acción social", dijo Campillay.
"En cierta forma, ser atacado y perseguido se convertirá en una parte inseparable de la identidad cristiana", continuó, agregando que el considera un "privilegio" haber defendido la Catedral.
"¡Qué Dios nos permita estar presentes en el próximo Encuentro!", dijo. "Salta nos espera".
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